lunes, 5 de octubre de 2009

MÉXICO, HONDURAS Y BRASIL

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

El tercer informe del presidente Calderón, presentado ante el Congreso el primero de septiembre, no contiene una línea, ni una palabra sobre el golpe de Estado en Honduras. La canciller Patricia Espinosa –al comparecer ante los diputados el 29 de aquel mes– quiso explicar la omisión con una coartada editorial, que nunca hubiera sido razón suficiente y lo es menos en la era de la edición informática. Dijo que había que “cerrar” el informe mucho tiempo antes de su presentación al Poder Legislativo, para dar tiempo a su preparación material. El pretexto no engañó a nadie, porque el cuartelazo hondureño ocurrió el 28 de junio, más de dos mes antes de la entrega del informe, lapso suficiente para recoger en ese documento no sólo la narración de los sucesos vinculados a la deposición del presidente Manuel Zelaya, sino la posición mexicana. Y allí está la clave de la omisión: la sinuosa línea de la diplomacia mexicana en ese punto hizo preferible callar antes que exhibir la volubilidad del gobierno mexicano a ese respecto. Que tal veleidad fue probablemente provocada por el propio Zelaya, es cierto. Pero la ligereza del mandatario hondureño, su irresponsabilidad, no alcanza a explicar del todo la cambiante posición mexicana.Tan pronto como Zelaya fue depuesto de su cargo, sacado de su cama en la madrugada y expulsado a Costa Rica sin permitirle siquiera portar consigo más ropa que su pijama, la comunidad internacional, la americana en particular, reaccionó en defensa del orden constitucional y, por consecuencia ineludible, en apoyo del mandatario derrocado. Es indisoluble la posición que condena el golpismo, la que se muestra solidaria con la víctima de la tropelía militar adobada por la Corte y el Congreso hondureños. El cuartelazo no ocurrió en abstracto, se concretó en la remoción y expulsión de una persona. Es falaz pretender que se busca respeto a los principios del gobierno democrático al margen de las personas que encarnan la vulneración de tales principios, Zelaya como víctima de esa inadmisible infracción.Así lo entendió durante más de un mes la diplomacia mexicana. El presidente Felipe Calderón, como líder protempore del Grupo de Río, manifestó esa posición apenas horas después del golpe, en una reunión a que citó de urgencia, a fines de junio. Luego, el 4 de agosto dio una bienvenida de jefe de Estado a Zelaya, que estuvo en México gozando de la buena recepción que le tributó el gobierno mexicano, que incluyó el regalo de un sombrero semejante al que adquirió en Nicaragua poco después de iniciado su exilio involuntario. Como miembro del Partido Liberal, del que fue candidato presidencial, y al que respondía ya como primer mandatario, Zelaya había establecido una estrecha relación con el panismo gobernante, con Fox en particular, al que de muchas maneras se asemeja: rancheros ambos, desenfadados, proclives a confundir la sencillez con la banalidad. Pero Zelaya percibió la necesidad de aproximarse al gobierno de Venezuela, para contar con los privilegios que reciben otros países próximos al régimen de Caracas. Ni siquiera ha viajado nunca a ese país, sólo se ha encontrado con Chávez en reuniones multilaterales y sin embargo sus rivales políticos lo asignaron al internacionalismo chavista. Tal propensión, magnificada por las exageraciones de Hugo Chávez, que un día sí y otro también se manifestaba dispuesto a restablecer por la fuerza de las armas (las suyas) el orden constitucional hondureño, despertó temores en la derecha gobernante, que empezó a dejarse influir por los críticos de Zelaya, a quien juzgaban tal mal gobernante que merecía el destino que le propiciaron los militares de su país. No era extraño que eso ocurriera: alguno de los consejeros oficiosos de Calderón había apoyado el fallido golpe a Chávez en 2002, y sugería que las intenciones del “dictador” venezolano (que no ha reunido en su persona los tres poderes de una república) justificaron el cuartelazo. En esa tesitura, durante su breve estancia en México, Zelaya se dejó arropar también por el PRD y el PT, puntales del Movimiento de Solidaridad con Honduras, que lo acogió en un acto en el Teatro de la Ciudad el 5 de agosto. Al explicar su propia situación (luego diría que en rememoración de Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del aprismo peruano, que en su momento fue una corriente revolucionaria), dijo que “era mejor sentirse presidente que serlo” y añadió, gratuita, torpemente que eso lo sabe muy bien López Obrador. El gobierno mexicano, supongo que Calderón personalmente, se sintió ofendido por ese desplante del hondureño, pues toca una zona muy sensible de la piel panista. Es de imaginar que se hizo sentir a Zelaya la molestia oficial por esa aproximación al radicalismo lopezobradorista y el guiño de simpatía que le envió. El hecho es que allí comenzó a establecerse distancia con el mandatario depuesto, que no escogió la embajada mexicana para alojarse cuando por fin pudo reingresar a su patria. En vez de acogerse a la hospitalidad de México Zelaya prefirió la de Brasil. El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva lo aceptó de mil amores. Conviene a los propósitos de la diplomacia brasileña protagonizar el apoyo internacional que el presidente de Costa Rica no logró que prosperara. El expansionismo diplomático brasileño aprovecha el espacio que deja libre la abulia o la reticencia mexicana. Itamaratí, como se llama a la cancillería de aquel país, está consolidando la influyente presencia brasileña en el mundo y en la región, especialmente en Centroamérica, de la que se hallaba lejos y que estaba, según convenciones no expresas, en la órbita mexicana. Mauricio Funes, el todavía flamante presidente de El Salvador, dio a conocer qué clase de izquierda busca ejercer cuando se aproximó a Lula y no a Chávez, y a Zelaya le viene bien actuar en la misma dirección, sintiéndose protegido por el líder brasileño, que salvo por la inocultable rivalidad que su cancillería mantiene con la mexicana, no es objetada en ninguna comarca.Aun el presidente Obama ha manifestado su preferencia por Lula como interlocutor en la región. (Bueno, lo era hasta el viernes 2. Veremos qué queda de la cordialidad entre ambos gobernantes después de ese día, en que la candidatura brasileña triunfó y el Comité Olímpico Internacional decidió que Río de Janeiro sea la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, dejando atrás a Chicago, Madrid y Tokio. Obama se esforzó personalmente en que su ciudad adoptiva obtuviera esa distinción, pero se eligió a la capital brasileña.)

BAJAR EL SWITCH

DENISE DRESSER GUERRA

Luz y Fuerza del Centro presenta síntomas de un arreglo político insostenible, de una relación corporativa cada vez más costosa y de un acuerdo que mantiene privilegios sindicales ordeñando las ubres estatales
Llueve y se va la luz. Sopla el viento y se va la luz. Se cae un árbol y se va la luz. Hay un pleito entre el sindicato y el Gobierno y se va la luz. Pero eso sí, a pesar del servicio errático, la cuenta de Luz y Fuerza del Centro siempre llega de manera puntual y con cobros inexplicables. La empresa emplea a 44 mil personas aunque podría operar con 8 mil 500. Las transferencias y los subsidios gubernamentales para mantenerla funcionando equivalen a dos veces el presupuesto del programa Oportunidades y a 157 por ciento del presupuesto de la UNAM. Síntomas de un arreglo político insostenible, de una relación corporativa cada vez más costosa, de un acuerdo que mantiene privilegios sindicales ordeñando las ubres estatales. Un pacto fundacional que nadie ha querido tocar por la inestabilidad política que el Sindicato Mexicano de Electricistas amenaza con producir. Pues adelante. Convoquemos a su dirigente, Martín Esparza, a marchar, a bloquear, a chantajear y a justificar los privilegios que defiende. Ah, el privilegio de gozar con un contrato colectivo que otorga el ascenso con base en la antigüedad, sin tomar en cuenta el desempeño o la capacitación. El privilegio de que un trabajador no tenga que ponerse al corriente aunque se haya ausentado del trabajo. El privilegio de que el tiempo de traslado y viajes por "asuntos sindicales" se compute como trabajo efectivo. El privilegio de que las causales de despido por pérdida de confianza no puedan ser aplicadas al personal sindicalizado. El privilegio de recibir, en especie o en efectivo, el equivalente a 350 kilowatts por hora por mes. El privilegio de manejar de manera discrecional las cuotas sindicales. Estos beneficios y tantos más. Premios otorgados al margen de la productividad; recompensas que han ido minando la competitividad. Ejemplos de un sindicato que promovió la ineficiencia y de un gobierno que la permitió. Creando así una compañía quebrada y un sindicato beligerante; una empresa que se come recursos públicos y una cúpula sindical que se ha enriquecido con ellos; un Gobierno que quiere cobrar más impuestos para ayudar a los pobres, pero continúa financiando a paraestatales que los expolian. Carretadas de dinero público, año tras año para "préstamos de habitación", "becas escolares", "desarrollo de facultades artísticas", "reubicación de plazas laborales", "primas vacacionales" y "delfinoterapia" para atender a sus enfermos. La opacidad disfrazada de autonomía sindical. La discrecionalidad encubierta con el discurso de los derechos adquiridos. Por ello hay que retar a Martín Esparza a que cumpla con su palabra; a que encabece una movilización frente a Los Pinos si no le dan su "toma de nota", a que se vaya a la huelga, a que sus seguidores cierren filas para defender el derecho a la ineficiencia. Porque entonces todos los que hemos pagado el precio de sus privilegios denunciaremos lo que él y sus acólitos han tratado de ocultar. Las irregularidades que su elección evidenció. Las tarifas elevadas que la ineficiencia de la empresa obliga a los consumidores más pobres a pagar. Las deficiencias en el servicio que los ciudadanos hemos tenido que soportar. Una empresa que ha creado más de cuatro mil plazas en los últimos cinco años a pesar de no necesitarlas. Mientras Martín Esparza reclama lo que le quieren quitar, nosotros reclamaremos lo que tenemos derecho a saber: ¿Por qué sindicatos como el SME no declaran las aportaciones gubernamentales recibidas? ¿Por qué no aclaran sus finanzas, sobre todo cuando provienen de nuestros impuestos? ¿Por qué su patrimonio permanece como un secreto cuando está financiado con fondos públicos? ¿Por qué a Luz y Fuerza este año se le transfirieron 40 mil millones de pesos cuando pierde 100 millones de pesos diarios? ¿Por qué los partidos apoyan las demandas de trabajadores sindicalizados, pero ignoran los agravios de ciudadanos exprimidos? ¿Por qué el Gobierno le sigue apostando a la alianza con los grupos corporativos, en vez de construir mayorías con los votos ciudadanos? ¿Por qué no, en lugar de votar un punto de acuerdo para que la Secretaría del Trabajo respete la "autonomía sindical", el Congreso legisla para ayudar a los millones de mexicanos víctimas de Luz y Fuerza del Centro? Al País le urge que alguien, en el Gobierno, se pare del lado de los ciudadanos, en vez de marchar al lado de los electricistas. Le urge que alguien, desde la sociedad, promueva derechos en lugar de proteger prebendas. Le urge que alguien, en los partidos, esté dispuesto a enfrentar intereses organizados para así desatar el crecimiento económico anhelado. México sólo prosperará cuando sea capaz de desterrar los derechos adquiridos y los privilegios establecidos, tanto en el sector empresarial como en el mundo sindical. Ello requeriría colocar la eficiencia por encima de los compromisos políticos. Implicaría defender a los consumidores por encima de los cotos corporativos. Entrañaría, en el caso específico de Martín Esparza y LyF del Centro, desplegar la audacia suficiente para bajarles el switch.

¿CRISIS O TRANSFORMACIÓN DE LA FAMILIA MEXICANA?

JULIÁN GÜITRÓN FUENTEVILLA

* Introducción Es del dominio público que el tema de la familia, en cuanto a su crisis o transformación, está vigente en las leyes y en los medios; algunas corrientes sostienen que ya son décadas de crisis; otras, que en realidad se trata de nuevas formas de familia, que hay una transformación y que las familias de hoy son distintas a las de hace 4 o 5 lustros.* Presencia de Luis Eduardo Feher y María Elena OrtaPara hablar de este tema, mañana 5 de octubre, de las 20:00 a las 21:00 horas se trasmitirá en el canal 112 de cablevisión; 633 de SKY o por Internet a nivel internacional en www.scjn.gob.mx, donde se transmite el programa Derecho Familiar que es conducido por quien esto escribe y que para hablar del tema citado, estarán presentes dos distinguidos catedráticos de la Facultad de Derecho de la UNAM, el maestro Luis Eduardo Feher y la Lic. María Elena Orta, para disertar sobre la problemática que plantea el tema central.* Crisis o transformaciónAtendiendo a los diversos significados de la palabra crisis, aplicados a la familia, encontramos que ha tenido cambios importantes, que debe determinarse si es conveniente continuar o modificar su organización, frente a qué circunstancias estamos y si en realidad puede servir la crisis para sacudir sus problemas y resolverlos a favor de ella. En este sentido, la Real Academia de la Lengua destaca que crisis puede ser: mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales; situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente. Situación dificultosa o complicada.* Transformación Esta palabra significa cambiar, revalorar, reubicar o aceptar que en el caso específico la familia se está transformando, porque la organización monoparental, nuclear, homonogámica ha sufrido cambios que, en un proceso dialéctico han creado sus tesis, las correspondientes antítesis y las síntesis de las mismas. * Antecedentes históricos y épocasPor ello es importante subrayar que la familia, más que crisis está en transformación y, para ello, nos vamos a referir a temas que usted podrá ver y escuchar en el canal de televisión y en el horario señalados, a los antecedentes históricos partiendo de la época precolombina, en la Colonia y en las etapas independiente, moderna y contemporánea, y de la familia y la clase de organización que en esos tiempos tenía.* Situación actual de la familia en MéxicoEs importante señalar que hay dos épocas para referirse a esta organización, sobre todo desde el punto de vista legal, el 1 de junio del año 2000, cuando se establece y se pone en vigor el Código Civil para el DF que revoluciona todo el Derecho Familiar y, del artículo 1º al 746 bis dispone que todas las normas que se refieren a la familia son de orden público e interés social, dejando de lado lo que en su momento fue la autonomía de la voluntad, el interés particular, el individual, el personal, que no tomaba en cuenta a los miembros de la familia y a ésta como la célula más importante de la sociedad y el Estado. El orden público en el Derecho Familiar debe considerarse como un conjunto de normas jurídicas impuestas por la Ley y el Estado, que los miembros de la familia tienen que aceptar sin protestar; sin olvidar que el Derecho Familiar se funda más en deberes por cumplir que en derechos a exigir.* Nuevas clases de familia mexicanasEs indiscutible que a la organización tradicional de la familia, la que hablaba del pater familiar con poder omnímodo, hay que agregar ahora la de mater familias, y por supuesto la familia que surge de la adopción, de la filiación, del concubinato, de la inseminación artificial, de la maternidad subrogada, de la ley de sociedad en convivencia y lo último establecido por la Asamblea Legislativa 4, como en el artículo 135 bis del código de la materia, que habla de la familia que puede surgir de la reasignación y concordancia sexogenérica. De éstos y otros temas, el maestro Feher y la licenciada Orta expresaron en el programa citado que usted podrá seguir, sus puntos de vista debidamente fundados en la historia como en la sociología, en la ley y en los hechos evidentes, de la existencia de las nuevas familias.* Influencias del Tratado de Libre Comercio en las familias mexicanasEs innegable que este tratado ha alterado sensiblemente la organización de la familia dentro y fuera del país. Existen estados, vgr. Zacatecas, donde hay una gran concentración de niños y mujeres solas con la carencia de los adultos, jefes de familia que han emigrado para mejores oportunidades, y que precisamente el maestro Feher subraya en su intervención al hablar de los "chicanos", de los indocumentados y de cómo muchos de estos hombres que han emigrado solos, han dejado una familia en México e iniciado otras en Estados Unidos; por ello a usted distinguido lector, lo invitamos a que nos acompañe en el programa y que nos emita sus opiniones enviándolas al correo electrónico jguitrón@derechofamiliar.net.*¿Hacia dónde va la familia mexicana en nuestro país y en Estados Unidos?Vea y escuche las opiniones del maestro Feher y la licenciada Orta, que seguramente despertarán su interés y nos permitirá retroalimentar este espacio periodístico que siempre está al servicio de la familia mexicana*Tercer aniversario del Canal JudicialLa consultoría jurídica gratuita en derecho familiar, que se sigue prestando a quienes la solicitan, nos ha permitido aumentar la teleaudiencia y sobre todo la satisfacción de que el mejor diario de la república siga siendo el medio de difusión, único que sigue desde hace más de cinco lustros ayudando a las familias mexicanas procurando la difusión de sus normas y poder darles, con un diagnostico jurídico adecuado, la verdad histórica sobre sus problemas.

EL NAUFRAGIO DEL DERECHO ELECTORAL

ARNALDO CÓRDOVA

Aunque muchos lo imaginamos e incluso llegamos a comentarlo entre nosotros, resultaba muy factible, vistas las actuaciones del TEPJF, que una reforma electoral como la de 2007, diseñada para sacar a las televisoras monopólicas no sólo del negocio electoral, sino también del campo de las decisiones políticas en torno a las elecciones y, además, para dar mayor control al organizador y árbitro de los procesos electorales, el IFE, acabara estrellándose y haciéndose añicos en la mera actuación de jueces incapaces de ilustración, de imparcialidad y de objetividad en los conflictos que resultaran de las mismas elecciones.
Sería imposible ubicar todas las causas por las cuales nuestro sistema electoral funciona tan insatisfactoriamente, tanto en su rama política y administrativa (institutos electorales) como en su rama jurisdiccional (tribunales electorales). De hecho, a cada rato estamos contabilizándolas, pero, de preferencia, se habla de las innumerables imperfecciones, imprecisiones y lagunas del ordenamiento legal en la materia. Al culminar su periodo de siete años como consejero presidente del IFE, José Woldemberg envió al Congreso un documento en el cual ubica las principales lagunas e imprecisiones que hicieron más difícil e incierta su labor.
De hecho, siempre que se habla de reforma a la ley se indican lagunas y fallas o simple incoherencia en los textos legales. La reforma de 2007 parecía satisfacer a todos, menos, claro está, a los principales afectados, los monopolios televisivos y sus servidores (los personeros de la derecha hablan de una “contrarreforma electoral”). Por mero caso, alguna vez escuché a unos abogados decir: “Nos quedan los jueces y don Amparo”. Luego pude ver de qué estaban hablando. Decía un viejo maestro que todas las leyes son buenas, todo depende de quién las interpreta. Pues ése es, precisamente, el problema.
No puedo por más de recordar a otro de mis queridos maestros de mi época de estudiante, el licenciado Guillermo Morales Osorio, que comenzaba sus cursos diciéndonos siempre: “Yo a ustedes aspiro a formarlos como intérpretes de la ley, esto es, para que sean abogados y jueces; si alguno tiene la suerte, la perseverancia y el cacumen necesarios podrá también ser un jurisconsulto, vale decir, un sabio creador del derecho. Ya de ustedes dependerá si se convierten en chicaneros, corruptores de la justicia, ladrones de pobres o servidores venales”.
La corrupción y la venalidad entran en los sistemas de administración de justicia por toda grieta que éstos puedan ofrecer y siempre se dan, incluso en aquellos en que hay una firme tradición de probidad, objetividad y sentido de lo justo. Si los abogados tienden naturalmente a corromperse, hay que pensar que los jueces, como letrados, tienen que ser abogados también. Desde luego, cualquier juez puede cometer errores en su trabajo. Pero eso es muy distinto de ser venal y corrupto. En este caso se malinterpreta la ley y se toman determinaciones arbitrarias, no fundadas, sabiendo que se va a cometer una injusticia. Es muy fácil saber cuando eso es deliberado, hecho a propósito.
Todas las ramas de nuestro ordenamiento jurídico de justicia padecen de ese mal. Hay uno, empero, el electoral, en el que las decisiones judiciales son más vistosas porque se trata de una materia de carácter político, de derecho público, y están más a la vista. De hecho, los jueces electorales deberían ser más cuidadosos en sus juicios, porque es más fácil saber cuándo le están fallando a la justicia. En este caso salta a la vista cuando los tradicionales vicios de la impartición de justicia aparecen y se manifiestan. Un juez, en general, no debe ser codiguero (el que, como los abogados, busca en la letra de la ley la argucia que le permite emitir sus decisiones interesadas), sino razonante.
Un juez electoral debe razonar políticamente, sin hacer política. Un juez penal, por poner un ejemplo en las antípodas, debe restringir muchísimo su campo de interpretación a lo que estrictamente le dice la ley. Un juez civil y mucho más uno mercantil tiene un campo de interpretación más amplio. Un juez electoral, como todos los jueces, debe juzgar con base en la más amplia información que le ofrezcan las partes y se espera, por la naturaleza de la materia, que debe informarse más por su cuenta. A un juez penal una información obtenida bajo tortura no le sirve de nada y debe desecharla. Un juez electoral debe valorar toda información de la que se llama superviniente (posterior al comienzo de la causa) para fundar sus juicios o sus razonamientos.
Por eso resultan escandalosas las resoluciones de los jueces federales electorales sobre los casos de las elecciones locales de Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. El TEPJF resolvió que la propaganda de Sodi era tal, pero que no era cuantificable para efectos de gastos en campaña, cuando esa es una causal de anulación; el Instituto Electoral del DF y el tribunal local decidieron que, si se trataba de propaganda, por fuerza era cuantificable. La sala regional del TEPJF avaló la resolución del superior y, además, se pronunció por la legalidad de las elecciones en Cuajimalpa. Independientemente de que haya habido venalidad o corrupción, los órganos federales hicieron caso omiso de la ley.
Lo que llama más la atención de la resolución de la sala regional es que se desechó la información relativa al exceso de gastos porque no se presentó en su momento, como si se tratara de un juicio penal y alegando el principio de certeza en el procedimiento. Claro está que la información que debe ilustrar la opinión del juzgador se debe presentar en el inicio de la causa; pero la información se puede presentar también después o por cualquier medio lícito y permitido por la ley. La prueba, en la filosofía del derecho y en el derecho procesal, es la última base que tiene el juzgador para decir el derecho. Si no hay prueba no pasa nada y no se puede decir el derecho. Por eso cada rama fija las condiciones en que se debe dar la prueba.
En el derecho electoral se fijan también esas condiciones y la caducidad de los términos (hay que presentar las pruebas en los plazos establecidos); pero los magistrados de la sala regional no alegaron términos, sino procedimientos (los cuales, por cierto, en estricto derecho, no son sancionables o desechables). Se probó hasta la saciedad que hubo propaganda. La ley electoral no permite propaganda gratuita o no cuantificable y se dio y todos lo reconocieron. Hay aquí un solo hecho evidente: los jueces federales ignoraron la ley y la violaron.

VISIBLES E INVISIBLES

ROLANDO CORDERA CAMPOS

Por una de esas jugarretas que la historia suele hacernos, en los últimos veinte años se cambiaron los papeles del Estado y el mercado en prácticamente todo el orbe. Su resultado: la mano del primero se volvió invisible, mientras que la del segundo se impuso o quiso imponerse a todo lo largo de la vida privada y colectiva. Hoy, el gran enigma radica en la ubicación y la misión del Estado, mientras hacemos el inventario de daños y agravios que trajo consigo la conversión de la mercancía en la prueba única y final de la existencia.
En realidad, como ocurrió en Gran Bretaña en el siglo XIX, se trató de una utopía, pero de una utopía destructiva. Convertir a la naturaleza y al trabajo humano en simples objetos de intercambio mercantil no puede sino llevar a su degradación progresiva y de esta manera a la destrucción del hábitat, de la especie.
De aquí la reacción desencadenada en la patria de Dickens en defensa de los mínimos naturales y humanos, que llevaron a la edificación gradual de un régimen de bienestar social que pretendía proteger a la sociedad de “la cuna a la tumba”. Así también los otros proyectos de la enorme mudanza capitalista de Europa que alcanzara su apogeo en el Estado de bienestar y los empeños actuales por afirmar y ampliar una “Europa social” que corone su unión extraordinaria.
Los grandes y pequeños proyectos de reforma social que marcaron por muchos años la transformación del Estado en el capitalismo avanzado, sufrieron los embates de la revolución neoliberal, no salieron indemnes, pero pudieron sobrevivir e incluso de avanzar en algunos aspectos cruciales de la nueva modernidad: los derechos reproductivos, la equidad de género, la incorporación plena de la mujer al trabajo, el poder y la política, la expansión de los derechos humanos a lo económico, lo social y lo cultural, etcétera. Hoy, esta capacidad de sobrevivir e incluso de ampliarse, constituye el principal activo histórico de esas sociedades para encarar la crisis global y fincar los cimientos de una nueva economía.
La historia nos enseña que estas iniciativas de corte histórico cruzan las posturas ideológicas y partidarias para volverse en muchos casos patrimonios del conjunto nacional. Así ocurrió en la fase de la reconstrucción europea y, a su manera, en Estados Unidos hasta el gobierno de Nixon, enemigo jurado de los demócratas y su padre conductor, Franklin Delano Roosevelt, que no chistó en declarar que “ahora, todos somos keynesianos”.
Luego todo cambió. La economía heredada del gran pensador de Cambridge fue edulcorada hasta convertirse en una pretenciosa sucursal de las matemáticas y el cálculo actuarial: se olvidaron las enseñanzas duras de la depresión económica, los fascismos y la guerra, y la nueva economía clásica sentó sus reales en la academia y Wall Street. Arrancó la entronización del mercado cuyas sutilezas y misterios, que fascinaron a Adam Smith, se volvieron groseros patrones de conducta con los que se quiso reorganizar al conjunto de la sociedad.
No hay alternativa, postuló la señora Thatcher, y no hay tal cosa como “la sociedad”. Así, diría Reagan, el Estado no puede ser el encargado de afrontar los problemas económicos y sociales, “el Estado es el problema”. Y de ahí pa’l real.
La recepción de esta revolución por parte de las elites mexicanas se hizo con un peculiar sentido de pertenencia, que registraba una entusiasta dependencia cultural. Sin descanso, se pusieron en la picota la seguridad social, la inversión y las empresas públicas, los derechos colectivos, la educación básica y superior para las masas. Con arrogancia se renunció a la industrialización como proyecto y se apostó todo el desempeño económico a la sabiduría y la visibilización del mercado.
Cuando no se pudo desmantelarlos, se procedió a su congelamiento sostenido hasta volverlos piezas de museo, figuras encogidas, sin flexibilidad y sin capacidad para actuar en caso de emergencia. El Estado se redujo a su mínima expresión, mientras se soñaba con una sociedad de mercado cuyas eficiencias y racionalidades nunca llegaron. Lo que ahora se hizo visible sin clemencia fue la crisis del modelito y con ella la crisis profunda de un Estado sometido a un intenso tratamiento de shock.
Reconstruir institucionalmente la economía y el Estado es, aquí sí, la única, difícil, salida que tenemos. Pero para ello es indispensable poner de cabeza a la supuesta sabiduría convencional acuñada en estos años de frenesí liberista y volver a lo verdaderamente básico: el tejido social que sólo puede reproducirse a partir de un acuerdo en lo fundamental; y el (mal) llamado capital natural del que dependen nuestra reproducción y supervivencia.
No podremos siquiera empezar, si el ingenio se va en ocurrencias como la de vender impuestos como solidaridad con los pobres, o superar el monopolio o el corporativismo laboral atacando a los sindicatos o haciéndole el juego sucio a multinacionales de la minería o las cmunicaciones. Si éste es el único Estado visible que nos queda, más vale hablar del crepúsculo.

sábado, 3 de octubre de 2009

LA UNAM AL PODER

PORFIRIO MUÑOZ LEDO

Abyectos plumíferos al servicio del gobierno han activado un movimiento cortalenguas perseguidor de los diputados que actuamos abiertamente como oposición. Les aterra que hayamos pedido la remoción del secretario de Seguridad Pública, en consonancia con la posición adoptada por seis grupos parlamentarios.
Inútil empeño, ya que la verdadera demanda es la dimisión del Ejecutivo, sea por la vía de la revocación de mandato o mediante la simple renuncia, puesto que las solicitudes de juicio político están bloqueadas por la inconsistencia del Senado y la complicidad del Ministerio Público.
La gravedad de la crisis nacional, sumada a la ilegitimidad e incompetencia del régimen, hace urgente ese reemplazo. Las disposiciones constitucionales vigentes prevén que el presidente interino sea designado por mayoría calificada del Congreso, a efecto de sostenerse en un amplio sustento político.
Durante toda nuestra historia constitucional y en la gran mayoría de las legislaciones del mundo la sustitución es automática y en la persona del vicepresidente de la República, el presidente de la Corte o algún otro funcionario que en breve tiempo debe convocar a elecciones para devolver el poder a los ciudadanos.
El Constituyente de 1917 receló de las ambiciones que una sucesión predeterminada podría suscitar y confió el difícil tránsito a un acuerdo político. Sin embargo, en caso de no encontrarse un consenso rápido, el país podría precipitarse en una crisis insalvable. Hemos propuesto en consecuencia un sistema que garantizaría gobernabilidad democrática.
Tales consideraciones, sazonadas por su intuición literaria, determinaron la premonición de Eduardo Huchim en semejante coyuntura. Imaginó en su novela La conjura —enero de 1997— un escenario inteligente que facilitara la sustitución de Ernesto Zedillo, sin mayor trauma para el país. La trama conduce a la designación de Genaro Góngora, entonces prestigiado presidente de la Corte. A falta de acuerdo parlamentario sobre un integrante de la clase política y en recuerdo de la era juarista, optaron por escoger a la cabeza del Poder Judicial, apostando a su solvencia moral y su capacidad de emprender reformas indispensables.
He reflexionado cuál sería hoy la decisión equivalente. Pienso que podría recaer en el rector de la Universidad Nacional, no sólo por ser ésta la institución pública mejor librada de la debacle, sino por el conjunto articulado de competencias que podría movilizar y su indiscutible carácter de conciencia crítica de la nación.
Luego del 2 de octubre cómo olvidar la enjundia de Javier Barros Sierra al asumir la defensa de la integridad universitaria y, con ella, de los valores democráticos. Las acciones del doctor Narro Robles están inspiradas también en la salvaguarda de principios esenciales y en la lucha por un curso independiente y justo del desarrollo.
Hace días advirtió el peligro cercano del “estallido social”. Ha promovido debates informados y patrióticos sobre la cuestión del petróleo, la educación, la ciencia y la tecnología, así como nuestra inserción en el cambio económico global. Ha hablado fuerte e irrebatible.
El rector diagnosticó que hay “miopía en el poder” y denunció que se limitan “a tapar un hoyo financiero, sin perspectiva de mediano y largo plazo”. Demandó un “debate sobre las prioridades nacionales”. Con el modelo actual ni “crecemos lo que se requiere ni la gente vive mejor”.
Ecos válidos de una noble tradición: remite a Justo Sierra: “El saber os hará libres”, y recuerda nuestra deuda con José Vasconcelos: la democratización y la cultura como vehículos de redención. México necesita asideros y certidumbres para escapar de horizontes acorralados.
Inventemos fórmulas de futuro en vez de perversiones del futurismo. Todavía hay tiempo para reaccionar, pero es apremiante e irrepetible. Hago un nuevo llamado a remover la piedra que nos conduce al abismo.

LAS COMISIONES LEGISLATIVAS

BERNARDO BÁTIZ

De la reciente distribución de presidencias de comisiones legislativas en la Cámara de Diputados, lo que causó cierto revuelo en los mentideros de la política de abajo, la del chismerío tradicional, donde lo importante se soslaya y se abunda en lo superficial, fue la imposición de la diputada panista Gabriela Cuevas en la Comisión del Distrito Federal, que por tradición y por lógica política correspondería al PRD, que gobierna la entidad capitalina y en donde cuenta con amplia mayoría.
El hecho revela dos realidades políticas: una, la intención de los poderosos del país es tornar nuestro sistema político plural en otro bipartidista, en el que el PRI y el PAN, cada vez más parecidos, dejen fuera de los órganos del estado a cualquier otra organización política.
La otra es que la institución parlamentaria sigue perdida en los laberintos de juegos de posiciones, de influencias y de controles y se olvidan deliberadamente los principios fundamentales del Poder Legislativo, que son la libertad de los legisladores y su autonomía para tomar decisiones.
Los diputados, según la Constitución y según la teoría parlamentaria, son representantes de la nación, no de sus partidos ni de sus grupos políticos ni de sus entidades geográficas, mucho menos de sus gobernadores. La nación, según la ha definido la Corte, no es sólo un pueblo que comparte una cultura, es el Estado Mexicano mismo, del que formamos parte todos y que tiene un fin superior y un destino a los que deben someterse los intereses particulares.
Por el principio de igualdad, todos los diputados tiene un mismo peso político en el cuerpo colegiado; todos los integrantes de la Cámara de Diputados son iguales en tanto que ningún voto vale más que otro y en tanto que la función esencial del legislador, que es votar con libertad, no pueda ser forzada o constreñida por nada ni por nadie.
Ese es el deber ser de la institución; la perversión de esa realidad, la forma de destruir la esencia del corazón de un estado democrático de derecho, que es su parlamento, ha consistido en destruir, en la práctica, la igualdad de los legisladores y aplicar mecanismos diversos para coaccionar y corromper la voluntad de los legisladores; se han hecho cotidianos, lamentablemente, la compra de votos, el cabildeo corruptor, los acuerdos cupulares y las negociaciones que no podrían hacerse a la luz pública.
Esto ha sido posible, en parte, porque se maneja un presupuesto gigantesco para distribuir el dinero del Congreso de mil maneras, encaminadas a destruir los principios de igualdad y de libertad plena de los legisladores. En la práctica, no son todos iguales, unos tienen más colaboradores que otros, autos, grandes oficinas y principalmente, más presupuesto a su disposición según la comisión que les haya tocado en suerte.
Las comisiones sirven para facilitar el trabajo legislativo, se llaman de dictamen, porque en la división del trabajo, alguien debe elaborar el documento que se discutirá en el pleno, pero se han convertido en entidades políticas casi autónomas, que negocian por su cuenta fuera y dentro del recinto.
Todo esto ha hecho que el Congreso, como institución angular de la democracia representativa, se haya pervertido y contaminado; una institución así da pie a que, como lo hizo Andrés Manuel López Obrador, se le mande al diablo.
Es recomendable, a los legisladores bien intencionados, que no se ocupen tanto de si queda o no doña Gabriela en tal comisión o don Juan de las Cuerdas en tal otra; los diputados comprometidos con la gente, los que quieran servir a la nación, que sigan haciéndolo muy bien en la tribuna, en las comparecencias de los funcionarios y en los debates en comisiones, como lo han hecho, pero que tengan muy claro que lo importante está afuera, con la gente, buscando una nueva República, formada por los ciudadanos, sin depender tanto de los partidos, de sus negociaciones y sus acuerdos convenencieros.

viernes, 2 de octubre de 2009

MIGUEL ÁNGEL VELASCO

JOSÉ WOLDENBERG KARAKOSKY

Hace 10 años, a los 96, murió Miguel Ángel Velasco. Nació en Jalapa, Veracruz, en 1903, de tal suerte que vivió, sin metáfora alguna, todo el siglo XX.Fue panadero y sindicalista desde muy joven y en 1923 tomó las armas para defender a Obregón contra el levantamiento encabezado por Adolfo de la Huerta. Tres años después ingresa a la Juventud Comunista de Jalapa y conoce a Úrsulo Galván, líder de la Liga de Comunidades Agrarias.En 1929, junto con Valentín Campa, crea la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM), que "estaba completamente bajo la dirección del Partido Comunista". En 1932 es enviado a las Islas Marías. Así se lo contó a Rolando Cordera (Volver con la memoria. Cal y Arena. México. 2009. La reconstrucción de la vida de MAV se hace con base en esa entrevista): "Asaltaron el edificio de la CSUM, y los que estábamos ahí salimos huyendo, pero a algunos nos alcanzaron y nos llevaron a la prisión militar en Santiago Tlatelolco. Ahí hicimos una huelga de hambre y antes de que termináramos un día nos sacaron al corredor de la prisión y un capitán se acercó y me dijo: ¿qué tanto gritan?, pues (demandamos) agua y sol, agua para que nos permitan bañarnos y sol para que nos dejen salir de las celdas. Pues ahora sí van a tener bastante agua y sol, dijo... nos sacaban para llevarnos al Pacífico, en un carro pegado al tren que hacía el servicio... Nos llevaron a los muros de agua", como José Revueltas bautizó a las Islas Marías.Sale de la cárcel al tomar posesión el nuevo presidente, Abelardo L. Rodríguez. Participa en los movimientos de Nueva Italia y Lombardía que apoya el general Cárdenas. En 1934 viaja a Montevideo, Uruguay, al Congreso Continental contra la Guerra y el Imperialismo que preside Aníbal Ponce y es designado vicepresidente "por ser el único delegado de América del Norte". En una "razia" contra los participantes en el Congreso va "a dar al bote allá en Montevideo". Cuando en 1934 llega a la Presidencia de la República Lázaro Cárdenas, los comunistas mexicanos mantenían "una posición sectaria". Decía: "no creíamos que con la llegada de Cárdenas hubiera un cambio, hasta que empezó a actuar. Entonces se modificó nuestro punto de vista... (y) pasamos al apoyo completo". "Nos incorporamos a su movimiento sin dejar de ser comunistas".En 1935, junto con Hernán Laborde y José Revueltas asiste al Séptimo Congreso de la Internacional Comunista en Moscú. Es un viaje de varios meses. Y a su regreso, en 1936, es uno de los promotores del Comité de Defensa Proletaria que va a desembocar en la creación de la Confederación de Trabajadores de México. En la Asamblea Constitutiva de la CTM, Velasco gana la votación para ocupar la Secretaría de Organización, pero "ante la amenaza de rompimiento" de aquel primer esfuerzo por unificar a los trabajadores del país, declina y es nombrado en la de Educación. Se trata de un pacto político que resuelve que el secretario general será Vicente Lombardo Toledano, y el de Organización, Fidel Velázquez.Cuando Fidel Velázquez sustituye a Lombardo en la secretaría general, empieza el desplazamiento de los comunistas de la CTM. "El Partido mantenía sus críticas a Fidel... y él decía que nosotros actuábamos por orden de Moscú... aunque nunca habló abiertamente".En su momento Miguel Ángel criticó el asilo que el gobierno de Cárdenas le dio a Trotsky porque "actuábamos considerando que todo lo que fuera antisoviético era contrario también a nosotros". Pero con el tiempo su posición se modificó y aceptaba que el gesto de Cárdenas había sido digno y apreciable.En 1941 es expulsado del Partido Comunista, y dedica sus esfuerzos a formar la Acción Socialista Unificada, buscando "continuar el camino de la revolución mexicana y de la gestión cardenista". Con posterioridad funda con Valentín Campa y otros el Partido Obrero Campesino de México (POCM), que jugará un papel destacado en el apoyo al movimiento ferrocarrilero encabezado por Demetrio Vallejo en 1958-59. En los años setenta encabeza una pequeña agrupación, el Movimiento de Acción y Unidad Socialista (MAUS), que será una de las cinco organizaciones que dará vida al Partido Socialista Unificado de México (PSUM) en 1981. Luego el PSUM se fusionará con otras cuatro agrupaciones para crear el Partido Mexicano Socialista (PMS) en 1987, y más adelante el PMS acabará integrándose al PRD en 1989. En ese trayecto unitario se veía a Miguel Ángel Velasco. Simpático, dicharachero, nervioso, cálido, El Ratón, que era el mote del chaparrito Miguel Ángel Velasco, expresaba una historia de luchas y tragedias, de esperanzas y desencantos, que tiende a esfumarse del recuerdo.Quise recordar a Miguel Ángel y sólo logré constatar lo que algún día escribió Francisco Umbral: "Todo se va empalideciendo en la memoria... Se van decolorando las imágenes del museo secreto... Los colores se vuelan, los matices se borran, se pierden las luces. Y visitamos ya el museo del museo" (Carta a mi mujer). Estamos condenados al olvido.

SENADO: EL BENEFICIO DE LA CERTEZA

JOHN MILL ACKERMAN ROSE

La verdadera democracia no se construye con discursos grandilocuentes, acuerdos cupulares y “buenas maneras”, sino a través de acciones cívicas y pacíficas que sin tregua ni claudicación ataquen de frente las tan arraigadas tendencias autoritarias de nuestra cultura y práctica políticas. Solamente de esa forma los mexicanos conseguiremos evitar el total hundimiento de la transición democrática del país. La respuesta que Porfirio Muñoz Ledo dio al informe de Ernesto Zedillo de 1997 representó un momento histórico precisamente porque rompió con todas las formas del viejo régimen de partido de Estado. Súbitamente, con el inicio de la LVII Legislatura, el pueblo mexicano se dio cuenta de que el “emperador” no solamente carecía de su capa de terciopelo, sino que realmente estaba desnudo. En su lugar, el Congreso de la Unión se erigió como garante de la pluralidad y la legalidad del país.Un acto histórico similar ocurrió el lunes pasado, cuando el senador Pablo Gómez interrogó magistralmente y de forma directa al ahora procurador Arturo Chávez durante su comparecencia ante la Comisión de Justicia: “¿Qué clase de órdenes aceptaría usted del presidente de la República?”; “¿cómo organizaría a la Policía Ministerial?”; “¿usted podría definir el concepto de ‘control de la delincuencia’?”; “¿nos podría usted brindar una definición sociológica de delito?”; “¿nos podría explicar la diferencia entre los conceptos de crimen y delito?”; “¿cuál es su visión de las ‘nuevas formas de criminalidad’ en la sociedad actual?”; “¿cuáles son las causas jurídicas, sociales, económicas y culturales del narcotráfico?”; “¿usted podría probar que la mariguana produce adicción?”; “¿usted considera que el delito de aborto voluntario implica un daño social o sólo expresa una reacción social?”.Los otros senadores de la Comisión de Justicia se molestaron por el atrevimiento del senador Gómez para romper con el protocolo supuestamente basado en un “respetuoso” intercambio de puntos de vista. En lugar de los discursos vacíos de los otros legisladores, Gómez hizo la “grosería” de someter a Chávez a un verdadero interrogatorio democrático. El senador priista Fernando Jorge Castro Trenti comentaba escandalizado: “Nunca habíamos tenido la experiencia que (hoy) tenemos con un pliego de preguntas”.Chávez, como era de esperarse, reprobó de manera escandalosa el examen del senador Gómez. Demostró su falta de preparación al intentar contestar apenas un par de las más de 20 preguntas que le fueron formuladas por el senador. El ahora procurador también fue obligado a confesar que impugnaría la constitucionalidad de leyes que permiten el aborto, aun a pesar de la más reciente resolución de la Suprema Corte en la materia. Asimismo, Chávez reveló que toleraría abiertas violaciones al debido proceso al admitir pruebas reunidas de manera ilegal por la procuraduría a su cargo. En una democracia real y vigorosa, un desempeño tan pobre en una comparecencia pública sería un verdadero obstáculo para cualquier persona que quisiera ocupar un cargo de tan alta responsabilidad. Aun en un país con una democracia tan atrofiada como la de Estados Unidos, en el último año los legisladores del Partido Republicano han podido detener por meses docenas de nombramientos del presidente Barack Obama debido a problemas muy menores. Pero en México el patente fracaso público de parte del candidato a procurador general de la República no logró atrasar el nombramiento más que un par de días.Con este primer nombramiento de la LXI Legislatura, la mayoría del PRI y del PAN en el Senado de la República ha demostrado que la transparencia y el debate público no serán prioridades a la hora de decidir quiénes ocuparán algunos de los cargos más importantes del Estado mexicano. En lugar de ejercer un papel de oposición democrática y responsable, parece que el PRI ha decidido apostar hasta la cabellera para entrar a la abierta negociación de puestos, cargos e influencias. Este tipo de actitudes desvanece por completo la ingenua idea de que el “nuevo” PRI podría ofrecer una forma diferente de gobernar el país.Ya podemos vislumbrar lo que nos espera en el Senado en el proceso de ratificación de los nuevos comisionados del IFAI, así como para los nombramientos del titular de la CNDH, de los integrantes del Consejo de la Judicatura, del gobernador del Banco de México y de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En lugar de un proceso abierto y de cara a la ciudadanía, el país será testigo de un auténtico mercado de nombramientos donde los puestos clave se repartirán entre Felipe, Manlio Fabio y sus convidados.Mientras tanto, los senadores de izquierda se encontrarán ante la disyuntiva de avalar estos nombramientos sin haber participado en su construcción o de cumplir con la necesaria tarea de exponer y transparentar las trayectorias y los compromisos de los candidatos. En el caso de la PGR, los senadores del PRD, del PT y Convergencia decidieron de forma congruente andar por el segundo camino. Si los candidatos para los otros puestos tienen el mismo corte que el procurador Chávez, los senadores de la verdadera oposición harán un gran servicio a la democracia mexicana al emular el ejemplo de dignidad legislativa del senador Pablo Gómez, quien al terminar su intervención nos recordó que “el Senado no puede darle a nadie el privilegio de la duda; el Senado no está para las dudas, sino para tener certezas”.

2010: POLÍTICA ECONÓMICA VS. CRECIMIENTO

CIRO MURAYAMA

En los criterios generales de política económica que presentó el gobierno federal se presenta para 2010 una estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de tres por ciento. Lo habitual es que las estimaciones económicas sean resultado de proyecciones hechas a partir del comportamiento de variables clave, por lo que si bien tienen margen de error suelen basarse en algunas observaciones objetivas de la realidad, y es por ello que no son puros inventos o meras especulaciones. Ahora bien, ¿qué tan certera, rigurosa, es la estimación de crecimiento del Ejecutivo para 2010? Veamos.El PIB de una economía es igual a las compras finales que se hacen en ella. Como toda compra, cada desembolso implica a su vez una venta, también cada venta significa un ingreso. Ahora bien, deben tomarse en cuenta las compras –ventas– de bienes finales para no hacer una doble contabilidad –si se compra un coche nuevo las ruedas de ese coche se contabilizan como sólo hasta ese momento y no cuando las compró la automotriz– y no han de considerarse los bienes y servicios producidos en un año previo porque corresponden a la generación de riqueza hecha en el pasado, no actual. Así, la suma de los ingresos que producen las compras (ventas) finales es igual al PIB.En una economía comprar, para empezar, las familias, esto es, los consumidores que demandan una amplia variedad de bienes y servicios finales (comida, ropa, gastos de transporte, colegiaturas, electrodomésticos, muebles e inmuebles, consultas con el doctor y el dentista, peluquería y un largo etcétera). A todo este consumo los economistas le llaman así, “consumo”, y lo identifican con la letra “C”. También realizan compras las empresas –aparte de las materias primas que, como ya dijimos, se contabilizan en el precio final del producto que se elabora con ellas, como es el caso de las llantas del coche–, tales como la adquisición de plantas para realizar la producción, maquinaria o vehículos –los camiones repartidores, las maquinas para fabricar tortillas, las máquinas registradoras de los supermercados, todo eso es gasto de inversión de las empresas–. Estas compras de las empresas son “inversión”, que se identifica en el lenguaje de los economistas como “I”. Un tercer gran comprador es el gobierno, bien para generar bienes públicos, para prestar servicios, para desarrollar infraestructura o para su propia operación. Los semáforos de las calles son compras del gobierno a alguna o algunas empresas, así como la pintura con que señala calles y carreteras, los pupitres de las escuelas, las patrullas, los medicamentos del Seguro Social y un también muy largo etcétera. Finalmente, a una economía le compran los extranjeros: adquieren en sus países productos producidos en el país –como los automóviles de la Volkswagen que se elaboran en Puebla o los de la Nissan en Aguascalientes, o la cerveza Corona, así como el petróleo–. Se trata de las exportaciones, que los economistas abrevian como “X”. Pero como los mexicanos también le compramos al extranjero y ese desembolso no lo recibe un productor en México, no podemos contabilizar esos gastos en nuestro PIB; al contrario, hay que restarlos. Se trata de las importaciones, que los economistas anotan como “M”. Así que el saldo neto de las ventas al exterior son las exportaciones menos las importaciones: (X-M). De lo anterior que el PIB sea igual a todas esas compras (ventas), por lo que podemos concluir que PIB=C+I+G+(X-M). O sea, que la riqueza de un país en un año va a ser igual a todas las compras que hagan sus familias, más las inversiones de las empresas, más las adquisiciones del sector público, más las compras netas del exterior.¿Cuál de esas variables podrá tener un buen desempeño en 2010 como para cumplir las metas de crecimiento del gobierno? Por lo que muestran los indicadores económicos, ninguna, a menos que se tomara la decisión de, desde el gobierno, mover las variables a su alcance para estimular las compras, es decir, el crecimiento del PIB.En lo que hace a las familias, el desempleo se ha extendido y está afectando de manera grave al sector formal. Ello da lugar a que la gente sea precavida antes de gastar, de comprar: o ha caído el ingreso familiar o hay riesgo de que lo haga, por lo que se va a moderar el consumo. Si, además, como propone el gobierno, se van a incrementar los precios –supongamos que sólo en un dos por ciento y no más–, eso también llevará a una reducción del consumo.Las empresas han reducido su volumen de inversión ante la falta de expectativas de venta, así como por la ausencia de financiamiento productivo, pues el sistema bancario mexicano ha optado por financiar el consumo –a muy altas tasas de interés, por cierto– antes que a favorecer a los productores. Nada indica que la inversión pueda, entonces, hacer de motor de la economía.En lo que toca al sector externo, el mundo aún no alcanza a desprenderse de la recesión y nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, tiene unas perspectivas de bajo crecimiento, por lo que no será un gran comprador. Pero incluso si se recuperara sus compras externas cada vez se enfocan más hacia Asia y menos a México. De esta manera, tampoco Estados Unidos va a jalar de la economía mexicana como ocurrió tras la crisis de 1994-1995.Queda entonces el gasto público, las compras y la inversión gubernamentales. Pero justamente se van a ver disminuidas de acuerdo con los criterios de política económica que presentó la administración de Felipe Calderón para 2010. En el resto del mundo, el sector público está incurriendo en déficit con tal de rescatar a las economías; aquí se opta por el camino contrario.Así, las proyecciones económicas del gobierno para 2010 no sólo parecen poco fundamentadas, sino que la política económica que el gobierno se plantea choca con las aspiraciones de salir de la crisis.

EL GRAN DESAFÍO DE IRÁN (I)

HERMILIO LÓPEZ-BASSOLS

PARÍS, Francia.- Hoy en Ginebra se inician negociaciones multilaterales entre Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania por un lado, e Irán por el otro. El propósito es convencer a Irán que su programa nuclear debe ser sólo para usos pacíficos, y a cambio, se le levantarán las sanciones económicas y de otra índole que culminan con las más recientes resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Nunca más propicia esta oportunidad -que ensayó Obama al iniciar su mandato-, que luego del anuncio de la Casa Blanca de una apertura multilateral realista -que incluye naturalmente a Irán-, y también tras el anuncio del presidente Ahmadinejad en el mismo escenario sobre la continuación de su programa porque este es solo con fines pacíficos. Si el régimen iraní, consolidado tras la reelección de Ahmadinejad persiste oponiéndose a una inspección, Occidente endurecerá las sanciones e inclusive podría hablar de otra acción militar realizada por Israel cuando se habla de una segunda planta de enriquecimiento de uranio en Qom. Mas en la mesa de debate no todas las partes opositoras a Irán tienen la misma posición. Es bien sabido que el "talón de Aquiles" de la Unión Europea es precisamente la política exterior, de allí que en cierta manera pueden quedarse solos Obama y Brown, dado que Angela Merckel, recién reelecta, se dedicará a la composición de alianzas y gabinete que a adoptar una posición muy firme contra Irán. Por su parte, Francia es uno de los proveedores comerciales más importantes de Irán y su única opción atlántica es el protagonismo de Sarkozy. Por otra parte, Vladimir Putin, quien provee de armas a Irán y también de tecnología, no puede pasar de señalar su inquietud ante el desafío iraní. Por otras razones, China tampoco tendrá la firmeza salvo para aprobar resoluciones que no se aplican. En suma, no habrá una línea consolidada contra Irán, lo que facilitará a la diplomacia de los clérigos a negociar con más tranquilidad. No podemos olvidar otro proceso al que Obama le ha dado prioridad y es la paz entre Israel y los palestinos. Es evidente que Israel se siente amenazado por Irán y así se lo ha advertido Netanyahou a Obama y Estados Unidos se encontrará no solo con una potencia nuclear musulmana, Pakistán, sino con Irán que desafiaría la pretendida hegemonía de Estados Unidos en el Medio Oriente. Por otra parte, si Estados Unidos quiere avanzar en el proceso de paz al que Israel se niega, entre otras razones por el asunto de Irán, Estados Unidos tendrá que hacer concesiones y que más que evitar un ataque nuclear a mil 500 kilómetros de de Teherán, que es la distancia a la que se encuentra Jerusalén.Mas este examen del enclave estratégico en que se ha convertido Irán, no estaría completo sino recordamos que Irán produce más de cuatro millones de barriles de petróleo al día y tiene un potencial enorme en materia de gas en una zona que comparte con los países del Golfo, los que a su vez son el primer bastión de Occidente contra Teherán, para los cuales una acción militar sería de daños incalculables. Entre ellos hay diferencias, Bahrein, mantiene un conflicto de soberanía de la dinastía Khalifa, los Emiratos Árabes Unidos reclaman la anexión de tres islas por el Shah, por el otro lado, Qatar explota un campo de gas conjuntamente con Irán y Omán se ha beneficiado de una ayuda militar iraní. Asimismo debe recordarse que Irán es una nación con una amplia mayoría chiíta, pero que estos también se encuentran en Yemen, Bahrein e Irak. Es así que tampoco existe una estrategia común por parte de los países del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo. Para citar otro ejemplo, Dubai mantiene relaciones económicas y financieras privilegiadas con Irán. Y las alianzas iraníes continúan con Siria y el Hezbollah libanés.En efecto, como lo señalan algunos analistas franceses, antes del diálogo : ¿Es éste posible? ¿Por qué los vecinos árabes se inquietan? ¿Quién dirige verdaderamente a Teherán? ¿Por qué la bomba iraní da más temor que otras? ¿Son eficaces las acciones? ¿Es viable la acción militar? Son cuestiones que comenzarán a despejarse en este tercer encuentro entre la diplomacia iraní y la norteamericana acompañada o debilitada por cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania. El próximo viernes analizaremos estas cuestiones.

NUESTRA GUERRA ACTUAL Y LAS POSIBLES

LORENZO MEYER

No estaría mal empezar a discutir la utilidad de seguir o cambiar la dirección de la actual guerra contra el narcotráfico.PrioridadesDesde diciembre del 2006 el gobierno mexicano ha empeñado al Ejército en una guerra frontal contra el narcotráfico pero ya es hora de preguntar: ¿tiene sentido continuarla con la misma intensidad y dirección? Sólo en lo que va del sexenio, y hasta mediados del mes pasado, las bajas relacionadas con el crimen organizado sumaban cerca de 14 mil (El Universal, 11 de septiembre).Se puede argumentar que conviene plantear o replantear la "guerra contra el narco" porque los muertos ya son muchos, los recursos limitados y hay alternativas más urgentes y legítimas para invertir el esfuerzo colectivo que hoy se emplea contra los cárteles de la droga. De entrada, es mejor empeñar al país en una guerra de fondo contra la pobreza o contra la mala calidad de su sistema de educación y, ni a vuelta de hoja, vendría bien una batalla contra el desempleo, contra la destrucción del ambiente e incluso para transformar la creciente economía informal en formal. Sería verdaderamente popular una auténtica cruzada nacional contra la corrupción pública y la inseguridad, es decir, contra el crimen que afecta al ciudadano común y corriente, y que no es el narcotráfico. En suma, frentes de guerras posibles no faltan, lo que escasean son los recursos y la voluntad de llevarlas a cabo. Por ello hay que cuidar las prioridades, pues a lo mejor en la batalla contra los cárteles de la droga estamos metidos en un conflicto que ni siquiera es entera o genuinamente nuestro y, peor aún, en uno donde no es posible una victoria real y efectiva.La esenciaLibrar con éxito una auténtica guerra implica que la sociedad debe estar dispuesta a soportar que se pongan en tensión máxima todas sus relaciones sociales e institucionales. Ese tipo de guerra entrañaría que el liderazgo del país hubiese elaborado un plan con una idea clara de medios y objetivos, determinar con exactitud quién es el adversario y por qué y qué posibilidades hay de derrotarlo. Por su lado, la sociedad debería aceptar un alto grado de responsabilidad, sacrificio personal y colectivo, y comprometerse con una de las más grandes empresas que se puede imponer a una comunidad. En suma, meter a uno en una guerra es una decisión mayúscula y que debe hacerse con plena conciencia y responsabilidad.El narcotráfico como el gran enemigo colectivoEn principio, no hay duda de que México como país estaría mejor frente a sí mismo y frente al mundo si La Familia, el Cártel del Golfo, el Cártel de Juárez y todo el resto de las organizaciones que trafican con drogas fueran ya historia. Sin embargo, los especialistas en la materia y el propio sentido común nos dicen que mientras existan las fuentes externas de demanda y, por lo mismo, de financiamiento -especialmente si esa fuente es el país más poderoso del planeta- la lucha contra el narcotráfico mexicano tendrá la misma debilidad que se presenta, por ejemplo, cuando un ejército combate a grupos armados que tienen su principal fuente de abastecimiento y apoyo en otro país. Estados Unidos, con el auxilio de la OTAN, no puede derrotar al talibán en Afganistán justamente porque éste puede encontrar refugio y recursos en Pakistán. Para México, el factor externo en su empeño por eliminar al narcotráfico organizado es un obstáculo mayor, pues su capacidad para presionar y obligar a Washington a actuar es infinitamente más limitada que la de Washington para presionar a Islamabad.La llamada Iniciativa Mérida supone que el gobierno mexicano logró un gran compromiso histórico de parte del gobierno norteamericano para realmente actuar contra la demanda y contra el suministro de armas y la transferencia de dinero a los grupos criminales mexicanos. Sin embargo, por razones histórico-políticas las autoridades norteamericanas no pueden impedir que sus ciudadanos adquieran armas y que, algunos de ellos, las transfieran a los cárteles mexicanos. Examinando los rubros del presupuesto, y según un documento de Eric Olson y Robert Donnelly, resulta que, hasta el momento, las dos terceras partes de la suma que el gobierno norteamericano invierte en la lucha contra el narcotráfico están destinadas a combatir la oferta y apenas un tercio a enfrentar a la fuente misma del mal: la demanda ("Confronting the Challenges of Organized Crime in Mexico and Latin America", 2009, Mexico Institute, Woodrow Wilson Center, Washington DC).La lógicaFelipe Calderón lanzó al Ejército a la guerra contra los narcotraficantes como parte de una jugada a varias bandas. Como en tantas otras estratagemas, uno de sus objetivos -quizá el básico- pareciera haber sido crear una coyuntura que llevara a la opinión pública a colocarse del lado del "líder fuerte" y decidido. Y en ese sentido la maniobra pareciera haber dado fruto, pues el 83 por ciento de los mexicanos apoyan el empleo del Ejército contra los cárteles de la droga (encuesta del Pew Center, publicada el 27 de septiembre). Sin embargo, para Olson y Donnelly, como para muchos otros especialistas, es un hecho que: "pocas veces ha sido posible una victoria en este tipo de guerra, especialmente cuando la demanda por los productos ilegales es alta".La alternativa podría ser, dicen los expertos, simplemente usar selectivamente al Ejército para limitar la influencia del crimen organizado, aumentar el costo de sus negocios en tanto que se actúa en otros campos menos violentos y espectaculares pero mucho más efectivos: impedir el lavado de dinero, reformar o recrear de nuevo el marco institucional -policías, ministerios públicos, tribunales-, educar o reeducar a los posibles consumidores y, sobre todo, hacer que la actividad de las autoridades mexicanas esté condicionada a los avances norteamericanos en materia de control efectivo de armas, de movimientos de dinero y de una baja real en la demanda de drogas de su sociedad.PosibilidadUn investigador alemán, especialista en los factores económicos en la negociación de conflictos dentro de los Estados, Achim Wennmann, ha sugerido explorar la posibilidad de que el gobierno de México entre en negociación con los cárteles usando intermediarios formales y con objetivos muy claros: limitar las zonas de actividad de los cárteles -no operar en centros educativos, no extender sus actividades a otros ramos como el secuestro, trata de personas, etcétera- y limitar su violencia. De lo que se trataría es de dar a los cárteles incentivos económicos para limitar sus actividades y espacios y permitir a la sociedad mexicana una vida más cercana a la civilidad.En principio, negociar con el crimen organizado es una idea moralmente repugnante. Sin embargo, tiene un lado ético defendible: una guerra sin victoria posible es una prolongación indefinida de la masacre y la brutalidad. La sociedad mexicana, en particular sus jóvenes con menor posibilidad de movilidad social, simplemente se está acostumbrando a ver la violencia extrema como algo normal y efectivo. El encallecimiento de la conciencia colectiva significa un costo cultural enorme, una hipoteca del futuro. México no tiene por qué pagar una factura que debería quedar enteramente en manos de los consumidores, quienes finalmente son los que hacen posible que la sierra de Sinaloa se haya convertido no sólo en productora de marihuana y amapola sino de personajes totalmente deshumanizados y que están imponiendo estilos de vida, valores y formas de relación extremos entre el crimen organizado y el resto de la sociedad. Italia es un ejemplo de lo difícil que es desarraigar la cultura de la mafia.ObstáculosNegociar con organizaciones criminales no es una solución ideal pero la alternativa es peor. Ahora bien, los obstáculos para lograr un mundo menos malo entre los posibles, son muchos. Por un lado, la "guerra contra el narco" le ha dado dividendos a Calderón y éste no tiene muchas fuentes alternativas de capital político. Por otro lado, Washington tendría objeciones, y si bien ese gobierno no ha sido capaz de disminuir la demanda de su sociedad, tiene recursos de sobra para presionar a México. No deja de ser irónico que Washington sí pueda considerar negociar con el mal -por ejemplo, negociar con unos de sus enemigos talibanes para aislar a otros más intransigentes.De todas formas, como sociedad tenemos derecho y obligación de plantear alternativas ante un estado de cosas que simple- mente se deteriora con el paso del tiempo. México tiene cosas mejores y más urgentes que hacer con sus recursos económicos, con la vida de sus jóvenes, de sus soldados y sus policías, que estar peleando una guerra sin perspectivas y que, finalmente, sólo en parte es nuestra y en todo caso producto de nuestra vecindad con Estados Unidos.

ADIOS, JUANITO

FERNANDO SERRANO MIGALLÓN

Una buena parte de nuestra cultura, tanto de la política como de la social y de la estética, proviene de nuestra honda raíz novohispana. Y, de ella, están presentes algunos elementos que con particular persistencia se han dejado sentir a lo largo de la historia, uno de ellos es una conducta dual en la que cualquier mexicano puede identificarse con comodidad: la picaresca y el disimulo. Ese decir y no decir, estar y no estar, que se identifica con la sonrisa oculta que nos sale cuando sabemos de antemano que vamos a dejar plantado a alguien en una cita, cuando nos damos cuenta de que el producto que compró no sirve para nada y que no tardará en darse cuenta, cuando triunfamos saltándonos alguna regla o, más sencillo, cuando decimos: “Claro, luego nos hablamos” o “a ver cuándo comemos”. En suma, como parte de nuestra cultura picaresca y disimulada, enaltecemos la falta de respeto y nos regocijamos de la pérdida que sufre el otro.
Las elecciones pasadas tienen mucho de este elemento cultural: no se trata de saber quién excedió los límites de financiamiento, sino a quién pillaron o quién lo hizo de peor manera; no se trata de saber quién ganó, sino quién perdió y de qué forma. Mucho hay de hastío en esta conducta; pero si en algún momento la realidad ha rozado y hasta superado los mejores lances del Periquillo Sarniento, es en la elección de delegado en Iztapalapa.
Si hubo errores o deficiencias en el fallo del Tribunal Electoral local, hubo también formas jurídicas de corregirlo o evitarlo y, sin embargo, llegado el momento, algunos prefirieron optar por la componenda y el pícaro disimulo. Eso es ya mucho decir sobre el respeto que puede tenerse, o no tenerse, por el voto de los ciudadanos. Pedir al electorado que sufrague por otro partido, con la promesa de que su candidato, de ganar la elección, con constancia de mayoría en mano, renunciará a tomar posesión y, además, que dos poderes constituidos, el Ejecutivo y el Legislativo locales, designarán a una tercera persona para ocupar la posición del que, habiendo resultado electo, haya empeñado su palabra de no cumplir con el mandato popular, es un galimatías incluso difícil de describir. Ahora que Juanito pidió licencia por 59 días, ni uno más, y nombró a su secretaria jurídica y de gobierno, el desenlace parece acercarse como algunos planearon.
Se podían imaginar varios finales para esta anecdótica situación. En el primero, venía a la mente la última escena de María Candelaria, con el pueblo antorcha en mano dispuesto a apedrear al pecador que ha incumplido su palabra. En el segundo, un mini o un macroplantón que emulara otro que ya vimos sobre el Paseo de la Reforma y, en el tercero, el más surrealista aunque no menos probable, no pasa nada. Este último final, por inverosímil que parezca, resolvió el acertijo.
Pero cualquiera que sea la decisión que se tome, algo es obvio: esta jugarreta de nuestra política no habría sucedido si todos los actores políticos hicieran voto, irrestricto y formal, de respetar, a rajatabla, la voluntad de los ciudadanos y no de la clientela.

IMPUESTOS Y TRANSPARENCIA

ERNESTO VILLANUEVA VILLANUEVA

Es de conocimiento público la iniciativa presidencial para aumentar los impuestos. E inclusive se han transmitido mensajes publicitarios, con cargo al erario, no tanto para informar, sino para persuadir a la sociedad de la nobleza de las medidas propuestas, apelando a la “solidaridad” colectiva. Es muy difícil que ese tipo de iniciativas sean bien acogidas, particularmente en México, a la luz de las siguientes razones. Primera. Las leyes donde se establecen impuestos son complejas y los contribuyentes no suelen entenderlas. Por tal motivo, a diferencia de lo que sucede en las democracias, en México se requiere contratar los servicios de contadores públicos para que decodifiquen el contenido de las leyes y permitan cumplir con el pago de las obligaciones fiscales. El hecho es que, entre más comprensibles son las normas fiscales, hay una mayor transparencia; y por el contrario, cuanto más sofisticadas son, mayor opacidad se observa. No se trata de buscar la transparencia como un fin en sí mismo, sino como un instrumento del contribuyente para saber quiénes, cuánto y por qué deben pagar impuestos. En la opacidad, el contribuyente no puede evaluar la racionalidad de los mismos y los considera injustos. Peor todavía, la opacidad propicia la discrecionalidad en la recaudación y la evasión fiscal del contribuyente que, para cumplir puntualmente con la ley, tiene mayores costos por los gastos indirectos que implica atender sus obligaciones.Segundo. La brecha que existe entre los mensajes publicitarios del gobierno que apelan a las fibras sentimentales del pueblo para que acepte el incremento de los impuestos, y los gastos suntuosos de servidores públicos, así como los altísimos sueldos de los mandos medios y superiores del gobierno, causan molestia, enojo y decepción en la sociedad, pues de inmediato brotan las preguntas: ¿Por qué los mexicanos deben pagar más impuestos con los raquíticos salarios que existen, mientras los servidores públicos tienen asignados sueldos que no corresponden a las posibilidades presupuestarias del país? ¿Por qué se mantienen, por ejemplo en el Poder Judicial, salarios superiores a los que se perciben en Estados Unidos, Canadá y Alemania en cargos equivalentes, mientras se elevan impuestos que afectan sobre todo a las clases medias y a los que menos tienen? Tercero. Si hay opacidad en la recaudación fiscal, ésta es aún mayor cuando se trata del destino de la misma. La sociedad no sabe a ciencia cierta adónde va a parar el dinero que se recauda ni tampoco percibe algún beneficio o retribución precisa por sus pagos. Es verdad que en países como Alemania y Bélgica los impuestos promedio rebasan el 50% de los ingresos de los contribuyentes, en tanto que en México no superan el 20% promedio, según datos de la OCDE, pero también lo es que en esas naciones las personas cuentan con servicios públicos infinitamente superiores a los que se brindan en nuestro país, particularmente por lo que se refiere a seguridad pública, áreas verdes, espacios de esparcimiento y calidad educativa y ambiental. Los mexicanos consideran, por lo general, que las cifras impositivas recaudadas se manejan con criterios políticos asociados a actos de corrupción que permanecen impunes. La sociedad juega aquí un papel esencial. En Estados Unidos y Canadá existen asociaciones municipales de contribuyentes que ejercen un amplio escrutinio sobre la aplicación de lo recaudado, pero entre nosotros no hay ninguna iniciativa ciudadana en esa dirección. Y ante la ausencia de argumentos y de información específica sobre el destino de los impuestos, el gobierno apela a valores abstractos que no satisfacen el menor análisis de verificación. Mientras no se resuelva este grave problema, la duda, la desconfianza y la resistencia de la sociedad a pagar impuestos será una variable permanente.

UNA OPINIÓN DE SALINAS

RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS

La opinión es en su primera acepción, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un "dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable", además de "fama o concepto en que se tiene a alguien o algo". Me encanta la primera porque encaja como anillo al dedo en lo que dijo sobre Calderón el ex Presidente de la República Carlos Salinas de Gortari, el pasado fin de semana ante empresarios de la Asociación de Industriales de Veracruz. Sus palabras textuales fueron las siguientes: "El Presidente Felipe Calderón ha trabajado de manera decidida y comprometida para contribuir con soluciones a problemas tan complicados". ¡Cuestionabilísimo! ¡Ah, qué Don Carlos! Dijo y no dijo. Palabras las suyas sibilinas y crípticas, obscuras con apariencia de importantes, y obviamente propias de un gran político. En efecto, trabajar "de manera decidida" no es ningún mérito mayor, "hacerlo comprometidamente" es casi consubstancial al trabajo, y "contribuir con soluciones en busca de resolver problemas complicados" no es específico de nada trascendente o relevante. Por lo tanto y en este sentido Calderón ha hecho lo menos que puede hacer; digamos, lo básico. Lo que pasa es que a juicio de millones de mexicanos el trabajo de Calderón es insuficiente, su compromiso muy tibio y las soluciones que propone inviables y hasta absurdas (o equivalentes a un fracaso cuando se han llevado a cabo: por ejemplo, reformas constitucionales contradictorias, caóticas; presencia equivocada del ejército en la lucha contra la delincuencia). Aclaro que hablo por la herida; sólo que la herida, toda proporción guardada, la comparto -también- con millones de mexicanos. Me explico. Hace algunas semanas fui víctima de un asalto a mano armada, a las dos de la tarde, en el estacionamiento de un conocido restorán al sur de la Ciudad de México; y hace dos semanas los ladrones, alrededor de las tres de la tarde, atracaron violentamente mi casa en la ciudad de Cuernavaca ("Morelos, Tierra de Libertad y Trabajo", anuncia el gobierno del Estado). O sea, en la capital del país y en la capital de un Estado de la República he compartido con millones -igualmente- de personas los extragos y zozobra que causa la violencia. Lo señalo con especial interés porque el Secretario de Gobernación, Felipe Gómez Mont Urueta, sostuvo recientemente que la acción criminal de un asesino en el metro y la del secuestrador de un avión -ambos con un supuesto "mensaje de Dios"- son casos "aislados" que no corresponden al contexto nacional. Vaya, vaya. Así las cosas esos casos no son sintomáticos de un clima generalizado de violencia. El aislado es él. Qué cómodo decirlo cuando se es Secretario de Estado, con escolta permanente -que pagamos todos- cuidando su persona, su familia y sus propiedades; aparte del propósito de tapar el sol de la verdad con un dedo panista. Pero hay datos que sobrecogen el ánimo del país entero. Según una encuesta del Centro de Investigación Pew, publicada en Washington, "los mexicanos están abrumadoramente insatisfechos con el rumbo de su país y una tercera parte estaría dispuesta a emigrar a los Estados Unidos incluso de forma ilegal". En términos similares Transparencia Internacional ha difundido la noticia de que México ocupa el segundo lugar, después de Rusia, en corrupción política. Y, para colmo, criminólogos, sociólogos y expertos en seguridad pública consideran que el nuevo perfil de la delincuencia es juvenil, consecuencia de la tensión social en que vivimos, de la impunidad, del incremento en el consumo de drogas y alcohol, de la frustración creciente por falta de oportunidades en lo escolar y laboral. Sin duda que esto no lo ha generado Calderón, pues en su conjunto lo ha heredado de una compleja situación internacional y nacional. Sin embargo, ¿cómo es que su trabajo es decidido, comprometido, y cuáles son las soluciones que propone con vistas a resolver problemas tan complicados? Nos lo dicen claramente las palabras sibilinas del ex Presidente Salinas de Gortari, a las que agregamos la opinión mayoritaria del pueblo, en absoluto sibilina. En tal virtud resulta odioso que el Secretario de Gobernación evada "graciosamente" la realidad que impera en el país. ¿No es consciente, no lo es su jefe, de que nuestra tranquilidad y seguridad se han fracturado? ¿No es consciente de que nos vemos obligados a amurallar nuestras casas, a permanecer en ellas con miedo o salir a la calle con temor? Por lo menos que tenga respeto, el más elemental respeto, a la inteligencia y sentido común del pueblo, a su angustia constante. ¡Que reconozcan, que reconozcan la realidad! Ya sería algo relativamente esperanzador y medianamente consolador; poco, si se quiere, pero que tal vez nos permitiría viajar al puerro jarocho, regocijarnos con lo que ha logrado el Gobernador Fidel Herrera (¿ya presidenciable?) y pedir en el café "La Parroquia" un "lecherito", distrayendo así la atención de las horas tan aciagas que vive México.

LOS MEXICANOS SOMOS LOS MÁS INSATISFECHOS CON EL MANEJO DE LA CRISIS

JESÚS CANTÚ
La televisora inglesa, BBC de Londres, dio a conocer los resultados de una encuesta aplicada en 20 países que revela que los mexicanos somos los más insatisfechos con el manejo de la crisis económica mundial Justo en la víspera de las fiestas patrias, la televisora inglesa, BBC de Londres, dio a conocer los resultados de una encuesta aplicada en 20 países que revela que los mexicanos somos los más insatisfechos con el manejo de la crisis económica mundial y, particularmente, con la actuación del Gobierno mexicano. Los resultados muestran que únicamente el 9 por ciento de los mexicanos está satisfecho con las acciones gubernamentales contra un 88 por ciento insatisfecho, el promedio mundial es de 44 por ciento de satisfacción y 50, de insatisfacción; el país que le sigue en nivel de insatisfacción es Japón, donde el 18 por ciento está satisfecho y el 78, insatisfecho. En contrapartida, los chinos son los más satisfechos con el 87 por ciento contra sólo 6 de insatisfacción, sin embargo, estos resultados deben tomarse con muchas reservas, pues una encuesta de opinión pública aplicada en un régimen dictatorial, como es el caso de China, no es muy confiable porque los pobladores no son libres de expresar sus opiniones, y Australia, con 68 por ciento de satisfacción y 30, de insatisfacción. En siete países el grado de satisfacción supera el 50 por ciento de los encuestados, China, Australia, Indonesia, Egipto, Chile, Brasil y Canadá. La encuesta fue conducida por el Servicio Mundial de la BBC; la aplicación la coordinó la encuestadora internacional GlobeScan; y en la elaboración del cuestionario participó un programa de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, que estudia internacionalmente las actitudes ante las políticas públicas aplicadas, PIPA, por las siglas en inglés del mismo Program on International Policy Attitudes. Se encuestó a 22 mil 158 ciudadanos distribuidos en 20 países, entre el 19 de junio y el 17 de agosto. Doug Miller, director de GlobeScan, señaló: "Es claro que los ciudadanos de muchos países no encuentran el tipo de liderazgo económico que piensan que se requiere de sus gobiernos nacionales. Los particularmente bajos niveles de satisfacción en Europa, Japón y América Latina sugieren que una sólida confianza de los consumidores, considerada esencial para la recuperación económica, tardará más tiempo en estas partes del mundo". Sin embargo, los países latinoamericanos encuestados fueron únicamente Brasil, Chile y México y de ellos únicamente México se encuentra entre los mayormente insatisfechos, pues en Brasil la satisfacción alcanza el 59 por ciento y en Chile, 55; contra el 39 y el 33 por ciento de insatisfacción respectivamente. Las cifras contrastan notablemente con lo que se encontró en México. En el caso europeo y japonés, sí existe correspondencia con la interpretación de Miller. México también es el país menos satisfecho con la actuación de los banqueros, pues únicamente el 6 por ciento, peor evaluados que el mismo gobierno, está satisfecho, contra el 81 por ciento que se declara insatisfecho, la suma no llega al 100 por ciento porque hay un porcentaje de no respuestas o no sabe. El promedio en el total de encuestados fue de 32 por ciento satisfechos y 54 por ciento insatisfechos; en nivel de satisfacción los dos países que le siguen a México son Alemania, con el 8 por ciento y Francia, 10; y en nivel de insatisfacción ambos superan a los mexicanos con el 89 y el 83 por ciento, respectivamente. En general los mexicanos somos los más insatisfechos con el manejo de la crisis por parte de los distintos actores. Sólo Francia y Turquía muestran más insatisfacción que los mexicanos, 56 por ciento con el manejo de la crisis por parte de los líderes de los países integrantes en el llamado G20. Sólo Alemania, Francia y Turquía, lo hacen en relación con los altos ejecutivos de las compañías transnacionales, en este caso la insatisfacción en México llega al 66 por ciento. Y únicamente Alemania y Turquía, lo superan en relación con la actuación de los organismos financieros internacionales, en este caso el nivel de insatisfacción es de 64 por ciento. Al respecto el boletín en el que dan a conocer los resultados de la encuesta señala al repasar los resultados en México: "...De manera abrumadora los mexicanos muestran su insatisfacción con la actuación de los líderes en el manejo de la crisis internacional, no aprueban la actuación de ninguno de los actores internacionales sobre los que se les cuestiona y son los más insatisfechos, de todos los países con los esfuerzos de los líderes del G20 para manejar la crisis económica global". En consonancia con esta insatisfacción somos los mexicanos los que más nos oponemos a apoyar económicamente a los banqueros, 76 por ciento, y en otorgar mayor poder a las instituciones financieras internacionales para regular la economía global: 22 por ciento, a favor y 60 por ciento, en contra. En cambio el 58 por ciento está a favor de que se apoye económicamente a las grandes industrias afectadas por la crisis y, únicamente, un 36 por ciento se opone; resulta muy contrastante el rechazo de apoyar a los banqueros con el respaldo para hacerlo con los grandes industriales. Sin embargo, los mexicanos apoyamos con muy amplia mayoría y, muy por encima del promedio internacional, un incremento significativo en el gasto gubernamental y una mayor intervención gubernamental en la regulación y vigilancia de la economía: en el primer caso, el 75 por ciento está a favor y únicamente un 20 por ciento, contra un promedio mundial de 60 y 31 por ciento, respectivamente; y en el segundo, 78 y 9, a favor y en contra, y el promedio mundial es de 67 y 23 por ciento, respectivamente. Una de las explicaciones de ésta marcada insatisfacción con el manejo de la crisis puede encontrarse en el hecho de que los mexicanos, también nos encontramos entre los países que consideramos que la distribución de los beneficios y las cargas económicas han sido repartidas injustamente en los últimos años, pues únicamente 17 por ciento piensa que hay una distribución justa contra un 69 por ciento que considera que ha sido injusto; el promedio mundial, es de 32 y 59 por ciento, respectivamente. Unas primeras y someras interpretaciones de estos resultados son las siguientes: a) México es uno de los países más afectados por la crisis económica, el más entre los latinoamericanos, lo que se refleja en esta insatisfacción con el manejo de la misma; b) los mexicanos hemos padecido en los últimos años las consecuencias de las recetas restrictivas de los organismos internacionales, lo cual conduce a rechazar las intervenciones y regulaciones internacionales, queremos resolver internamente nuestros problemas; c) el alto costo que hemos tenido que pagar por el rescate bancario y los nulos beneficios para el grueso de la población, conduce al rechazo de más apoyos; d) otro ingrediente para la gran inconformidad con el manejo de la crisis proviene de la percepción, o certeza, de que beneficios y cargas se han distribuido desigual e injustamente en México; y e) la inconformidad con la actuación del gobierno tiene su origen en que hace lo contrario de lo que la gente demanda: mayor regulación y vigilancia y mayor gasto público. Particularmente en esta última interpretación también puede esconderse la añoranza de un gobierno más paternalista. Es evidente que las percepciones y sentimientos de los mexicanos tienen fundamento en la historia reciente y la realidad actual. Basta revisarlos para explicar la insatisfacción.

EL INTELIGENTE ES PELIGROSO...

FRANCISCO MARTIN MORENO

En la política mexicana —los hechos son tercos— ser inteligente es peligroso, porque quien cuenta con la facultad de conocer, de analizar y de comprender y, por ende, critica, deduce, expone y concluye con habilidad y destreza, es excluido de la cúpula del poder. A los tontos los dominas, los muy vivos saben brincar por encima de los obstáculos… En el seno del gobierno se premia la lealtad y la obsecuencia con una carrera meteórica que puede venir acompañada de la posibilidad de crear una colosal fortuna lograda a base de sobornos o desfalcos.
En efecto, al inteligente se le considera peligroso por incontrolable e inasible. Se le teme porque es capaz de prever alternativas y soluciones inaccesibles para el término medio y el superior de los funcionarios. En pocas palabras: las personas inteligentes pueden ver lo que escapa a otros intelectos inferiores y, por lo mismo, deben ser suprimidas y expulsadas desde que gozan de una envidiable habilidad para instrumentar planes y proyectos orientados a destruir las bases de poder en que se sostienen los mediocres.
No hay cabida para los inteligentes porque sus objetivos pueden estar reñidos con los intereses creados del sector gobernante en el país. Imposible permitirles su estancia en el seno del sistema porque una jugada, el desplazamiento de un simple alfil sobre el tablero del ajedrez político, podría traducirse en una catástrofe para los miopes que no entendieron el alcance del movimiento hasta que ya era demasiado tarde… Algo así como cuando las fuerzas griegas que asediaron Troya lograron introducir un enorme caballo, en cuyo interior se encontraba un reducido número de soldados, quienes al entrar a la fortaleza, abrieron las puertas de la ciudad para facilitar el éxito militar después de diez años en que había sido imposible superar las altas murallas que la defendían. Hay que temerle a los Ulises que son capaces de urdir estrategias que nadie entiende hasta que la inteligencia de los notables hace que sus enemigos inclinen la cerviz, se humillen ante la verdadera autoridad y no tengan otra alternativa que seguir las instrucciones de los sabios y doctos, quienes acaban apoderándose de todos los escenarios quedándose con reinas, alfiles, caballos y torres y hasta los tableros de los contrincantes.
Los primeros en excluir a los inteligentes de su entorno son los acomplejados por experiencias pasadas, los inseguros ávidos de controles de cualquier naturaleza con tal de maniatar y someter a quienes cuentan con la capacidad de producir acontecimientos imprevisibles. Los sujetos pequeñitos, los insignificantes, son amantes del inmovilismo, porque temen perder el control de un ejército en marcha. En el estatismo, en el reposo, las consecuencias son previsibles, no así cuando el progreso irrumpe y altera el statu quo, la atmósfera ideal en la que vegetan los imbéciles, los reaccionarios, enemigos perpetuos de la evolución.
Cuando se dice que en la naturaleza manda el que tiene más inteligencia, se debe matizar el enunciado sobre todo en lo que hace al gobierno mexicano. Es evidente que quien manda, y no sólo me refiero al jefe de la nación, sino al Congreso de la Unión, no son los más inteligentes. Las pruebas están a la vista con tan sólo contemplar el estado temerario de parálisis y estancamiento en que se encuentra el país. ¿Nos están gobernando los más inteligentes..? En México existe un sinnúmero de ciudadanos con una inteligencia mucho más que superior a la media prevaleciente en el gobierno y, sin embargo, se declaran incompetentes para cambiar el rumbo, desatar nudos, encarcelar a quienes tienen secuestrado el país lanzándolo a un estadio de desarrollo que sólo ellos pueden anticipar con su visión futurista. Se niegan a incorporarse a las filas de la delincuencia política o a sumarse al proceso de putrefacción de las instituciones nacionales. ¿Son inteligentes? Por supuesto que lo son, pero no pierden de vista que los grandes transformadores deben estar dispuestos a jugarse la vida: ahí está el caso de Colosio…
Los inteligentes deben dejar de ser considerados como peligrosos. Cuando se privilegia la lealtad antes que la inteligencia y la capacidad, adviene el inmovilismo, el mundo ideal de los imbéciles. Sólo los acomplejados e incapaces se rodean de gente menor para poderla controlar. Sólo los inteligentes se rodean de inteligentes y colocan al mejor hombre en el mejor puesto con independencia de su lealtad…