jueves, 8 de julio de 2010

LOS COSTOS DEL DERECHO A SABER

ERNESTO VILLANUEVA VILLANUEVA

El principio de gratuidad de la información es uno de los elementos constitutivos del derecho a saber. Si no existiera la gratuidad, el derecho a la información no sería un derecho humano fundamental en tanto que dividiría a quienes pueden ejercerlo, la minoría, de quienes no podrían hacer suyo este derecho. Es aceptado que haya un costo mínimo por reproducir información, pero éste varía enormemente de una entidad federativa a otra, lo que permite identificar dónde hay un mínimo de voluntad hacia la apertura informativa y dónde se trata, en realidad, de casos de simulación. Veamos. Primero. Investigar los costos de reproducción de información pública es toda una travesía. Salvo en Coahuila, Distrito Federal, Tabasco y Chihuahua, en el resto de las entidades acceder a la información sobre este tema esencial no es fácil. De entrada, es importante señalar que, contra lo que cualquiera pueda pensar, varios comisionados de los órganos garantes no están familiarizados con los costos de reproducción. (Es tanto como si un taxista no supiera cuál es el costo del banderazo de salida o un inspector de servicios públicos no tuviera a la mano las tarifas del transporte que supervisa.) Eso no sólo pone de relieve su falta de conocimiento, sino, peor todavía, que no hay respuestas a las solicitudes de información y que el derecho de acceso es más teórico que práctico. Es deseable que, de entrada, en la propia legislación se introduzcan candados para evitar que por la vía de las leyes, derechos o códigos hacendarios, los costos se vayan a las nubes. Así, por ejemplo, en Colima la Ley de Transparencia y Acceso a la Información pública dispone en su artículo 33 que “el examen de la información pública que soliciten las personas será gratuito. La reproducción habilitará a la entidad pública a realizar el cobro de un derecho por un monto de recuperación razonable que se establecerá en la ley o acuerdo respectivo. Los costos por obtener la información no podrán ser superiores a la suma de: I. el costo de los materiales utilizados en la reproducción de la información; y II.I. el costo de envío. Los sujetos obligados deberán esforzarse por reducir, al máximo, los costos de entrega de información”. En similares términos se expresa el artículo 47 de la ley correspondiente de Tamaulipas. Segundo. En el cuadro de honor se ubican las entidades siguientes por lo que concierne al costo de las copias simples: Coahuila (si bien la copia cuesta un peso, las 100 primeras son libres de cargo), Guerrero (0.04 pesos la copia), Oaxaca (0.01), Yucatán (0.11) y Querétaro (0.47 pesos); Hidalgo (0.01 del salario mínimo diario), Sinaloa (0.05) y Quintana Roo (0.012 del salario mínimo). En el cuadro promedio podría colocarse a Chihuahua (0.50 pesos), Guanajuato (0.50), San Luis Potosí (0.57), Nayarit (0.60), Aguascalientes (1 peso), Chiapas (1), Tabasco (1), Distrito Federal (1), Sonora (1) y Zacatecas (1 peso); Nuevo León (0.12% del salario mínimo diario), Morelos (0.5% la primera hoja y 0.10% del salario mínimo las siguientes) y Veracruz (1.10 pesos). Tercero. Por el contrario, el cuadro del deshonor lo encabezan el Estado de México y Tlaxcala, con una tarifa de 13 pesos la copia simple, y enseguida aparecen Michoacán con 2, Baja California Sur con 1.72, Baja California con 1.66 y Puebla con 1.50 pesos la copia simple. No hay razones lógicas que permitan pensar que la asimetría entre un peso por copia simple en el Distrito Federal y 13 en el Estado de México se derive de salarios sustancialmente distintos. O que en Michoacán los sueldos sean tan altos como para cobrar por copias más que Chihuahua, el Distrito Federal y Sinaloa, por citar unos ejemplos. Por el contrario, se puede colegir que en tales estados hay una clara inclinación hacia el principio de opacidad. Por lo que se refiere a la copia certificada, hay enormes diferencias entre una entidad federativa y otra. Mientras en Nayarit cuesta un peso, en Baja California Sur tiene un precio de 86.19 pesos, en Puebla de 70, en Nuevo León de 54 y en el Estado de México de 49 pesos. Querétaro y Tlaxcala cobran la búsqueda de información, lo que abre la puerta para restringir, al margen de la Constitución, el derecho a saber. Por el contrario, tanto el IVAI como el Caiptlax, los órganos garantes de Veracruz y Tlaxcala, no cobran un centavo por reproducción de información ni por certificación. Cuarto. Unos metros más abajo del deshonor se encuentra el estado de Puebla, que bien puede recibir un premio a la simulación. Y es que si bien las copias certificadas en esa entidad son las segundas más caras, pues se sitúan en 70 pesos, el problema es que por unanimidad del Congreso local se ha establecido que, tratándose de información relacionada con el ejercicio del gasto público, la única opción de conocer es a través de la ¡copia certificada! Las cosas no se quedan ahí. El gobierno municipal de Puebla, que fue el segundo en formar parte de la red Infomex, la cual facilita el acceso a la información, se encuentra paralizado en este periodo electoral. El gobierno de Blanca Lilia Alcalá no resistió la menor prueba. Cuando hice unas solicitudes de información, el sistema se colapsó. La Comisión para el Acceso a la Información Pública (CAIP), el órgano garante poblano, atendió rápidamente mis solicitudes de información, aunque tiene muchas oportunidades de mejora. Justificar a ambos lados El reto es triple: a) fomentar la socialización sobre la importancia del derecho a saber; b) incorporar reformas legales para que los costos de reproducción se fijen en la Ley de Transparencia y sólo queden sujetos al precio comercial de los materiales, y c) denunciar de la manera más amplia lo que ocurra en los estados.

CARTA A NUESTROS CANDIDATOS ALIANCISTAS

SANTIAGO CREEL MIRANDA

Siempre he pensado que para cambiar al país es necesario hacerlo con una alianza amplia y plural. Así lo intentamos infructuosamente antes de que iniciara la contienda del año 2000 e, inclusive, después del triunfo de Vicente Fox lo volvimos a buscar, ofreciéndole al PRD la integración de un gabinete plural. Eso no solamente no sucedió, sino, por el contrario, los errores y las mezquindades de todos acabaron por separar y enemistar a las dos fuerzas políticas opositoras que más han contribuido a la democratización del país. El reto del reencuentro parecía imposible. El desafuero y las elecciones del 2006 alimentaron la pugna entre los partidos. Con la toma de posesión y el convulsionado inicio de la discusión de la reforma energética —que incluyó la ocupación de tribunas— parecía que la ruptura era irreversible. Sin embargo, la decisión de César Nava, Jesús Ortega y Luis Walton y los partidos que representan, junto con Manuel Camacho y la perseverancia de algunos de los legisladores en el Congreso, fue lo que permitió que volviera a abrirse una oportunidad de reencuentro. La política —hay que recordar, como lo decía Václav Havel— no es el arte de lo posible, sino de hacer lo imposible posible. En las giras en que los acompañé siempre intentamos explicar a las audiencias que esta elección no era un proceso electoral más, sino que se jugaba el futuro del país; que de su decisión del 4 de julio dependía no solamente transformar su entidad federativa sino abrir la oportunidad de inaugurar una nueva forma de hacer política en México. Reiterábamos que adversarios políticos éramos capaces de privilegiar el interés superior antes que los intereses de partido. Que podíamos construir a partir de nuestras coincidencias y dejar a un lado las obvias diferencias. Que esto no implicaba abandonar los principios que tenemos como militantes, sino que, por el contrario, la fuerza de nuestra alianza radicaba precisamente en que éramos distintos y capaces de construir una unidad dentro de la diversidad. Los estados que van a gobernar no han conocido la alternancia. Han sido 80 años de gobiernos que no han tenido avances importantes en materia de democracia, de transparencia, de rendición de cuentas, de manejo adecuado de los recursos públicos, de libertad de prensa, de combate a la corrupción y con gobernadores prácticamente sin control ni contrapesos. La gran hazaña de ustedes en parte ya está hecha, pero ahora viene lo más importante que es demostrar que se pueden hacer los cambios y conducirlos a través de un gobierno de coalición. Una nueva forma de ejercer que permita transitar a una convivencia auténticamente democrática, con un buen programa de gobierno, una agenda legislativa progresista y un gabinete integrado por los mejores hombres y mujeres de sus estados. La agenda de cambio debe incluir la democratización de los órganos electorales en sus entidades; que las comisiones de derechos humanos se transformen en instituciones autónomas, que no sean presididas o integradas por empleados del gobernador. Transparencia y rendición de cuentas, garantizadas por un auditor superior que le responda al Congreso local y no al gobernador. También se debe garantizar la libertad de prensa y darle un uso imparcial a los canales de radio y televisión estatales. En materia de seguridad, pienso que lo más importante es asumir plenamente la responsabilidad de salvaguardar la tranquilidad de las familias, con una adecuada coordinación con las fuerzas federales. Ahora los ojos de México están puestos en ustedes. Durante sus seis años de gestión tenemos que probar que los gobiernos de coalición funcionan, que son gobiernos de cambio, que privilegiar intereses superiores sobre los de partido o personales sirve para poder ensanchar el bienestar social, sobre todo para los que menos tienen. Saben que cuentan con quienes nos agrupamos en las fuerzas aliancistas para el cumplimiento de cada uno de sus compromisos de cambio. Lo que hagan ustedes puede determinar lo que pase después a nivel nacional. Un gobierno con la fuerza mayoritaria de los diferentes para poder enfrentar los viejos enclaves del sistema autoritario, que aún no se resigna a morir. ¡Enhorabuena y un fuerte abrazo para todos!


P.D. Xóchitl, Pepe y también añado a Miguel Ángel: no están solos, vamos a ir hasta las últimas consecuencias para que la voluntad popular se respete. ¡Ánimo! Hicieron campañas ejemplares, fueron en contra de todos los obstáculos posibles en un proceso electoral

miércoles, 7 de julio de 2010

ELECCIONES, PRIMERAS NOTAS

JORGE ALCOCER VILLANUEVA

Las elecciones confirman, pese a todo, ser el único medio democrático para resolver las diferencias políticas en una sociedad plural; la calidad de los procesos electorales aparece como tarea urgente de atender.La participación en las urnas refleja el estado de tensión que se vive en amplias zonas del país. Chihuahua y Tamaulipas no superan el 40%, mientras que cinco estados presentan niveles de participación entre el 54% y el 58%. No es para festejar, pero tampoco para rasgarse las vestiduras.Las autoridades comiciales locales, su integración y desempeño, colocan una señal de alarma en el sistema electoral; fueron omisas o ineficientes para imponer a gobernadores, partidos y candidatos, apego y respeto a la ley; sin embargo, la vigilancia de la sociedad y la lupa de los medios acotan su desempeño.Los sistemas de resultados preliminares funcionaron adecuadamente. A pesar de justificadas desconfianzas, proporcionaron la información casilla por casilla y para la madrugada de ayer permitían conocer, con alta precisión, ganadores y perdedores.La heterogeneidad de normas locales restrictivas de la inmediata difusión de encuestas de salida provocó confusiones y polémicas al conocerse los resultados de las casas encuestadoras asociadas a cada una de las empresas de televisión (Televisa, TV Azteca y Milenio/TV). Pero, al final de cuentas, los resultados fueron coincidentes en ubicar al candidato ganador. Eliminar arbitrarias restricciones legales y extender la exigencia de calidad y claridad a los encuestadores son tareas inscritas en la agenda.Imposible parece que dirigentes partidistas y candidatos reconozcan derrotas la noche misma de la elección, o al menos se abstengan de proclamar victorias sin más sustento que sus dichos; César Nava y Jesús Ortega, a contrapelo de las encuestas de salida, proclamaron varios triunfos pírricos; en contraste, ahí queda la prudente mesura de Beatriz Paredes.La pluralidad se acrecienta. Nadie ganó todo; nadie perdió todo. México sigue siendo un mosaico de preferencias políticas, con electores que, en la franja mayoritaria, hacen uso de su libertad de voto. En los tres estados ganados por la coalición PAN/PRD la alternancia se presenta por vez primera; en los tres que pierden, el PRI regresa al gobierno. Seis de doce estados con alternancia en el Ejecutivo, seis más con permanencia. En Baja California, que eligió ayuntamientos y diputados locales, el PRI regresa de manera contundente.No hay lugar para pronósticos con "tendencias irreversibles", ni para 2011 (seis gobernadores serán electos) ni para la presidencial de 2012. Si los políticos repiten lo que les funciona, las coaliciones izquierda/derecha seguirán siendo un hecho en las competencias por venir. De nada sirvió al PRI satanizarlas, calificarlas de una y mil formas. De cinco coaliciones, tres resultan exitosas y una (Durango) queda a 2 puntos de la victoria.En el balance hay que poner todos los elementos: que el PRI gana 9 de 12 gobernadores es un dato más duro que una roca, pero insuficiente. Cada voto tiene el mismo valor, pero cada estado, más allá de su igualdad formal, tiene un peso diferente. Sumada la población de Puebla, Oaxaca y Sinaloa, en comparación con la de Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas, el PRI dejará de gobernar, desde ejecutivos estatales, casi a 8 millones de personas. Considerando los 15 estados que tuvieron elección este año, el tricolor se mantiene como el de mayor votación, pero la ilusión del "carro completo" queda arrumbada en el cajón de las inútiles certidumbres.PAN y PRD, con sus victorias compartidas en tres estados, confirman que, por separado, carecen de competitividad. La fórmula exitosa ha sido coaligarse, y tan importante como eso un candidato a gobernador salido del PRI. Sin el segundo ingrediente, como lo muestra Hidalgo, la receta no funciona.Los resultados distienden el ambiente postelectoral y alivian la presión sobre los tribunales electorales; aunque es previsible que, en los estados en que la ventaja del ganador es reducida, quien está en segundo lugar solicite la nulidad de casillas, o de toda la elección, no está en la mesa la descalificación generalizada; el apego a los cauces legales es conducta a todos exigible.

SUELDO DE JUGADORES: EL TOP 50

CIRO MURAYAMA RENDÓN

De acuerdo al blog ingles Mirrorfootball, Cristiano Ronaldo es el jugador mejor pagado del mundo, con un ingreso de 11.3 millones de libras esterlinas, lo que hace unos 220 millones de pesos al año. Ser el mejor pagado no implica ser el mejor en la cancha, tal como se pudo apreciar a lo largo de los cuatro partidos que Portugal disputó en Sudáfrica con un Cristiano tan obsesionado con anotar y ser el centro de atracción como improductivo para un juego que es, sobre todo, de conjunto. El segundo jugador mejor pagado, el sueco Ibrahimovic no llegó, siquiera, a la Copa del Mundo. En cambio, es el futbolista que se ubica en tercer lugar en ingresos es Messi, quien está dando brillo al campeonato del mundo con la selección de Argentina, ya en semifinales.La lista, en millones de libras –que para poner en pesos hay que multiplicar por un tipo de cambio de 19.50-, de los cincuenta jugadores con mayores remuneraciones en el orbe es la siguiente: 1, Cristiano Ronaldo (Real Madrid, £11.3 millones); 2, Zlatan Ibrahimovic (Barcelona, £10.4 millones); 3, Lionel Messi (Barcelona, £9.1 millones); 4, Samuel Eto’o (Internazionale, £9.1 millones); 5, Kaká (Real Madrid, £8.7 millones); 6, Emmanuel Adebayor (Manchester City, £7.4 millones); 7, Karim Benzema (Real Madrid, £7.4 millones); 8, Carlos Tevez (Manchester City, £7 millones); 9, John Terry (Chelsea, £6.5 millones); 10, Frank Lampard (Chelsea, £6.5 millones); 11, Thierry Henry (Barcelona, £6.5 millones); 12, Xavi (Barcelona, £6.5 millones); 13, Ronaldinho (AC Milan, £6.5 millones); 14, Steven Gerrard (Liverpool, £6.5 millones); 15, Dani Alves (Barcelona, £6.1 millones); 16, Michael Ballack (Chelsea, £5.6 millones); 17, Raúl (Real Madrid, £5.6 millones); 18, Rio Ferdinand (Manchester United, £5.6 millones); 19, Kolo Toure (Manchester City, £5.6 millones); 20, Wayne Rooney (Manchester United, £5.2 millones); 21, Robinho (Manchester City, £ 5.2millones); 22, Iker Casillas (Real Madrid, £5.2 millones); 23, Víctor Valdez (Barcelona, £5.2 millones); 24, Frederic Kanoute (Sevilla, £5.2 millones); 25, Deco (Chelsea, £5.2 millones); 26, Didier Drogba (Chelsea, £4.8 millones); 27, Gianluigi Buffon (Juventus, £4.8 millones); 28, Francesco Totti (Roma, £4.8 millones); 29, Luca Toni (Roma, £4.8 millones); 30, David Villa (Valencia, £4.8 millones); 31, Arjen Robben (Bayern Munich, £4.8 millones); 32 Bastian Schweinsteiger (Bayern Munich, £4.8 millones); 33, Ashley Cole (Chelsea, £4.8 millones); 34, Fernando Torres (Liverpool, £4.8 millones); 35, Gareth Barry (Manchester City, £4.8 millones); 36, Patrick Vieira (Internazionale, £4.8 millones); 37, Carles Puyol (Barcelona, £4.3 millones); 38, Andres Iniesta (Barcelona, £4.3 millones); 39, Sergio Agüero (Atletico Madrid, £4.3 millones); 40, Andreas Pirlo (AC Milan, £4.3 millones); 41, Willy Sagnol (Bayern Munich, £4.3 millones); 42, Frank Ribery (Bayern Munich, £4.3 millones); 43, David Beckham (AC Milan, £4.3 millones); 44, Wayne Bridge (Manchester City, £4.3 millones de libras);?45, Lassana Diarra (Real Madrid, £4.3 millones);?46, Dimitar Berbatov (Manchester United £4.1 millones);?47, Andrei Arshavin (Arsenal, £4.1 millones);?48, Nicolas Anelka (Chelsea, £4.1 millones);?49, Ryan Giggs (Manchester United £4.1 millones) y 50, Alessandro Del Piero (Juventus, £4.1 millones).Así, Inglaterra, España, Italia y Alemania son el paraíso en materia de sueldos de futbolistas. El salario anual de los que menos cobran, de la lista, equivale a casi 80 millones de pesos. La mayoría de estos jugadores de elite jugaron el mundial; fueron baja, obviamente, los de nacionalidades cuyas selecciones quedaron fuera en las eliminatorias (además de Suecia con Ibra con ejemplo de Togo, donde juega Adebayor, de Bulgaria con el goleador Dimitar Berbatov, de Gales, selección en la que milita Ryan Giggs). Hubo también estrellas que no fueron convocadas a pesar de que sus equipos sí clasificaron –como ocurrió con Ronaldinho de Brasil o con Raúl de España- e, inclusive, lesiones viejas –David Beckham- o recientes –Ballack de Alemania- excluyó a algunos de los protagonistas más populares del torneo.Ahora bien, de los que sí llegaron, sobresale el fracaso de los franceses, italianos e ingleses: son selecciones que conjuntan a buena parte de este top 50 y ello no les valió, en los dos primeros casos para ir más allá de la primera ronda y, en el tercero, para superar el cuarto partido. Así, en octavos de final no estará buena parte de los jugadores más caros. De la lista sólo hay jugadores de Brasil, España y Argentina, así como algún holandés (Robben) y alemán (Schweinsteiger). Por eso, es más que meritorio el desempeño de Ghana, Paraguay y Uruguay: ninguno de sus seleccionados está en el selecto grupo de los mejores pagados y, aún así, al menos uno de ellos equipos nacionales quedará entre los primeros cuatro lugares del mundo.México, por su parte, aporta pocos jugadores a las ligas de clubes más importantes, y ninguno es de tal calidad como para colarse en la lista de los 50 mejores pagados –quizá en su momento lo pudo haber hecho Hugo Sánchez, pero él jugó antes de que la burbuja inflacionaria llegara a los fichajes de jugadores-. No obstante, algunos futbolistas mexicanos son una fuente importante de recursos para equipos de primera línea. Con sus dos goles en el mundial, Javier Hernández ya significa, a su nuevo club, el Manchester United, de la liga inglesa, un negocio redondo: el precio de su carta se incrementó en el mercado europeo de manera considerable, de tal manera que su venta en el futuro ofrece una ganancia segura para el equipo británico. Además el Chicharito será un gancho para el jugoso mercado mexicano del futbol: su club tendrá garantizados ingresos por la transmisión de los partidos a través de cable en México, y cientos de miles de camisetas del Manchester United se venderán en nuestro país amortizando así el costo del jugador (si vende medio millón, a mil pesos cada una, hablamos de quinientos millones de pesos que irán a la caja registradora del equipo). Pronto, además, el ex jugador de las Chivas sustituirá a Rafael Márquez como figura promocional de productos comerciales en el mercado nacional. En suma, un chícharo de libra.

EL PRI, FUERA DE SUS CASILLAS

JOHN MILL ACKERMAN ROSE

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha perdido no solamente su candidato a la gubernatura de Tamaulipas, sino también la calma. El soberbio, rijoso y desmedido discurso de Beatriz Paredes el martes pasado desenmascaró al viejo partido de Estado como una agrupación que todavía no ha aprendido a convivir en un contexto democrático.
Sin reconocer su propia derrota en la lucha contra el crimen organizado en los estados donde gobierna, el PRI prefiere echar la culpa a sus adversarios políticos. Sin aceptar con humildad que ya no tiene el control unilateral de la política nacional, el partido se lanza enardecido en contra de los “traidores” que no rindan pleitesía a su poder.
El PRI se apresta a exigir al gobierno federal el esclarecimiento del crimen en Tamaulipas, pero olvida que es la Procuraduría de Justicia de ese mismo estado la que está a cargo de las investigaciones. El PRI señala al PAN como el responsable del fracaso de la “guerra” contra el narcotráfico, cuando Tamaulipas, uno de los bastiones más fuertes del priismo, se ha convertido en uno de los casos más emblemáticos de este fracaso. El Revolucionario Institucional siempre ha dominado la política en la entidad y jamás ha recibido menos de 50% de la votación.
De manera vergonzosa, los dirigentes del PRI han insistido en vincular el asesinato de Rodolfo Torre con la supuesta “guerra sucia” en contra de los “impolutos” gobernadores de Veracruz, Oaxaca y Puebla. En una entrevista radiofónica con José Cárdenas el mismo día del crimen, Emilio Gamboa declaró que “el clima de crispación que hicieron los de la oposición” al difundir las grabaciones de los gobernadores “está haciendo que pasen, como pasó hoy, consecuencias gravísimas para la política y la democracia en el país”.
En su incendiario discurso, Beatriz Paredes manifestó: “En el Estado democrático, actuar con responsabilidad y civilidad política supone desechar la guerra sucia como método, implica no alentar la polarización. Instituciones democráticas debilitadas, y política envilecida, es caldo propicio para que la delincuencia pretenda enseñorearse”. Y César Augusto Santiago remató culpando a Calderón de haber mandado “a sus testaferros, encabezados por César Nava, a polarizar el ambiente político”.
En pocas palabras, de manera temeraria el PRI está implícitamente acusando a Calderón y a Nava de ser los responsables directos de la muerte de Torre. Lo problemático de tan osadas acusaciones reside en la oscura moraleja que ellas entrañan. Ahora resulta que la mejor vía para asegurar la paz es la eliminación de toda vigilancia ciudadana de los gobernantes. Si la ciudadanía no se entera de las negociaciones y abiertas corruptelas de los gobernantes, la sociedad viviría más “tranquila” y los políticos podrían pactar de forma más libre con el narco y otros intereses creados.
Paredes también acusa a Calderón de ser un presidente ilegítimo: “Siempre hemos estado dispuestos a dialogar, pero con liderazgos legítimos y no fruto del oportunismo”. Asimismo, en su muy particular versión de la historia, afirma que no fue el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sino la “responsabilidad democrática” del viejo partido del Estado lo que permitió a Calderón llegar al poder y “dio vigencia a este régimen”. Aquí el mensaje y la amenaza son evidentes: Exactamente del mismo modo en que el PRI puso a Calderón en la silla presidencial, ese “todopoderoso” partido lo puede quitar del lugar. Las instituciones públicas del país son secundarias y también dependen de su voluntad.
En general, el discurso de la presidenta del PRI revela una gran ira y frustración ante el hecho de que Felipe Calderón, quien según su parecer no debería tener voluntad propia, se haya atrevido a traicionarlos. Primero hubo alianzas electorales con la izquierda, y hoy “el colmo” es que el PAN y el PRD caminen juntos hacia un nuevo “pacto nacional” por la seguridad pública.
El discurso de Paredes desmorona la imagen pública de un PRI con “visión de Estado”, un partido que “sí sabe gobernar”, que se coloca más allá de los conflictos políticos “cortoplacistas” e “irresponsables”. Recordémoslo bien: Los principales responsables del desmoronamiento de la política nacional, así como de la inseguridad pública en Tamaulipas, no son ni el gobierno federal ni el PAN, sino el gobierno estatal y el PRI. No es Calderón, sino Paredes, quien “brega en la borrasca de aguas tormentosas”.
Paradójicamente, en contraste con Paredes y el PRI –quienes se niegan a dialogar con el presidente–, Andrés Manuel López Obrador ha declarado que aceptaría reunirse con Calderón si es que estuviera abierto a discutir un cambio en la política económica del país. Mientras López Obrador está dispuesto a dejar atrás sus conflictos personales y políticos con el fin de atender el “interés general”, el PRI se niega a ejercer la autocrítica y se encierra en una burbuja de intolerancia y autoritarismo.
La buena noticia es que se abre una oportunidad de oro para el surgimiento de nuevos liderazgos políticos en el país. Independientemente de los resultados de las 14 elecciones que habrá en las entidades este 4 de julio, el rotundo fracaso de los gobiernos de todos los partidos para resolver las demandas más básicas de la población ha generado un enorme vacío de autoridad. No sirve de nada que uno u otro partido gane una elección para gobernador si el poder sigue ejerciéndose de la forma autoritaria de siempre.
Urge la construcción de nuevas voces y propuestas cívicas que llenen este grave vacío en materia de efectividad institucional. Desde luego que los nuevos liderazgos no podrán surgir nunca de farsas como la famosa y artificial “Iniciativa México”, sino que deberán construirse desde abajo a partir de la articulación y renovación de las dirigencias y movimientos sociales existentes.

BALANCE DEL 'SUPERDOMINGO' ELECTORAL

RODRIGO MORALES MANZANARES

Cuando está por terminar la danza de las cifras que arrojaron los comicios del llamado "superdomingo" electoral, acaso sea posible ensayar un primer balance del desarrollo de tales procesos hasta este momento.
En términos institucionales, un primer elemento que llama la atención es el deterioro que han sufrido las autoridades electorales, tanto administrativas como jurisdiccionales, a nivel local. Han dejado de ser un espacio para la solución de controversias, y casi cualquier diferendo ha sido elevado por los contendientes hasta llevarlo al TEPJF. Así, más que significarse como un espacio para acercar posiciones y buscar soluciones en conjunto, las más de las veces son cajas para hacer resonar las diferencias y subrayar la desconfianza.
La judicialización de la política se ha vuelto rutina; en lugar de que la última instancia se ocupe, en efecto, de resolver los temas límite, el TEPJF se ve agobiado por una cantidad de recursos que abarcan prácticamente todas las etapas del proceso electoral. El debilitamiento del arbitraje político local es sin duda una mala noticia, porque su reconstrucción no será una operación sencilla.
En términos del accionar de los jugadores, las cuentas tampoco son muy buenas. Pareciera que pocos tienen memoria de lo que ocurrió en 2006, y se ha insistido en al menos dos cosas: desaprovechar las campañas como una ocasión para ofrecer los diversos diagnósticos y propuestas que están en juego, y más bien usarlas para acentuar o acrecentar la polarización; y el día de la jornada emitir diversas proclamas de triunfo sin datos que lo sustenten.
Se replican actitudes que mucho daño hicieron al proceso político de 2006.
Por otro lado, la política de alianzas parece haber sido exitosa en las urnas. Así, en Oaxaca se encumbró un político con trayectoria en la entidad, sin nexos claros con los partidos que lo postularon; algo similar se puede decir en el caso de Puebla, y en Sinaloa ganó un prominente priista que dejo de serlo hace 100 días. El éxito, en cuanto al propósito de lo que se quería contener (frenar al PRI a toda costa), se logró al menos en estas tres entidades; falta por supuesto ver qué es lo que se quiere impulsar. Ya los nuevos gobernadores nos enterarán de sus prioridades, de sus aliados verdaderos y de la fidelidad que le guarden a las plataformas de los partidos que los pusieron en las boletas. El tiempo nos irá ubicando cuáles son los parámetros reales de éxito de las alianzas.
Finalmente parecemos toparnos con una nueva aduana para decantar los conflictos postelectorales, a saber: primero, la declaratoria de los medios que sobre la base de información de encuestas de salida y/o conteos rápidos realizan entrevistas a los virtuales ganadores (habrá que analizar después las enromes distancias entre esos pronósticos y los PREP); después, el Ejecutivo federal realiza llamadas telefónicas en las que reconoce el triunfo de algunos de los presuntos ganadores, cuando quedan diversas etapas formales por desahogar.
Si dichas llamadas se hicieran bajo parámetros idénticos (distancia entre primero y segundo lugar, grado de avance del PREP, reconocimiento de parte del perdedor, etcétera), el efecto que producirían sería inhibir posibles conflictos; sin embargo cuando los criterios no son tan nítidos, al menos no idénticos, es inevitable pensar que desde el Ejecutivo se va prefigurando el mapa de los conflictos postelectorales.
Malas noticias, ojalá pronto se puedan ubicar vías para reconstruir la confianza política entre los actores, y las elecciones sean sólo ocasión para que los ciudadanos expresen sus preferencias políticas y no pretexto para que los partidos actualicen sus agravios

LA PIRÁMIDE DE KEOPS

HERMILIO LÓPEZ BASSOLS

GIZA, Egipto. Si algún monumento ha causado un enorme interés para los arquitectos, matemáticos, astrónomos, arqueólogos, historiadores desde hace más de 25 siglos, es la tercia de pirámides que se encuentran precisamente en este sitio. Lo que anteriormente era una excursión desde El Cairo, ahora se ha convertido en parte misma de esta fabulosa ciudad. Herodoto, quien las visitó, señaló que eran una de las grandes maravillas de la antigüedad y recogió verdades y falsedades en su "Historia". Napoleón antes de la batalla de Las Pirámides, arengó a su tropa diciéndole "Cuarenta siglos os contemplan" y los científicos que le acompañaban calculaban que con la piedra de las tres pirámides se podría construir una muralla alrededor de Francia. No son estas las únicas pirámides en Egipto, pero son el símbolo y la gloria de la IV Dinastía. Un trabajo verdaderamente científico sobre esta necrópolis vino acompañado de la interpretación de la escritura egipcia por Champollion a mitad del siglo XIX. Las pirámides -del griego pyramis- no es una forma de arquitectura exclusiva de Egipto, existió en la Media Luna de las Tierras Fértiles y en Mesoamérica. Aquí, son la expresión en piedra de los rayos del sol y eran utilizadas para colocar y proteger a la momia real. Tienen tres ejes, uno vertical que une el cielo con la tierra, otro de norte a sur que corre paralelo al Nilo y otro de este a oeste paralelo al curso del sol durante el día. La entrada de la pirámide ve hacia el norte y existe también una orientación de sus corredores y cámaras internos. Se calcula que trabajaron entre 5 mil y 6 mil obreros para trasladar la piedra desde el sur del Nilo, pero no eran estos esclavos como dice Herodoto, sino artistas calificados que conocían la ingeniería, la pintura, la lapidaria, la arquitectura. Se cree que las pirámides fueron construidas a través de la superposición de piedra en un núcleo original y trasladadas a base de rodillos. Son más de 2 millones de bloques de piedra de 2.5 tons. cada uno. Pero no todas las piedras son iguales en tamaño y conforman 210 niveles, algunos de más de un metro de altura. Su altura original fue de 146 metros y hoy solamente tiene 138 mts. La entrada, a los 15 metros de altura conduce a un corredor de 18 mts., luego a otro que está bloqueado y uno hacia abajo donde están varias cámaras. Desde el siglo IX era posible ascender hasta la cumbre y también ingresar a las cámaras. (En mi primera visita en 1964 lo pude hacer a ambos lugares y tengo testimonios fotográficos). Sin embargo hoy sólo se ve el monumento al pie de los mismos. Se proponen caballos y camellos para montar. Los corredores y las galerías son sin duda, la mayor obra de arte que contiene la pirámide, 47 mts. de largo y 9 de alto, la gran Galería y la Cámara del Rey, 11 mts de largo, 5 mts. de ancho y 6 mts. de alto. Allí está colocado el sarcófago del Faraón. Recientemente se han descubierto dos cámaras inferiores donde se han encontrado barcos; creían los egipcios que el Faraón, hijo del Dios del Sol, seguiría su destino celestial y necesitaría de un barco para navegar en los cielos.Las otras dos pirámides que se encuentran en este sitio donde chocan el desierto en una gran planicie y el Valle del Nilo, son las de Kefrén, con una altura de 143 mts., hoy dos menos que la de Keops, y la Micerino de sólo 65 mts. de altura. En este conjunto destaca también la Esfinge, una escultura que representa una deidad con el cuerpo de un león y la cabeza de un humano. Es un monumento único en la historia de las estatuas egipcias. Se utiliza una gran roca que después fue labrada. Tiene 57 metros de largo y 20 de alto y es la imagen de un rey que une la naturaleza humana con el poder divino y de los leones. A la vez representa el guardián de la necrópolis. Por muchos siglos estuvo cubierta de arena, por ello Herodoto no la menciona.Esta belleza universal es digna de admiración en cualquier momento del pasaje solar, desde la aurora hasta el crepúsculo. Hoy se ha renovado el espectáculo "Sonido y Luz" para permitir conocer un poco de la historia de la más antigua de las Maravillas del Mundo Antiguo. Artículo próximo: Alejandría.

LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL

CARLOS ARELLANO GARCÍA

Jurídicamente, Estados Unidos de América tiene a su cargo el cumplimiento de deberes internacionales derivados de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, dado que firmó y ratificó esa Convención. En tales circunstancias, la Ley SB1070 de Arizona, por ser discriminatoria vulnera la Convención que obliga a todo ese país organizado como una Federación.La Convención Internacional a la que nos referimos consideró que la Carta de las Naciones Unidas está basada en los principios de la dignidad y la igualdad inherentes a todos los seres humanos, y que debe promoverse y estimularse el respeto universal y efectivo de los derechos humanos, sin distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión. De la misma manera, se estimó que todos los hombres son iguales ante la ley, y tienen derecho a igual protección de la ley, contra toda discriminación y contra toda incitación a la discriminación. Se manifestó la convicción de que toda doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable, así como socialmente injusta y peligrosa, y nada, en la teoría o en la práctica, podría justificar la discriminación racial.En la Convención Internacional que nos ocupa, en el artículo 1, primer parágrafo, se precisa que la expresión "discriminación racial" hace referencia a toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.Los Estados Parte de la Convención condenaron la discriminación racial y se comprometieron a seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una política encaminada a eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a promover el entendimiento entre todas las razas, y, a ese efecto, cada Estado Parte se comprometió a no incurrir en ningún acto o práctica de discriminación racial contra personas, grupos de personas o instituciones, y a velar por que todas las autoridades públicas e instituciones públicas, nacionales y locales, actúen en conformidad con esta obligación. Hacemos hincapié en que se menciona que autoridades públicas locales deben actuar con apego a esta obligación, dado que el Estado de Arizona tiene autoridades locales, pero se debe actuar por ellas conforme a esta obligación contraída.Puede suscitarse el planteamiento del problema consistente en que la Convención a la que nos referimos obliga al país organizado como una Federación y que se denomina Estados Unidos de América, y que la obligación no la contrajo el Estado de Arizona. Sobre este particular, cabe recordar que dicho país suscribió y ratificó la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados, a nivel interamericano, misma que también fue firmada y ratificada por nuestro país. Esta Convención se suscribió en Montevideo, Uruguay, el 26 de diciembre de 1933, y su artículo 2º literalmente establece: "El Estado federal constituye una sola persona ante el Derecho Internacional". Por tanto, se desprende que Estados Unidos está obligado a responder de cualquier acto vulnerador de derechos humanos, comprendidos en la denominada "Ley Arizona".El jurista danés Max Sorensen, en su Manual de Derecho Internacional Público, determina que el Estado federal es responsable de la conducta de sus subdivisiones políticas, y no puede evitar esa responsabilidad alegando que sus poderes constitucionales de control sobre ellas son insuficientes para exigir el cumplimiento de las obligaciones internacionales. Asimismo, el jurista austriaco Alfred Verdross, en su obra de Derecho Internacional Público, admite la responsabilidad de la Federación, en lo internacional respecto de lo actuado por Estados de la Federación.

TAMAULIPAS: ELECCIÓN A TODA COSTA

JESÚS CANTÚ

El gobernador Eugenio Hernández y el PRI impusieron sus condiciones y aprovecharon la tragedia del crimen contra el candidato Rodolfo Torre Cantú para lucrar con ella y apelar a las fibras más sensibles de los tamaulipecos, con el fin de asegurar una victoria todavía más amplia de la que ya de por sí les otorgaban las encuestas.
Apelaron a su “responsabilidad democrática” y “al derecho al sufragio que tiene el pueblo de Tamaulipas” para seguir adelante con una elección que, sin embargo, carece de las condiciones para ser democrática.
Además de que todo el proceso electoral ha estado marcado por la intromisión del crimen organizado –el asesinato de Rodolfo Torre sólo ha sido hasta hoy el hecho violento más reciente del mismo–, en Tamaulipas no hay libertad de expresión, no hay libertad para votar ni para ser votado, y la violencia inhibe la participación ciudadana.
Entre los elementos mínimos que reclaman unos comicios democráticos están los relativos a que todos los ciudadanos puedan votar y ser votados; a que todos los candidatos cuenten con oportunidades razonables para difundir sus propuestas e ideas, y a que los ciudadanos puedan sufragar libremente. Ninguna de estas tres condiciones está hoy presente en Tamaulipas.
El crimen organizado ejerce todo tipo de amenazas, presiones y represiones para impedir la postulación de los candidatos que no quiere. El 30 de abril, Raúl Bocanegra Alonso, candidato del PRI-PVEM a la alcaldía de Río Bravo, renunció a sus aspiraciones luego de que su casa fue incendiada. El 4 de mayo fueron ejecutados dos empleados de una estética propiedad de Martha Porras, precandidata perredista a la alcaldía de Nuevo Laredo. En el lugar aparecieron mantas con amenazas en contra de ella y de su hermana, quien atendía el negocio. También les incendiaron su casa.
El 13 de mayo la delincuencia organizada acribilló, en su negocio, al candidato panista a la alcaldía de Valle Hermoso, José Mario Guajardo Varela, quien previamente había recibido amenazas de muerte. Un día después, la candidata panista a diputada estatal por el distrito con cabecera en Valle Hermoso, Adriana Contreras, renunció a dicha encomienda tras recibir amenazas de muerte. Y, para rematar, el lunes 28 de junio el crimen organizado asesinó al candidato a gobernador de la coalición Todos Tamaulipas.
Los partidos políticos no pudieron conseguir candidatos a todos los puestos de elección popular porque los ciudadanos tenían miedo de participar ante las advertencias del crimen organizado, el cual, de acuerdo con los ejemplos mencionados, es el que define quiénes pueden y quiénes no pueden ser candidatos en Tamaulipas. Nadie pasa sin su consentimiento.
Tampoco existe en el estado libertad ni igualdad de oportunidades para hacer campañas, pues el crimen organizado es el gran censor de los medios masivos de comunicación, y también decide quién y dónde puede hacer proselitismo.
Al concluir el registro de candidatos a las alcaldías, el PAN anunció que en Camargo, Ciudad Mier y Miguel Alemán no haría campañas por temor al narcotráfico. El candidato a gobernador blanquiazul, José Julián Sacramento, declaró en una entrevista radiofónica, el mismo día del asesinato de Torre Cantú, que no pudo hacer campaña en la denominada “frontera chica” (que incluye, entre otros, a los tres municipios citados).
El control del crimen organizado sobre los medios de comunicación masiva de Tamaulipas se evidencia con los siguientes datos, tomados de la agrupación Periodistas En Línea y de la Federación Latinoamericana de Periodistas:
Entre el año 2000 y el 2010 han sido asesinados en Tamaulipas 10 periodistas; de 2004 a 2010 han desaparecido nueve, de los cuales dos regresaron golpeados y uno fue asesinado, de modo que siete permanecen desaparecidos. Asimismo, 43 periodistas de la entidad han recibido agresiones o amenazas entre 1999 y 2006, y el 6 de febrero de 2006 dos sujetos encapuchados irrumpieron en las instalaciones de El Mañana de Nuevo Laredo, lanzaron una granada y tirotearon las instalaciones, lesionando gravemente a Jaime Orozco Tey, quien hoy usa silla de ruedas.
El 15 de marzo de este año, en pleno proceso electoral, la Relatoría Especial para la Libertad de Prensa de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió un comunicado en el que señala: “Según la información recibida, al menos ocho periodistas habrían sido secuestrados en distintos hechos durante las últimas semanas en la ciudad de Reynosa. Cinco de ellos permanecerían desaparecidos, dos habrían sido liberados luego de ser golpeados y obligados a regresar a la Ciudad de México, DF, mientras que Jorge Rábago Valdez, periodista de las emisoras Radio Rey y Reporteros en la Red, y el diario La Prensa de Reynosa, habría fallecido el 2 de marzo, en circunstancias que aún no han sido aclaradas”.
El comunicado agrega un párrafo que ilustra lo que sucede en Tamaulipas: “Fuentes consultadas por la Relatoría Especial señalaron que las actuaciones de los grupos de narcotráfico en la zona y la omisión de las autoridades locales en la prevención de los crímenes contra los periodistas y en el impulso a las investigaciones y sanciones posteriores, han provocado un efecto de silenciamiento tal que los medios de comunicación del estado de Tamaulipas no se atreven a publicar investigaciones o denuncias sobre el crimen organizado o la corrupción. A este respecto, resulta preocupante que los graves crímenes mencionados se hubieran dado a conocer, días después de ocurridos, por diarios extranjeros y organizaciones no gubernamentales y no por la prensa y las autoridades locales”.
En Tamaulipas la libertad de expresión no existe y, por lo mismo, no hay posibilidades de difundir plataformas políticas y propuestas de gobierno, como tampoco de pedir el voto ciudadano, sin la anuencia del crimen organizado.
Pero eso no es todo, pues como señalaba Gerardo Albarrán en su crónica en Proceso 1756: “El convoy de más de 100 camionetas rotuladas CDG (Cártel del Golfo) y X M3 (Metro 3) llegó temprano a Valle Hermoso el miércoles 24 de febrero. El pueblo estuvo ocupado durante tres días de enfrentamientos a toda hora. Nomás chillaban los coches por las corretizas que pegaban. Nadie nos auxilió, ni el Ejército vino por más que lo llamaron. Hubo como 60 muertos. La historia se repitió el 6 de junio…”
Igualmente, el crimen organizado que se apodera de territorios y comunidades se adueña también de instalaciones como las de Pemex en la Cuenca de Burgos, donde permaneció durante más de un mes.
Pese a que en Tamaulipas no se puede votar libremente ni existen en general condiciones para realizar elecciones democráticas, ninguna autoridad ha afrontado el problema. El Consejo General del Instituto Electoral del estado se limitó a revisar qué decía la ley sobre el fallecimiento de un candidato en vísperas de una elección, como lo hizo saber en un comunicado el presidente del Consejo, Jorge Luis Navarro Cantú.
El caso es que, el miércoles 30 de junio, los integrantes del Consejo General recibieron la solicitud de sustitución del candidato y en unas horas la desahogaron. Sólo revisaron que se hubiesen entregado los documentos que señala el artículo 211 del Código Electoral de Tamaulipas, pero nunca repararon en que, tratándose de coaliciones, el artículo 116 establece que al convenio de coalición hay que anexarle:” I. Las actas que acrediten que los órganos de cada uno de los partidos políticos coaligados aprobaron de conformidad a sus estatutos (…) la postulación de la o las candidaturas para la elección de que se trate”. Dicho requisito, cumplido cuando se registró la coalición postulando a su candidato, debió cubrirse igualmente para sustituir al candidato. Como muy probablemente el PVEM y el Panal no lo hicieron, la candidatura del sustituto podría ser impugnada en cualquier momento.
Lo que pasó es que el Ietam se apresuró a resolver porque la dirigente nacional del tricolor ya había sentenciado un día antes: “…en medio de la desgracia, cumpliremos con nuestro deber el día de los comicios. Lo hacemos con el convencimiento de que la participación electoral es la respuesta más firme a quienes pretenden sabotearlos y el mejor homenaje a los caídos”.
Antes del asesinato de Rodolfo Torre, las encuestas de preferencia electoral le otorgaban una ventaja de tres a uno contra su más cercano competidor. Los priistas sabían que si aprovechan la solidaridad que siempre genera una tragedia, incluso ampliarían dicha ventaja, de manera que el mejor candidato sustituto era el hermano mayor de Rodolfo.
Dicho hermano, Egidio, quien al asumir la candidatura pronunció un emotivo discurso, ha sido uno de los empresarios constructores preferidos del sexenio del gobernador Eugenio Hernández: su constructora, Servicios de Ingeniería Tohesa, obtuvo contratos de obra pública por casi 170 millones de pesos. Además, Eugenio y Egidio coincidieron en el Tecnológico de Monterrey estudiando ingeniería civil en la segunda mitad de los años setenta, y, en lo político, Egidio era el alcalde saliente cuando, en 2001, Eugenio asumió la presidencia municipal de Ciudad Victoria.
A los tricolores poco les importó que no hubiese condiciones para celebrar elecciones democráticas y que la Constitución estatal tuviese diversas previsiones para atender una contingencia como la que se presentó. El artículo 63 señala qué hacer en el Congreso del estado en caso de que no se hubiesen “verificado las elecciones o por cualquier otra causa no pudiera renovarse el día fijado”; y el 83 contiene la previsión para el caso del gobernador.
También determina qué hacer en caso de que “una conmoción interior (…) hubiere alterado” el orden en la entidad (fracción XXXI del artículo 91), e inclusive cómo resolver la desaparición de poderes (artículos 156 y 157). A su vez, el artículo 29 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece qué hacer en “caso… de perturbación grave del orden público…”.
Pero ni el gobernador ni el presidente, ni el Congreso del estado ni el Congreso de la Unión, estaban dispuestos a revisar la gobernabilidad en Tamaulipas. No falta normatividad, sino voluntad política.
Para el priismo, la mesa estaba puesta para que Egidio logre una aplastante victoria, sin importar las condiciones. Y él aprovechó el argumento que empezó a construir en su discurso fúnebre: “Si les he pedido a todos de manera respetuosa y conmovida que no permitamos que el sueño de Rodolfo se interrumpa, es porque yo mismo estoy dispuesto a nutrirlo, a base de entrega, de trabajo, de compromiso; por eso (…) hoy he aceptado postularme como candidato sustituto a gobernador del estado de Tamaulipas”.
Y más adelante invitó a votar por Rodolfo: “Les pido que salgan a votar y que voten y crucen el nombre Rodolfo Torre y el logotipo de la coalición Todos Tamaulipas (…) Expreso (…) la garantía de que cada voto emitido por Rodolfo Torre será un voto por los que vamos a luchar por su memoria, por dar seguimiento puntual a su propuesta y por hacer realidad sus compromisos”.
El airado reclamo que, en referencia al lucro, hizo la dirigente nacional del tricolor (“…rechazamos, y nos llena de indignación, lo que observamos como el fermento de una estrategia política de lucro con la tragedia que nos agravia; exigimos respeto a nuestro dolor, exigimos respeto a nuestro duelo…”) se convirtió en la exigencia de que sólo ellos, los priistas, pueden lucrar con su dolor. A ellos no les importó montarse en la tragedia de su extinto candidato para acrecentar su beneficio electoral, sin importarles las irregulares y aún riesgosas condiciones en que se efectuarán los comicios este domingo.

A QUIÉN BENEFICIA EL CRIMEN

ARNALDO CÓRDOVA

Leonardo Sciascia, el gran escritor siciliano, afirmó que los magnicidios son delitos de verdad singulares, porque nunca son esclarecidos y siempre quedan impunes. Él lo decía a propósito del asesinato del primer ministro italiano Aldo Moro, en los 70, pero recordaba el caso del presidente Kennedy en Estados Unidos, y a la lista se podrían agregar decenas de otros casos. La razón parece ser muy clara: ya no son obra de un homicida aislado, como solía ocurrir con los anarquistas de fines del siglo XIX y principios del XX. Ahora son resultado de enormes y obscuras conspiraciones de poder que actúan desde la sombra y que muchas veces son fraguadas en las altas esferas del poder político.
La muerte violenta del candidato priísta a la gubernatura de Tamaulipas, el pasado 28 de junio, es emblemática. Tratar de machacarse los sesos para averiguar si fueron grupos políticos o el crimen organizado, desde luego que no es irrelevante, pero no podrán tenerse resultados si no se alza la mira. Aquí las hipótesis podrían multiplicarse sin medida: desde que fueron grupos antipriístas o, incluso, priístas enemigos del candidato, o también, que fue una conjura del crimen organizado o de una facción del mismo en contra de otra, todo sin olvidar que podría tratarse de una acción concertada desde el poder, como parece haber ocurrido en el caso de Colosio.
Lo que resalta en esta trágica situación no es saber qué grupo se conjuró para cometer el crimen, cosa que jamás llegaremos a esclarecer, como ha ocurrido siempre, sino que el marco en el que se encuadra el hecho y también su caldo de cultivo es la absurda y estúpida guerra contra el crimen organizado y, en particular, contra el narcotráfico, que ha desencadenado el gobierno panista. Resulta miserable que los legisladores panistas, al unísono, se pongan a decir que el acto muestra que no hay otra salida que enfrentar con todo a los criminales, cuando está claro que su gobierno ha sido totalmente incapaz ya no digamos de vencerlos, sino ni siquiera de convencer a la ciudadanía de que aquí no pasa nada.
Políticos o delincuentes que hayan sido los conjurados, el hecho es que actuaron aprovechando la desmesura y el total descontrol de la guerra de Calderón y es, a todas luces, resultado de la misma. Toda esa batea de babas que nos recetan los gobernantes a cada rato: los tenemos acorralados, “los narcos están desesperados por los golpes que les hemos propinado”, vamos ganando esta guerra, ya se ve el fin, e idioteces de esa índole no convencen a nadie y, desde antes del asesinato, ya se sabía, se leía en los periódicos, que había zonas enteras en Tamaulipas en las que ya estaba decidido no realizar las elecciones, porque estaban copadas por los criminales. Y Tamaulipas es sólo lo que nos han mostrado los lamentables hechos recientes. Falta por ver el resto del país.
Mientras el gobierno siga atacando a los soldados del narco, sin hacerlo con sus capitanes ni con sus cómplices en el ámbito político y en el sistema financiero del país, eliminando su impunidad y su libertad de acción, esta guerra será totalmente inútil y nociva para la sociedad. Los soldados se reproducen por decenas de miles, los capitanes no, aunque siempre sean automáticamente sustituidos. Nunca será lo mismo eliminar a unos que a otros. ¿Quiere Calderón acabar de veras con el crimen organizado? Lo primero que debe hacer es devolver a los militares a sus cuarteles y dejar de estar ensuciando el honor y la dignidad de las fuerzas armadas. Se puede apostar doble contra sencillo que una vez que los soldados sean retirados, la violencia bajará inmediatamente a los niveles antaño normales o, por lo menos, soportables.
Sobre todo, la sociedad dejará de padecer las atrocidades de que ahora es víctima, sea de parte de los delincuentes sea de parte de los militares. Nadie, cuerdamente, podía imaginarse que los criminales no meterían la mano ni actuarían en unas elecciones tan masivas como las de este año (40 por ciento de los ciudadanos mexicanos van a votar este domingo). Hay que recordar que el candidato priísta a la gubernatura de Tamaulipas es sólo el último de los victimados en este proceso. El abanderado panista a la alcaldía de Valle Hermoso, también en Tamaulipas, recientemente fue asesinado. Y varios otros candidatos, panistas o perredistas, han caído también.
Tenemos, además, el espectáculo bochornoso que todos los políticos, del gobierno o de la oposición, han dado al tratar, todos, de sacar raja de la tragedia, sin importarles la dimensión de la misma. Todos los no priístas, incluido el gobierno panista, llamando a la unidad (el credo religioso de Manuel Camacho); los priístas, resentidos y dolientes, sin saber qué hacer y, por boca de Beatriz Paredes, diciendo que sólo dialogaría con liderazgos legítimos (¡Alabado!). Todo, después de lo que se han dicho y las porquerías que se han hecho, unos, grabando ilegalmente a sucios gobernantes que fueron pillados cometiendo sus fechorías y, otros, diciéndose víctimas de una ilegalidad, como si fueran blancas palomas.
Yo jamás llamaré a nadie a no votar. Para mí el voto es la única arma en manos de los ciudadanos para afirmar su voluntad y para cambiar al país. Pero no me extrañaría que la ciudadanía se abstuviera masivamente de votar, porque no hay condiciones para ello, por miedo, por asco, por lo que se quiera. Sí, por supuesto, tenemos eso que se llama clase política (que no significa nada) y que es un albañal. Pero me cuesta trabajo admitir que todos se den cuenta hasta ahora de la runfla de pájaros de cuenta que son los políticos. Hoy no son ni peores ni mejores de lo que fueron en el pasado. Las blancas palomas del PRI también acostumbraron y siguen acostumbrando espiar a sus oponentes. Los panistas lo aprendieron de ellos.
Volvamos al tema original: el candidato priísta Rodolfo Torre Cantú es una víctima de la guerra contra el narco del presidente panista. A menos que haya tenido enemigos personales a los que debiera algo, sin esa guerra es probable que todavía viviera. Fue esa guerra la que lo hizo su víctima, hayan sido, sus victimarios, políticos o narcotraficantes. Ha sido esa guerra la que ha provocado ya la muerte de más de 23 mil personas en lo que va del sexenio calderonista. Si de verdad se quisiera resolver el problema, la solución sería acabar de inmediato con esa guerra inútil, sacar a los militares de los ámbitos donde sólo la sociedad debe vivir y trazar una estrategia de verdad efectiva para acabar con el crimen.
Por supuesto que resolver nuestros problemas con la criminalidad organizada con sólo suspender esta absurda y estúpida guerra es una tontería, y deberemos tomar nota de que esa misma guerra nos ha dejado peor armados para resolver el desafío del narcotráfico y, en general, del crimen organizado, de lo que estábamos hace cuatro o cinco años. Nunca dejará de ser evidente que para abatir la delincuencia se necesita un nuevo modo de conducir la economía y, sobre todo, dedicar muchísimos más recursos (todos lo que ahora van a parar en los bolsillos de los magnates) para dar a la sociedad educación, salud, fuentes de trabajo, vivienda y un ambiente más sano. Eso que era posible no hace mucho, ahora los malos gobiernos panistas lo han vuelto casi imposible.

LA HORA DE MÉXICO

ROLANDO CORDERA CAMPOS

Después de la reunión del G-20, las expectativas sobre el ritmo y calidad de la recuperación global se aplanan y no es aventurado hablar de nuevo del riesgo inminente de caer en una nueva gran recesión, antes de haber abandonado la presente. Para nosotros, empeñados en una senda estrecha de crecimiento mediocre dependiente de las exportaciones a un solo mercado, el escenario no puede ser más ominoso, aplastado por tendencias al estancamiento productivo, el abatimiento social fruto del mal empleo y la desintegración cívica acorralada por la violencia y la impunidad.
Festinar cifras adelantadas sobre la recuperación laboral no le va a servir al gobierno ni para llenar una urna el próximo domingo, pero sí puede tener efectos nefastos para la evaluación de una cuestión que se ha vuelto central para la supervivencia nacional. El futuro se teje a diario en el círculo alucinante trazado por la inseguridad y la desprotección sociales, a las que se une con toda su brutalidad la criminalidad que irrumpe en la política para acabar de devastarla.
¿Podemos plantearnos desde dentro de este endiablado teatro un cambio de rumbo? La Comisión Económica para América Latina (Cepal) no sólo dice que sí, sino que ese cambio es vital para asegurar la reproducción de las naciones y estados que forman la región latinoamericana, hace años bautizada con fortuna como el “Extremo Occidente” por el embajador Alán Rouquier.
La hora de la igualdad ha llegado como imperativo, nos propone la institución fundada por Prebisch, porque, en palabras de su actual secretaria ejecutiva, Alicia Bárcenas, es factible y necesario, urgente diría yo, crecer para igualar e igualar para crecer.
En síntesis: construir una nueva conversación entre acumulación y distribución, una fórmula de desarrollo que asuma con claridad las grandes restricciones de nuestro tiempo: la restricción democrática y la que proviene del cambio climático: un nuevo desarrollismo que desemboque en un desarrollo sustentable sin acorralar el crecimiento sostenido que reclaman la cuestión social acumulada y un cambio demográfico que no ha encontrado (hay quien dice que ya no encontró) una recepción satisfactoria en la economía política resultante del cambio estructural globalizador (hecho en clave neoliberal).
Combinar democracia con igualdad social supone un Estado cuya reforma, tal vez sería mejor decir refundación, es indispensable. Pero para emprenderla hay que recordar que ésta parece haberse convertido en una “brega de eternidad”, como se refería a su credo cívico el fundador de un partido ahora extinto. Para todo y para todos se ha esgrimido la reforma estatal, hasta caer en la reformitis zombi inaugurada por Fox y mantenida por su sucesor.
Reforma económica y política del Estado nacional ha habido, pero lo que ha estado ausente es una auténtica reforma social del Estado y tal vez de ahí venga nuestro extravío actual.
El saldo desalienta: estancamiento estabilizador, desempleo y, tal vez, “inempleo”, quema precoz del bono demográfico, federalismo salvaje, desprotección social mayoritaria e inseguridad generalizada, ¿fractura constitucional?, alternancia como restauración… o resignación.
Es fundamental entender la relación democracia-desigualdad como una ecuación inestable y desestabilizadora, que tiene que resolverse dinámicamente en positivo, en favor de la igualdad, como un requisito sine qua non para que la política produzca gobernabilidad basada en legitimidad. Hablamos aquí de una dimensión que trasciende la esfera económica y se asienta, por peso propio, no sólo en el campo de la política-electoral, la “política normal” de que hablara Ralph Dahrendorf, sino en lo que podríamos llamar una “política de Estado”, una “política constitucional”, cuya vigencia no puede establecerse de antemano. Es posible proponer, incluso, que una política articulada por el objetivo de la igualdad tiene que desplegarse y sustentarse en nuevas formas de cultura cívica y de ética pública para ser estable y duradera.
Para modular las tensiones entre economía y política que nos han depositado en este estancamiento demoledor, no se puede hoy hacer de lado la democracia. Debería ser claro, a la vez, que homologar la democracia con el mercado, vaciándola de contenido y criterios político-sociales, no se traduce en resultados eficientes en materia de conducción e impulso al desarrollo. Por esto y más, debería ser claro ya que la reforma democrática necesaria es del todo distante y distinta de la emanada del “decisionismo” que impera en el PRI, y en algunos exégetas y oficiosos de una restauración presidencialista.
La reforma política del Estado de fin de siglo desembocó en procesos impetuosos de colonización de los espacios del Estado por parte de viejos y nuevos poderes de hecho, y el vaciamiento resultante no sólo fue institucional sino de visión e ideología. El retraimiento estatal buscado por el cambio estructural neoliberal redujo proyectos e inversión públicos a su mínima expresión y devastó el inventario que quedaba de reflejos y resortes para pensar en y a largo plazo. Lo que se impuso fue la inercia y el presente continuo que da prioridad a las oportunidades y soslaya la búsqueda de objetivos.
En suma, para que la hora de la igualdad suene en México, es indispensable una recuperación valorativa que ponga en el centro objetivos de igualdad, equidad social y democracia, única manera racional de lidiar con las restricciones y acosos que son propios del proceso de globalización. Éste es el reto de fondo, para la sociedad y para el Estado.
A Sartre se le ha atribuido el dicho de que para que haya lucha de clases se requieren dos cosas: que haya clases y que luchen. Parafraseándolo, podríamos decir que para que haya políticas de Estado se requiere que haya Estado… y que haga política.

LA RATONERA

PORFIRIO MUÑOZ LEDO

Preparaba un texto sobre el revés futbolero cuando estallaron evidencias irrefutables de la derrota política nacional. Todo el empeño publicitario por exaltar eventuales hazañas deportivas sucumbió en unos días ante la realidad de los goles y —cancelada la esperanza— resurgió el testimonio de la violencia asesina sin atenuantes.
Los mexicanos solemos festejar las derrotas como vertiente de nuestra familiaridad con la muerte. Ganamos algunas batallas pero perdemos casi todas las guerras. Transitamos del “México, ya se pudo” al “México, ya valimos”. Después, el conformismo de nuestro melodrama histórico: somos pobres pero honrados y caímos con la cara al sol. En este caso: disciplinados y entusiastas, pero fatalmente ineficaces.
La economía latinoamericana ha tenido uno de los mejores desempeños frente a la crisis, con excepción de México. Los cuatro países del Mercosur están en cuartos de finales mientras los nuestros ya regresaron a casa. En la impotencia, el futbol parecía convertirse en el placebo que resolviera los problemas del Estado, un éxito virtual que disfrazara la decadencia ostentosa. Fue no obstante el espejo de nuestras derrotas esenciales. Cuántas veces hemos merecido la democracia o la justicia, pero siempre nos quedamos en la raya. En nuestras maneras de perder nadie nos gana.
El retroceso democrático parece imparable. El único avance de los últimos años: elecciones confiables que condujeran a la pluralidad, se ha tornado en pesadilla. A semejanza de la implosión soviética, la liberalización política y económica generó la disolución de las estructuras del Estado. Los aprendices de brujo trocaron la fortaleza de los poderes públicos en vértigo de impotencia colectiva.
En Europa se preguntan si el crimen organizado ha decidido asestar jaque-mate a la política o si se propone la toma formal del poder. Hablar de narcoelecciones parece una simplificación. La señal es más compleja: entre los poderes fácticos hay uno que rebasa a los demás, porque concentra el mayor volumen de recursos financieros y comienza a ejercer el monopolio de la fuerza.
El secretario de Gobernación todavía cree que “los votos son más poderosos que las balas”, ignora que el secuestro de la autoridad nulifica el sufragio. Voces piden la renuncia de Calderón, que hace poco hubiese permitido la formación de un gobierno constitucional de mayoría. Los excesos de la clase política, así como su recurrencia a los arreglos clandestinos, pervierten hoy la hipótesis de un genuino acuerdo político.
El Ejecutivo lanza un llamado al diálogo como quien arroja una botella al mar en el naufragio. La presidenta del PRI descubre que Calderón ha “envilecido la política” y descalifica el diálogo con “liderazgos ilegítimos”. Extiende así un certificado póstumo al fraude electoral que consintió y se erige en cómplice confeso de un gobierno espurio al que durante años protegió para luego despojarlo.
La situación es grave y merece otro nivel de reflexión. El país exige un nuevo consenso nacional, tanto más difícil cuanto mayor sea el encono al término de las elecciones. Pero, como diría el refranero, las cosas se han puesto tan mal que ya sólo pueden ponerse mejor. De la catarsis habría que extraer una salida viable de la ratonera.
La agenda debe ser clara y las decisiones contundentes. Con o sin dimisión presidencial es indispensable la formación de un nuevo gobierno, como ocurre en todo los regímenes democráticos. La cuestión es cómo llegar al 2012. La respuesta mínima es una nueva estrategia de seguridad con respeto a los derechos humanos.
Se impone también un sistema renovado de seguridad electoral y la democratización sustantiva de la radio y la televisión, una reforma mínima del Estado y el inicio de un proceso constituyente, el cese de la persecución sindical, un ámbito de distensión social y un programa económico de emergencia. El otro camino es aceptar el hundimiento irremisible del Estado-nación.

GOBERNAR CON LA PLURALIDAD

MANLIO FABIO BELTRONES

Tras las elecciones del domingo, inquieta el riesgo latente de desandar el camino recorrido en el desarrollo de nuestra democracia. La polarización, las campañas de odio y los sucios artilugios no deben dictar el futuro. Si se trata de evitar esto, un diálogo nacional no funciona con una simple convocatoria, sin agenda, reglas ni principios, o sin expresar respeto a los actores políticos cuando se desea construir gobernabilidad.
Bienvenido el diálogo para ajustar lo que no está funcionando tanto en la seguridad pública como en la acción de gobierno, partiendo del reconocimiento al peso político de los interlocutores, en el marco institucional establecido para la negociación política y con ideas y propuestas puntuales, muchas de las cuales ya están sobre la mesa o en el proceso legislativo.
Discutamos los temas relevantes para el país sin dobles discursos y sin manipular los tiempos o las imágenes. Vayamos a fondo en una reforma fiscal con transparencia en los ingresos y egresos públicos y respetando el federalismo. Replanteemos la política social sin delegados federales ni la manipulación electoral de los programas de combate a la pobreza. Veamos los temas de competencia económica y telecomunicaciones con la perspectiva de Estado que garantizarían los órganos autónomos de regulación. Entremos a la reforma política para pactar las reglas de competencia, representación y convivencia, con un horizonte de gobernabilidad plural.
Si concebimos a la democracia como un sistema más amplio que las elecciones, debemos acordar un arreglo institucional donde los avances de la pluralidad no sean pérdidas para la Presidencia de la República. Esta discusión ha estado presente en México y buena parte de las democracias del mundo, donde gobernar implica el ejercicio del poder en el contexto de sociedades altamente diversificadas y de amplia pluralidad, redes transnacionales de organizaciones civiles, actores privados de gran influencia y donde la exigencia de transparencia, eficiencia y rendir cuentas es una cuestión ineludible.
En estas condiciones, conviene revisar cómo es que, actualmente, los diversos regímenes e instituciones políticas dialogan y resuelven estos problemas de la modernidad, trátese de sistemas presidenciales, parlamentarios o mixtos, en países en desarrollo o el mundo industrializado. Y cómo es que estos retos han modificado el ejercicio mismo de la política ante la necesidad de construir acuerdos que incorporen esta pluralidad y complejidad.
En una perspectiva comparada, existen profundas similitudes en las agendas de gobierno de países con distintos sistemas políticos, que buscan alinear los arreglos institucionales y las formas del ejercicio del poder al ritmo que exigen sus sociedades. En este sentido, no deja de causar sorpresa el contenido del programa de gobierno de la coalición conservadora y liberaldemócrata en el Reino Unido y sus implicaciones políticas.
En el apartado sobre reforma política del programa de la nueva coalición británica destacan, en primera instancia, las propuestas sobre una ley electoral que sería aprobada por referéndum y modificaría el sistema de voto de mayoría simple por uno que disminuya la sobrerrepresentación tradicionalmente favorable a las dos fuerzas políticas principales.
Adicionalmente, se contemplan iniciativas sobre un sistema de representación proporcional en la cámara alta, el cambio en la organización del trabajo parlamentario en la cámara baja, un sistema de “lectura pública” de las iniciativas parlamentarias, la regulación de los prerrogativas de los legisladores, así como la introducción de mecanismos de democracia directa como la iniciativa popular, la revocación de mandato y el referéndum a nivel local.
En vista de lo anterior, debatir sobre la desincorporación o no de la pluralidad política a la gobernabilidad del país resulta un dilema falso. El pluralismo —y la transparencia— han transformado la política en un espacio de diálogo público entre intereses diversos que es necesario conciliar y dirigir, de acuerdo al interés general. Hay que integrar las diferencias, no subordinarlas. No hay más política que el camino largo pero fecundo del reconocimiento del otro, el respeto a la diversidad y el horizonte de largo plazo, para asegurar acuerdos, diseñar políticas públicas integrales y construir una gobernabilidad plural que permita sumar capacidades para la solución de los complejos retos de la actualidad

jueves, 1 de julio de 2010

BRUMA SOBRE LAS ELECCIONES

JOSÉ WOLDENBERG KARAKOSKY

Hace algunos años, en una entrevista, le preguntaron a Daniel Bell, el autor de Las contradicciones culturales del capitalismo, si pensaba que las ciencias sociales tenían capacidad de predicción. Bell, de manera socarrona contestó: "sí, en los Estados Unidos habrá elecciones en 1992, 1996, 2000, 2004, 2008, 2012".
Cualquier ciudadano medio informado o quizá sub informado pudo haber contestado lo mismo, de tal suerte que estaríamos ante una predicción aparentemente anodina, ante una auténtica obviedad. Pero creo que tras la engañosa respuesta baladí había la consideración de que las elecciones regulares son -según el librito- una auténtica edificación civilizatoria, ya que representan la cúspide de un poderoso iceberg que permite la competencia entre diferentes proyectos de manera pacífica, participativa y ordenada; que desdramatiza la lucha por el poder convirtiendo a la violencia en un mecanismo espurio del quehacer político y que ofrece previsibilidad a la vida política. No es entonces poca cosa saber que las elecciones se llevarán a cabo en fechas predeterminadas.
En México llevamos casi un siglo de elecciones celebradas de manera regular. Pero no fue sino durante los últimos 15 años del siglo XX cuando se convirtieron en fórmulas competitivas. Desde entonces pasamos de comicios rituales sin verdadera competencia a elecciones dignas de tal nombre.
Ese fenómeno merece no ser minusvaluado, porque supone, como escribiera Manuel Alcántara (en Igor Vivero, coordinador. Democracia y reformas políticas en México y América Latina. Porrúa. México. 2010), un cierto grado de institucionalización de la vida política y una cierta previsibilidad de la misma. Y si a ello le sumamos que en nuestro país no existe fuerza política significativa, ni voces académicas o del periodismo ni organizaciones no gubernamentales que se atrevan siquiera a postular una vía diferente a la electoral para arribar a los cargos de gobierno y legislativos, podemos decir que la construcción de elecciones competidas parece ser un método que llegó para quedarse, que tiene un fuerte respaldo y al que hoy nadie se atreve a descalificar. O por lo menos eso espero.
No obstante, no hay institución que no se pueda desgastar ni rutina que no pueda erosionarse. Y los signos preocupantes que observamos en las campañas de las 14 elecciones que deben celebrarse el próximo domingo tienden a nublar las virtudes enunciadas.
La utilización de recursos públicos para ayudar desde los gobiernos a los correligionarios parece crecer sin freno efectivo. Aunque se trata de prácticas tipificadas como delitos se siguen desviando recursos materiales, financieros y humanos a las campañas de los "compañeros" de partido. Bajo las consignas de que todo se vale o el fin justifica los medios, funcionarios públicos de distintos niveles desvían recursos hacia las campañas. Al parecer, las nada despreciables sumas de dinero, tanto federal como estatal, que legítimamente reciben los partidos no les son suficientes porque en esta materia nunca habrá un techo razonable para los que no tienen medida.
Además, querer combatir prácticas ilegales con nuevas prácticas ilegales nos está envolviendo en una espiral de descomposición. Un ejemplo más que conocido y comentado: llevar a cabo interferencias y reproducciones de pláticas telefónicas para develar las corruptelas y conductas ilegales de los adversarios sólo conduce a un fortalecimiento de la ilegalidad y a una carrera por ver quién se atreve a realizar el mayor número de trapacerías.
Si a ello le sumamos campañas sin pedagogía, el círculo siniestro tiende a cerrarse. Entre el ruido de los pronunciamientos y la cobertura de los medios no logran abrirse espacios los diagnósticos y las propuestas de gobierno, los análisis e iniciativas de carácter legislativo, y lo único que aparece es la boruca de los dimes y diretes, las gracejadas de los publicistas y las frases hechas de los candidatos. Un torbellino de imágenes y fórmulas huecas se apodera del imaginario público y los perfiles y plataformas políticas brillan por su ausencia. El impacto pedagógico que supuestamente deben tener las contiendas electorales se evapora.
Y por último pero no al último, la violencia parece extenderse y contaminar el clima de las contiendas. El asesinato del candidato a gobernador de Tamaulipas por el PRI, PVEM y Panal, Rodolfo Torre Cantú, es la expresión reciente más alarmante. A menos de una semana de los comicios, una banda atenta contra el aspirante que según las encuestas tenía las más altas posibilidades de salir triunfador. Su asesinato es lamentable pero además preocupante porque inyecta incertidumbre y temor. Y si a ello le sumamos las amenazas contra distintos candidatos (algunas cumplidas) y el miedo que se ensancha ante el despliegue de fuerza de los grupos delincuenciales el clima de Justificar a ambos ladoslas contiendas se vuelve ominoso.
Las elecciones competidas son una conquista. Preocupa su debilitamiento.

VOTAR SIN MIEDO

MIGUEL CARBONELL SÁNCHEZ

El crimen organizado se adelantó a la jornada electoral del próximo domingo y dispuso, al menos en Tamaulipas, qué candidato no podía ganar la elección. El asesinato de Rodolfo Torre Cantú y de sus más cercanos colaboradores supone una escalada en el terror que hemos visto instalarse en muchos rincones de la República en los últimos años. Lo que queda sin explicar es el objetivo de ese reto al estado de derecho: ¿qué es lo que buscan los asesinos? ¿Qué mensaje están enviando? ¿Qué es lo que ganan exactamente al matar a un candidato de quien todos hablan bien? Con independencia de los llamados estériles al diálogo y a la unidad nacional que sin esperanza se hacen desde varios niveles de gobierno, la mejor respuesta que puede dar la ciudadanía el domingo es salir masivamente a votar. En Tamaulipas se elige al gobernador, pero también a 36 diputados (22 de mayoría y 14 de representación proporcional), así como 43 ayuntamientos. En la pasada elección federal (2009), el PRI obtuvo un holgado triunfo, al alcanzar el 50.11% de la votación, contra 30.97% del PAN y un lejano 5.23% del PVEM. La estrategia de la delincuencia organizada ha tenido mucho que ver con la diseminación del terror, ya sea como un mensaje a las autoridades encargadas de perseguir y sancionar a los delincuentes, ya sea como una forma de amedrentar a la población en general. Esa debe ser la intención de muchas “narcomantas” o “narcomensajes”, que aparecen en calles y avenidas con relativa frecuencia. Y lo mismo puede decirse de los ejecutados que son colgados de puentes en carreteras muy transitadas u otras actividades parecidas. El mensaje es: tengan miedo, estamos presentes. Frente a ese mensaje la ciudadanía debe demostrar que hay argumentos racionales por medio de los cuales se pueden dirimir las diferencias. El mejor que hemos podido inventar se llama democracia y hay que nutrirla periódicamente a través del ejercicio de los derechos ciudadanos, como lo es el derecho de sufragio. Salir a votar el domingo ha dejado de ser un acto simbólico y se ha convertido en una apuesta por los valores más esenciales de nuestra convivencia social. Votar es la respuesta más directa para contestar al terror, a la ceguera criminal, a la amenaza que se cierne sobre todos nosotros. Dejar de votar es darles la razón a los criminales. Buscan paralizar de miedo a la sociedad, imponer su feroz ley de la selva, traficar con nuestras esperanzas y lucrar con base en el dolor de millares de familias agraviadas por el delito. No lo lograrán. Es demasiado lo que está en juego y su apuesta fue muy alta. La sociedad debe reaccionar con las armas del derecho y la razón, poniendo por delante millones de votos, que ratifiquen el convencimiento esencial que nos debe unir como nunca: la democracia es la única ruta posible, la violencia es puro despotismo, fuerza bruta carente de cualquier legitimidad. Reafirmar en estos momentos el valor del voto depositado sin miedo en la urna es recordarnos a todos que no nos podrán extirpar nunca los derechos que tenemos como ciudadanos. No cabe duda que estamos pasando por un momento terriblemente difícil, pero también es cierto que no nos podemos dejar derrotar. No ahora y no a manos de una pandilla desquiciada de criminales. Muchos apuestan a dividir a los demócratas. Muchos apuestan a que la reacción de la fuerza pública suponga dar el salto a la ilegalidad y hacia los atajos justicieros que conocimos en el pasado. Pero muchos más van a elegir el próximo domingo a la esperanza por encima del miedo, a la imaginación por encima de la resignación, al coraje de votar frente a la comodidad de la abstención. Frente a la impotencia y la desesperación de las autoridades, hay que responderle a los criminales con la entereza, la tranquilidad y la esperanza de un México mejor que ya dejó de depender de nuestros gobernantes. Hoy el futuro depende de nosotros mismos. Estamos más solos que nunca. Pero ése puede ser el principio de una buena noticia. Al menos ya no seguiremos creyendo en las grandes mentiras que nos cuentan día tras día

DESLIZ A LA DICTADURA

MANUEL BARTLETT DÍAZ

El asesinato del candidato puntero a gobernador de Tamaulipas conmovió al país. Calderón convocó paladinamente a las fuerzas políticas a definir unidos ¿qué hacer? ¿Unificará, si instiga la división, reprime movimientos sociales, persigue y encarcela líderes, agrede a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pretende silenciar a la prensa, divide con dobleces? El caso del Sindicato Mexicano de Electricistas ejemplifica la sevicia pública. Pero, albricias, el Senado convoca a dos foros, el 29 y 30 de junio, para analizar el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro con el que Calderón maquina aniquilar a un sindicato nacionalista y desemplear a 44 mil trabajadores. Comprometieron difundirlo por el Canal del Congreso. Oportunidad para esclarecer una acción de efectos políticos y sociales demoledores. Tenemos por un lado una campaña oficial de medios, satanizadora del sindicato, presiones y amenazas. Por otro, movilización y resistencia pacífica de los trabajadores. El Primer Foro exhibió la inconstitucionalidad del decreto presidencial. El sindicato pidió amparo, negado en primera instancia con un argumento aterrador: los derechos individuales deben ceder ante “intereses superiores de la nación” en el caso de una empresa ineficiente, o sea, por encima de la Constitución ubican “intereses superiores”, ¿los de un poder totalitario? El recurso de revisión está en la Suprema Corte con 57 agravios por violaciones a la Constitución: falta de fundamento y motivación, violaciones a la garantía de audiencia, al derecho al trabajo, a los derechos explícitos de los trabajadores, carencia de facultades del Presidente. Calderón decretó la desaparición de una empresa pública, la terminación del contrato colectivo y las relaciones de trabajo de 44 mil personas, lo que requiere legalmente un proceso en Conciliación y Arbitraje, una demanda, audiencia a los trabajadores y acreditar la causa de fuerza mayor alegada, y sólo después de la autorización, en su caso, se puede proceder a la liquidación. No fue así. La víspera de la firma por el Ejecutivo del decreto, a las 10 de la noche, en la oscuridad, policías armadas ocuparon violentamente las instalaciones de la empresa, echaron a los trabajadores a la calle. Las televisoras coludidas advertían: en un momento Presidencia informaría algo. Llegó la noticia después de la ocupación policiaca y se inició una feroz campaña de difamación. Días después se solicitó a la Junta de Conciliación, presidida por un ex empleado del secretario del Trabajo, Lozano, la autorización de la terminación del contrato, laudo nulo dictado a posteriori. Se advirtió a los trabajadores que quedaban desempleados, pero de aceptar su liquidación les darían un bono “copeteado”, indigno abuso de poder. Dispuso el gobierno dinero público para esta liquidación “a fortiori”, fuera de presupuesto, peculado. Violó Calderón la Constitución en sus artículos centrales, la esencia de su contenido, las garantías sociales y las responsabilidades del Estado, en los artículos 25 y 26. Él y su gobierno conculcaron la norma en la que se sustentan. Afirma Mario de la Cueva, maestro emérito: “la Constitución es la norma que organiza los poderes y determina las competencias, por lo que es superior a las autoridades investidas por ella de atribuciones, de ahí que la autoridad que actúa en contra de la Constitución da un golpe de Estado y pierde su legitimidad”. Golpe de Estado es el rompimiento violento del orden constitucional, urdido por el propio aparato del Estado, utilizado para imponer sus dictados. Ese es el golpe de mano de Calderón para eliminar por encima de la Constitución un sindicato que le estorbaba. De no restablecer el orden constitucional, el poder quedará facultado para imponer su voluntad por encima de la Constitución. Desliz a la dictadura.

¿APOYO DECIDIDO Y COMPRENSIÓN?

RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS

En un mensaje emitido horas después del artero asesinato de Rodolfo Torre Cantú, el Presidente Calderón convocó a la sociedad (fuerzas políticas, sectores productivos, empresarios, trabajadores, académicos, intelectuales y medios de comunicación) al diálogo y a la unidad afirmando que su gobierno está dispuesto a actuar, escuchar y por supuesto dialogar. "Demos, verdaderamente, no sólo una respuesta de gobierno -sostuvo-, sino una respuesta del Estado Mexicano". Y ante banqueros de Tamaulipas dijo que esperaba de las fuerzas políticas "colaboración y diálogo" y de los ciudadanos "su apoyo decidido y su comprensión, y no actos de martirio o de heroísmo". Más tarde Beatriz Paredes acompañada de un grupo de "hombres de negro" respondió lo siguiente a las palabras del Presidente: "Nuevamente se nos pide civilidad, cuando fue la responsabilidad democrática del PRI la que dio vigencia al régimen, cuando nuestros legisladores hicieron el quórum para que se rindiera protesta". O sea, "tú me lo debes". Con lo que el poderoso PRI recuerda el aval conque consintió, condescendiendo, una gravísima ilegalidad electoral.
Los momentos que vive el país son trágicos y han rebasado, o están rebasando, las expectativas de hallar la paz. Por lo tanto es inaceptable -hablo en mi condición de académico e intelectual- que se nos pida "apoyo decido y comprensión". ¿A qué? ¿A una estrategia, digamos política, que no ha dado el menor resultado en la lucha contra el crimen y la violencia desbordada? Si se convoca a un diálogo se supone que es para discutir, lo que no obstaculiza la unidad del propósito de salvar a México de la agresión criminal, y no para "comprender", que en el caso es o sería justificar, una política equivocada en la que se empecinan el gobierno y el propio Presidente. Yo creo que las fuerzas políticas, los sectores productivos, los empresarios, los trabajadores, los académicos, los intelectuales y los medios de comunicación, si somos honestos y patriotas, no podemos, ya no digo "debemos" -que es cuestión de alto contenido ético-, brindar nuestro "apoyo decidido" a una estrategia, repito, que no ha evitado muertes, secuestros, "desapariciones" inexplicables e inexplicadas, degollamientos, inseguridad y miedo si es que no terror. ¿Comprensión? ¿Comprensión a qué? Me parece inaudito e inoportuno requerir el diálogo y la unidad condicionados no a la discusión (examen atento y particular de aquella estrategia) sino a la aceptación de ella. Y en vez de que los actores responsables de lo que pasa, o partícipes en el ejercicio político nacional, atiendan a la verdadera causa del problema, aplauden resignadamente la propuesta o evocan el espaldarazo dado a una, insisto, gravísima ilegalidad electoral. Sí, es la hora de apoyar y colaborar en un diálogo abierto pero jamás condicionado. A México lo debemos rescatar, salvar, en unidad y con unidad. Es inaceptable que se convoque al pueblo, a los gobernados, a un monólogo impuesto que es la negación del diálogo. Nuestra colaboración debe ser sincera y espontánea. Lo contrario no es servir al gobierno ni al país. Al respecto no creo que haya nadie que sostenga la necesidad de abandonar la lucha, de claudicar. Lo que es impostergable, en cambio, es revisar cuidadosamente la tantas veces mencionada estrategia, y en particular la que tiene que ver con la materia de justicia penal y seguridad pública. Me refiero en concreto a la reforma constitucional de 2008. El país se cimbra, el crimen avanza y algunos siguen aplaudiendo tal reforma. Pierden de vista que el retorno a la legalidad, el Estado de Derecho y la Justicia, dependen íntegramente de un buen sistema jurídico constitucional y legal. Es un absurdo y una irresponsabilidad enfrentar al crimen con instrumentos jurídicos deficientes. ¡Se ha repetido hasta el cansancio! E insiste el gobierno en defender una "supuesta" renovación de nuestro sistema penal. ¡Como si fuera suficiente castigar el delito en vez de evitarlo! Y esto es lo que demandamos los ciudadanos de buena fe: que se detenga la sangría, que no haya impunidad ni silencio ante secuestros. ¿Qué sigue, se pregunta mucha gente? El enemigo, porque enemigo lo es, avanza artera y cautelosamente. ¿Hasta dónde llegará? Que el gobierno no confunda los términos. Queremos y debemos apoyar, dialogar, aunque no sobre la base de algo inservible, inalterable e inmodificable. El senador panista Gustavo Madero -increíble- ha dicho que "la estrategia debe ser revisada, siempre que no signifique una claudicación, enriquecida y fortalecida con la evolución de los acontecimientos". De acuerdo, pero yo hablaría de substitución en vez de enriquecimiento. Tampoco se trata de claudicar. Madero, el panista, agregó que "lo ocurrido en Tamaulipas muestra la crisis de seguridad del país". En suma, es asunto de diferencias jurídicas más que políticas. Al ejército y a la marina no les corresponde constitucionalmente luchar contra el crimen, no son "tontos útiles" quienes defienden el respeto a los derechos humanos y a las garantías individuales, la reforma constitucional de 2008 está plagada de violaciones al espíritu de la Carta Magna, es decir, a la norma jurídica fundamental. Según un informe oficial la guerra contra el crimen ha costado 22,700 muertos hasta marzo del año en curso. El hecho es que parece que a las llamadas fuerzas políticas sólo les interesa dirimir rencillas y agravios que se han causado mutuamente. ¿Por qué no proponen concreta, específica, fundada y razonadamente un cambio de estrategia? ¿Qué esperan? Que no se comprometan en un apoyo inducido más que decidido. Que comprendan lo que le sucede a México. Que exijan dialogar, con valor y patriotismo auténtico.
¡Cuidado! ¡La hora nos puede rebasar!

TODOS LOS NOMBRES DE SARAMAGO

FERNANDO SERRANO MIGALLÓN

Ha pasado más de medio siglo desde que don Edmundo Valadés dio a la imprenta su cuento La muerte tiene permiso; hoy, cuando de pronto en menos de 48horas nos quedamos sin Saramago y sin Monsiváis, uno se da cuenta de que, en efecto, la muerte siempre tiene permiso. Esa frase remite al texto de aquel magnífico promotor del cuento y al releerlo uno nota que hay muchas formas de literatura, pero que fundamentalmente hay letras para escritores y letras para lectores. Autores que escriben para sus colegas y otros que escriben para los lectores, Los primeros van y vienen del claustro a la ceremonia de premiación y contribuyen al engrandecimiento de la lengua ilustrándola, construyendo obras que actualizan la actividad creativa en cada idioma. Los otros, viven en el siglo, las preocupaciones de todos son las suyas propias, aquéllos cuidan el labrarse un nombre, estos toman el nombre de todos. Por eso, muchos son los nombres de Saramago. El único premio Nobel de la lengua portuguesa se fue con la sencillez con la que vivió, se fue en silencio, fiel a su divisa de sólo hablar cuando algo importante tenía que decir. Saramago levantaba polémica por doquiera que hablaba cuando su opinión, acertada y aguda, despertaba de su letargo conciencias adormecidas. Las causas del escritor eran sencillas, porque eran las causas de todos los hombres que diariamente tenemos que enfrentarnos con el monstruo del Estado, con los recovecos de la ley y con la despersonalización del mundo cotidiano. Tocaba las grandes causas porque esas también están hechas de las pequeñas causas que a todos nos tocan. Saramago es el escritor hecho de la tierra que lo vio nacer y que, por lo mismo, está llamado a la universalidad. El encontronazo entre el campesino del Alentejo y la modernidad que cayó de pronto a Portugal, es también el drama del desplazado en las urbes latinoamericanas, de los sin tierra en el Brasil, de todos y cada uno de nosotros cuando el mundo, que debiera ser nuestro, es hostil con nuestras personas. Un escritor que supo el uso correcto del premio Nobel, no para envanecerlo sino para dar potencia y denunciar cuanto consideró digno de censura, apostando su fama, su gloria y en no pocas ocasiones su tranquilidad. Cuando en 2004, la Facultad de Derecho de la UNAM le otorgó la Medalla Isidro Fabela, habló de justicia y democracia, con soltura y fraternidad pero, sobre todo, al terminar la ceremonia, a quienes nos encontrábamos cerca, nos contó una pequeñísima historia envuelta en fino humor: "En tiempos de la unificación italiana, una mujer se encontraba con su hijo labrando la tierra, al mirar al horizonte vio las tropas de Garibaldi que se acercaban enarbolando las banderas tricolores; asustada por la leva, de inmediato gritó: -Hijo, escóndete, ahí viene la patria". Así era Saramago y así era su literatura. Al morir se va uno de los más importantes defensores de los individuos frente al poder de las instituciones o, mejor aún, uno de los más potentes defensores de la sencillez humana frente a sus propias creaciones. Ahora, al volver a sus libros, nos quedará siempre la presencia amable del nieto de aquel campesino que, siendo sabio, nunca aprendió a leer.