jueves, 15 de julio de 2010

COALICIONES Y DES-PEÑADERO

JORGE ALCOCER VILLANUEVA

Al calor del festejo por las victorias en Puebla, Oaxaca y Sinaloa (tres de doce gubernaturas en disputa) César Nava y Jesús Ortega anunciaron que buscarán repetir la experiencia aliancista en los estados con elección de gobernador en 2011, especialmente -es obvio- en el estado de México, la estrella que anhelan bajar del cielo el próximo año. Otra vez tendrán que remontar la oposición de Andrés Manuel López Obrador, quien ya se destapó para el 2012, la crítica de Cuauhtémoc Cárdenas, y las resistencias internas en segmentos nada despreciables del PAN y del PRD.Si la negociación de las alianzas derecha/izquierda para 2011 se limita al estado de México, la incógnita a despejar es el candidato idóneo. No hay en el escenario una figura propia -de cualquiera de los dos partidos- que aparezca con la trayectoria y empuje como para establecer, desde el inicio, una expectativa firme de victoria; es cierto que esa posición se puede alcanzar en el camino, pero tenerla en el arranque del proceso les daría un punto de apoyo nada despreciable.A diferencia de sus derrotados colegas en Oaxaca y Puebla, el gobernador Enrique Peña Nieto aparece en las encuestas -que no por criticadas dejan de ser punto de referencia- con altos niveles de aceptación y popularidad, dentro de su terruño y fuera de él. Con mucho, Peña Nieto es, hasta hoy, la figura más relevante y con mejores posibilidades de alcanzar la candidatura presidencial de su partido; el año pasado obtuvo victorias electorales que le permiten disponer de mayoría absoluta en el Congreso local y que su partido gobierne los principales municipios. Cuenta, además, con la bancada estatal más numerosa en San Lázaro. Su reto es seleccionar al candidato a sucederlo, que le asegure, al mismo tiempo, posibilidad de triunfo y férrea unidad del PRI local. La fuga a la oposición de uno de los suspirantes, o de otra figura priista con trayectoria y relevancia propias, sería letal para sus planes.En dos estados, Nayarit y Coahuila, la alianza PAN/PRD podría transitar sin mayores dificultades; en el primero, ambos partidos tienen el antecedente de la victoria que llevó al gobierno a Antonio Echevarría, cuya gestión terminó en saqueo y desfiguros de todo tipo, incluyendo la pretensión de heredar el cargo a su esposa. En Coahuila está también el remoto y fallido antecedente de la candidatura común de Juan Antonio García Villa, y el dato duro que es el estado de mejor resultado para el PRI en 2009. Un perredista en Nayarit y un panista en Coahuila podría ser la salomónica fórmula que pavimente el camino de la alianza.El obstáculo es que en tres de los estados con elección de gobernador el próximo año el PRD detenta, al menos en el terreno formal, el Poder Ejecutivo local. Si de terminar con caciques, y propiciar la alternancia que abra paso al cambio se trata, en Baja California Sur la congruencia del PAN -o lo que de ella quede- debería llevarlo a aliarse con el PRI. Mientras que en Guerrero y Michoacán, hablar de "alternancia" es, para el PRD, como escupir al cielo.En Guerrero, por decisión de la Corte, la jornada electoral será el 30 de enero; las tribus perredistas están en pie de guerra, entre ellas y todas contra el gobernador. El PAN está en el subsuelo, por lo que quizá pueda admitir la coalición o adoptar como candidato a alguien que se fugue del PRD, o del PRI. En Michoacán, que salvo decisión de la Corte tendrá jornada comicial hasta noviembre, está cuesta arriba que el cardenismo admita compartir candidato con el PAN. Y para Felipe Calderón, sumarse al candidato perredista, en la tierra que lo vio nacer, es como romper la cuna. Ya Marcelo Ebrard descartó alianza en esos dos estados, y pone el acento en el vecino.El problema mayor para las coaliciones de dos alas está en 2012. En ambos flancos descartan la posibilidad de candidato único a la Presidencia, lo que conducirá a revivir, a partir de octubre de 2011, la confrontación entre PRD y PAN, de la que serán rehenes sus respectivos candidatos presidenciales.En lo inmediato, el objetivo del PRD y del PAN es llevar al despeñadero a quien ven como el adversario a vencer en 2012. Si fracasan, los despeñados serán ellos.

LA MONEDA ESTÁ EN EL AIRE

MIGUEL CARBONELL SÁNCHEZ

Es posible que los resultados electorales del pasado domingo 4 de julio obedezcan en muchos casos a dinámicas propias de la situación local en cada una de las 14 entidades federativas en las que los ciudadanos fueron convocados a las urnas. Algunas derrotas con seguridad se debieron a pleitos internos en determinados partidos (es el caso del PAN en Aguascalientes) o bien a la pésima imagen de algunos gobernadores salientes. Pero en su conjunto lo que arrojan los resultados que tenemos a la vista es una enorme incertidumbre a nivel nacional, de cara a las elecciones del 2012.
En efecto, antes del 4 de julio parecía que, en una suerte de proceso histórico inevitable, el PRI recuperaría la Presidencia en el 2012, si bien faltaba saber con qué candidato. Lo que vinieron a traer los ciertamente extraños resultados de ese domingo fue una especie de “reescritura del futuro”, al poner a todos los partidos en condiciones reales de ganar en la siguiente elección. Como se dice coloquialmente: la moneda está en el aire y nadie puede sentirse seguro de nada.
Por otra parte, las elecciones pasadas confirmaron que —con los defectos y problemas que se quiera— la ruta electoral es la única legítima y reconocida para llegar al poder. El voto se ejerce con una libertad apreciable, las personas eligen entre opciones de gobierno diferentes, los propios ciudadanos cuentan los sufragios emitidos y llenan las actas en cada casilla, hay órganos locales y federales que pueden revisar las inconsistencias o irregularidades que se hayan producido y al poder llegan los que obtuvieron más votos. Puede parecer algo muy simple y obvio, pero para llegar a eso México tardó décadas y a todos los ciudadanos nos costó (y nos sigue costando) miles de millones de pesos. Los partidos políticos tienen a su disposición para el 2010 más de 3 mil millones de pesos, lo que no es poca cosa.
La incertidumbre electoral hacia el 2012 tendrá una escala previa, de gran intensidad, en la elección del próximo año en el Estado de México. Se trata de una elección crucial por varios motivos. El primero de ellos es que el Estado de México es la entidad federativa más poblada del país, con lo cual aporta el mayor número de inscritos al Registro Federal de Electorales. Hay más de 14 millones de habitantes en el territorio mexiquense (contra casi nueve en el Distrito Federal, para hacernos una idea).
La elección es también crucial porque tanto el PAN como el PRD han manifestado sus intenciones de conformar una coalición opositora para derrotar al PRI, siguiendo la fórmula que les produjo buenos resultados en Oaxaca y en Puebla. Ese es el segundo motivo por el que será muy interesante el proceso electoral local del próximo año.
Y el tercero motivo de interés es porque parece ser que en el resultado del Edomex se juega su futuro político Enrique Peña Nieto y sus posibilidades de ser primero candidato del PRI y luego presidente de la república. Hay quien ha sugerido que su imagen quedaría un tanto deteriorada si el PRI no es capaz de mantenerse en el poder en el territorio que gobierna Peña Nieto.
Todo lo anterior nos permite concluir que, en efecto, se ha vuelto a instalar la incertidumbre electoral en México y eso es una gran noticia para todos. Los años en que ya se sabía el partido que iba a ganar parecen haberse quedado cada vez más atrás. Ahora importa, y mucho, seleccionar a buenos candidatos. Importa también hacer un trabajo de equipo dentro de los partidos, evitando las fracturas internas. Importa, finalmente, presentar proyectos políticos con ideas de fondo, conforme a la agenda temática que le preocupa a los ciudadanos y no simplemente la que le interesa a los políticos.
Es decir, lo que importa es que cada vez se ofrezcan a la ciudadanía mejores proyectos, con más ideas y argumentos, con mejores candidatos que sean honestos y tengan capacidad de convencer y no solamente de vencer. Lo que importa, a fin de cuentas, es que se vaya perfeccionando al proceso democrático y que las elecciones sirvan como herramienta para mejorar el nivel de vida de todos los habitantes de México.

ALIANZA CONTRA LAS COALICIONES

JAVIER CORRAL JURADO

Va a resultar muy difícil, para quienes cuestionaron las alianzas y hoy les sorprenden sus resultados, aceptar el éxito que ha tenido este mecanismo de la legislación electoral para vencer a viejos y despóticos cacicazgos priístas mediante los convenios de coalición entre el PAN y los partidos de izquierda que integran el DIA, particularmente con el PRD.
El mayor disimulo se da entre los dirigentes del PRI, a los que ha calado hondo el balance del 4 de julio, pero eso es comprensible en ellos que dieron como ineluctable su regreso a Los Pinos. Lo asombroso es que se muestren sorprendidos quienes antes han recurrido a las alianzas, y peor aún, que desde el PRD o el PAN se trate de recriminar esas victorias, sólo porque ellos no las encabezaron, o porque sus vaticinios de fracaso no fueron correspondidos por la voluntad popular. De hecho, a partir de su éxito ha recrudecido la crítica y está en formación una especie de alianza anticoalicionista, que congrega lo mismo a Peña Nieto que a Fox o AMLO.
La resistencia a que se siga despejando de caciques y gobiernos corruptos la competencia para el 2012 proviene lógicamente de quienes ven amenazados de nuevo sus planes político-electorales, y colocan por sobre cualquier interés el personal. Imposible reconocer que más allá de las diferencias ideológicas y programáticas que en efecto existen entre el PAN y la izquierda se trata de la conjunción de esfuerzos entre los partidos con acreditada vocación y práctica democrática, con todo y sus divisiones internas, deficiencias e insuficiencias programáticas.
Al ahondar en lo incomprensible que les parecen las coaliciones entre el PAN y PRD, no sólo pretenden borrar del análisis el dato indiscutible de que, a lo largo de las dos últimas décadas, se han concretado una docena de alianzas electorales en varios estados del país, desde Baja California, pasando por Chihuahua y hasta Yucatán, que es la segunda ocasión que en Oaxaca se concreta el acuerdo coalicionista en torno del mismo candidato Gabino Cué, hoy gobernador electo; también esa postura muestra un profundo desconocimiento de las realidades locales donde los ciudadanos se han mantenido en vilo en el respeto de sus derechos fundamentales.
Las coaliciones han sido exitosas desde una perspectiva auténticamente ciudadana de la política, donde los partidos se conciben como instrumentos de la lucha social y política de los ciudadanos, y con ello se ha podido frenar la carrera ascendente hacia la restauración autoritaria del PRI. Porque no hay duda —y he ahí la imposibilidad de comprender el fenómeno coalicionista por los caudillos incivilizados—, los ciudadanos fueron protagonistas esenciales de esas batallas y por ello son los propietarios de esos triunfos, que como en Oaxaca se constituyó en una épica gesta de liberación personal y social.
Esa meta está cumplida en gran medida por lo menos en dos estados donde sus gobernadores fueron motivo de escándalo inmoral y figuras representativas del cinismo político y la impunidad. No es casual que tanto Mario Marín como Ulises Ruiz hayan sido llevados a la SCJN por violación grave de garantías; incomprensiblemente exonerado el primero y responsabilizado lisa y llanamente el segundo de su participación directa en la violación de los derechos humanos y la muerte de 26 personas, aunque sin mayor consecuencia jurídica hasta ahora.
Por lo pronto, la sanción ha sido político-electoral, y ha caído una maquinaria cuyo prestigio entre el priísmo nacional era su pretendida invencibilidad, no obstante que ese prestigio se derivara de las peores formas de defraudación electoral y uso indebido de los recursos públicos. Por eso se concentró en Oaxaca gran parte de la atención nacional. Bastión en el sureste mexicano, caja chica y grande a la vez en la operación de procesos electorales, siempre se colocó como la joya de la corona para las coaliciones que formamos con el PRD, el PT y Convergencia.
Electoralmente, el PAN ha tenido un crecimiento insospechado en esta elección: aumentó en más de 120 mil votos su votación histórica, fue el partido que más votos dio a la candidatura de Cué: 316,000; pasamos de 4 diputados locales a 11 en el Congreso estatal, de cinco municipios que gobernamos pasaremos a más de 20, con cinco de los 10 municipios más importantes de la entidad, entre ellos, la capital de Oaxaca.
Estoy convencido de que es importante seguir por la vía de las coaliciones derrotando la ilegal e inmoral intervención de los gobernadores de los estados en los procesos electorales. Las elecciones del 2012 necesitan un terreno más parejo para que cada partido presente sus candidatos y su plataforma, en un ambiente no sólo más hospitalario para la democracia, sino para la opción ciudadana que realmente le permita distinguir propuestas y diferenciar ideologías. Hay que recordarles a los anticoalicionistas que reclaman por el contraste ideológico que en un ambiente autoritario, sin reglas básicas de convivencia política y de mínimo respeto por la equidad y la legalidad de una contienda, no es ni siquiera posible la discusión de las ideas políticas, el debate de lo programático y lo doctrinal.

DISFRAZ DE CALDERÓN

MANUEL BARTLETT DÍAZ

Las alianzas: un engaño. Concluidos los cómputos, los analistas opinan a favor y en contra. Los panegiristas celebran resultados supuestamente positivos. Superficialmente afirman: Se frenó la aparente inevitabilidad del regreso del PRI a Los Pinos apoyado en gobernadores caciques que desvían recursos, compran votos, institutos electorales y medios de comunicación coludidos. Frenó al PRI en los estados. Partidos ideológicamente opuestos demostraron capacidad para aliarse. El fin de los controles del PRI transformó al país. Los triunfos aliancistas destacados son Puebla, Oaxaca y Sinaloa, donde se derrocó “a los peores”, hubo limpia. Los electorólogos celebran un panorama rosa, hubo elecciones pese a todo, la gente votó, había casillas y padrones; las alianzas expresaron el pluralismo, “la coalición de izquierda y derecha cerró el paso a la fantasía de que el 2012 ya estaba resuelto”.
La crítica es clara, la alianza de la izquierda y la derecha diluye a los partidos, elimina el objetivo electoral, presentar opciones diferentes. No se debatieron los problemas nacionales, queda un país sin soluciones. ¿Quién ganó?, preguntan los comentaristas. La realidad es simple, pero se elude.
Las alianzas son el disfraz con el que Calderón ocultó al PAN, lo envolvió en múltiples siglas, fingió una alianza democrática plural, para evitar el rechazo a su partido responsable de la ingobernabilidad, inseguridad, empobrecimiento, desempleo. Esa es la inevitabilidad que se “percibe” del retorno del PRI, repudio natural al fallido Calderón. Haber evitado el carro completo, como alardean, no es producto de alianzas. Atrás de ellas estuvo la ilegal intervención del Ejecutivo con todos sus instrumentos: dinero ilimitado, programas “sociales”, dádivas, intervención de instituciones públicas, espionaje, campañas negras, delegados federales, Notimex, las televisoras nacionales. Todos delitos electorales. Desesperado, Calderón destruyó los avances electorales.
Los celebrantes de la limpieza de caciques, indignados por las malas artes de los gobernadores, no ven que se logró con las mismas violaciones por el Ejecutivo que censuran a los gobernadores. Quienes celebran la alternancia en estados en donde no ha habido, al apoyar al PAN calderonista buscan impedir la alternancia en la Presidencia.
En Puebla, la alianza fue fachada, el PAN no gana el estado, menos en su absoluto desprestigio, y el PRD chuchista no junta tres gatos, facción anteriormente cooptada, no tiene lógicamente incompatibilidades ideológicas. Operó Nueva Alianza con Calderón, para entronizar al PAN, con las mismas violaciones atribuidas al PRI. Su dirigencia afirma que pactaron cogobernar —tutelar— con el panista Moreno Valle, que gana disfrazado de plural. Derrotan a un gobernador desprestigiado para que la derecha se apropie del estado.
En Oaxaca esa “alianza” no ganó, fueron otras fuerzas, antagónicas a los desmedrados chuchos. En Sinaloa, el “triunfo” de la alianza fue una candidatura aberrante y división priísta. Ambos gobernadores ungidos ofrecieron su apoyo a Calderón. ¿Réplica de Chiapas, de Guerrero, gobernantes de izquierda comparsas de la derecha gobernante?
El “cochinero” electoral calderonista fue nacional, resultando en impugnaciones idénticas de lado y lado; descomposición electoral rumbo al 2012. La cúpula priísta en la simulación, condenan las alianzas en unos estados, en otros no. Derrotados por Nueva Alianza panista en Puebla, pero aliados con ésta en Chihuahua y otros, incongruencia sólo explicable por su descomposición moral, como fue el acuerdo clandestino Paredes-Gómez Mont. Recuerdan a Calderón haberlo apoyado para acceder al poder, reclamándole reciprocidad, porque estarán en manos de un Tribunal que huele a Calderón. Al fin cogobernaron, son iguales, se arreglarán.
El electorado votó sin saber que lo hacía para detener el desmoronamiento de Calderón. Pero existe un hartazgo popular explosivo, cuidado.

LAS ELECCIONES

ARNALDO CÓRDOVA

A toro pasado parece que todo mundo sabía ya cómo iban a resultar las pasadas elecciones del 4 de julio. Yo debo confesar que me sorprendió que las coaliciones del PAN ganaran en Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Esa fue obra genuina de los electores de esas entidades. José Carreño dijo en su programa que estaba maravillado por ese electorado moderno de verdad que hoy tenemos y que es capaz de decidir el destino de unas elecciones. No fue, desde luego, obra de los partidos y no tienen siquiera para qué adornarse con ello. Aparte los electores, hay que decir que fueron los candidatos, Gabino Cué en Oaxaca, Rafael Moreno Valle en Puebla y Mario López Valdez en Sinaloa quienes derrotaron al PRI políticamente.
De los estados en que había elecciones, todos eran gobernados por priístas, menos Tlaxcala, Aguascalientes y Zacatecas. Beatriz Paredes cacareó, pavoneándose, sus triunfos anticipados en Oaxaca, Puebla y Culiacán. Ganó los tres gobernados por sus oponentes, pero perdió esos importantísimos estados. Iba por naranjas y salió con tejocotes. Y, luego de las elecciones, siguió cacareando el poder arrollador del PRI, “la mayor fuerza política del país”, dijo. ¡Pobre señora de los huipiles!, esos tres chichones que lleva debajo de la trenza le van a durar un rato y tal vez sirvan para bajarle los humos triunfalistas.
Sí, hay que celebrar que los pueblos en México, cuando no son agachones y conservan su dignidad, son capaces de decidir el rumbo de las elecciones. Eso da esperanzas para el año 2012 y los priístas deberían tomarlo muy en cuenta. Creo que lo que más agruras debe haberle causado a Peña Nieto no fue que sus amigos de Puebla y Oaxaca perdieran tan claramente, sino el espantajo que Jesús Ortega y César Nava le restregaron en las narices de que podían ir juntos de nuevo en las elecciones del estado de México el año próximo. Hablando en plata, los priístas fueron los grandes perdedores de estas elecciones. Que ganaran los estados que ya gobernaban no es ninguna gracia. Fue mucho más lo que perdieron. Además, todavía está por verse lo que se resolverá en los tribunales.
¡Oh, sí! ¿No que las alianzas no funcionaban? Panistas y chuchos andan de verdad exultantes y Manuel Camacho debe vivir sus momentos de gloria (¡Ya era hora! ¿O no?). Pero se da el hecho de que, la verdad sea dicha, ninguno de ellos ganó un carajo. Ninguno de sus candidatos era panista ni, mucho menos, chucho. En Oaxaca triunfó un antiguo seguidor de Diódoro Carrasco que, además, es cercano a López Obrador y tuvo la galanura de reconocer su aporte a la campaña. Los otros son priístas reciclados, uno, el de Sinaloa, parte de un bando priísta que se oponía al gobernador saliente; el otro, un elbista declarado y confeso. Ya veremos si saben guardar alguna fidelidad a sus compromisos aliancistas.
El pequeño estado de Tlaxcala quiso dejar de ser priísta y se volvió momentáneamente perredista y luego panista. Ahora vuelve a ser priísta. Aguascalientes era panista, pero su gobernador panista se conjuró con los priístas locales para entregarles el poder. Ahora el CEN del PAN de seguro lo va a expulsar. Zacatecas se cuece aparte. En una alianza, fundacional en cierto sentido, entre el ex priísta Ricardo Monreal y la perredista Amalia García, se le arrebató al PRI esa entidad. Parecía para siempre. No fue así. Monreal y García comenzaron a jugar un idiota juego de poder que lo echó todo a perder. Monreal, a un cierto punto, dejó el camino libre a Amalia García. Ésta no le respondió con la misma lealtad.
A pesar de que me une con Amalia una vieja relación de afecto, nunca he podido entender lo que trae en la cabeza. Autoritaria y soberbia hasta el exceso, nunca ha podido confiar en nadie y hasta a sus propios camaradas los acorraló hasta que se fueron con el enemigo con muy poca dignidad. A su hija, la senadora Claudia Corichi, le dejó el manejo de lo que quedaba del PRD y acabó avasallándolo con sus caprichos y ocurrencias. Ella sólo ha tenido éxito ayudada por las circunstancias y por la suerte. Su derrota estaba anunciada irremediablemente. Y Monreal, por su parte, nunca tuvo el empaque para mantener su antiguo consenso entre los zacatecanos. Su figura fue disminuyendo y la medida de su poder real lo muestra la exigua votación que logró su hermano candidato.
Las coaliciones, lo dije aquí alguna vez, son una tarea indispensable para todos los partidos en la política moderna. Para triunfar hay que aliarse con alguien para tener mayor fuerza en el electorado. También para ampliar la fuerza de los gobiernos. Las alianzas de los chuchos asesorados por Camacho fueron un sinsentido. Uno no se puede aliar con sus enemigos más encarnizados. La izquierda con la derecha. Se menciona el ejemplo de Chile en las postrimerías de la dictadura. No vale. En Chile todos luchaban por la sobrevivencia y se sigue haciendo. Aquí no tenemos un Pinochet contra el que puedan ir unidas izquierdas y derechas. Entre nosotros la derecha y la izquierda militan en campos antagónicos. Hacer alianzas sólo para sacar al PRI (o a los caciques, como se dice) del poder de los estados no es razón suficiente para renunciar a la propia identidad.
Chuchos y panistas son lo mismo (así como sigue siendo cierto que, a niveles más altos, panistas y priístas son lo mismo). La izquierda no se merece ese liderazgo abominable que ha desvirtuado por completo los principios y la noción de izquierda que el PRD encarnaba hasta que esos logreros tomaron su dirección nacional. Ellos no sacaron nada de lo que puedan enorgullecerse. Sólo se ensuciaron todavía más de lo que ya andaban. Es verdad que los priístas salieron con el miedo en los huesos. Pero, nosotros, ¿qué sacamos con eso? Gabino Cué puede ser un gobernador excelente. De los otros dos no hay quien dé una pita. En todo caso, hay que ver cómo va a evolucionar el PRD, representado hoy en todo y por todo por los chuchos.
Creo que los perredistas deberían seguir en el ejemplo a los pueblos de Oaxaca, Puebla y Sinaloa y, así como éstos lograron echar a los corruptos del poder, los perredistas sean lo suficientemente conscientes para arreglar cuentas con los oportunistas que se han apoderado de los órganos de dirección de ese partido. Que cada uno de ellos haga las cuentas claras: ¿qué sacaron de las recientes elecciones como organización política?, ¿a quién creen que esas alianzas beneficiaron de verdad? A los candidatos triunfadores, ni duda cabe; también a los propios ciudadanos que, con su voto, se liberaron de gobernantes sanguinarios y corruptos hasta la ignominia. ¿Al PRD, cómo o en qué?
De seguir en su política aliancista, el PRD está ya convirtiéndose en cola de ratón del PAN. Viene el estado de México. El PRD no tiene en ese estado ni un solo prospecto que pueda competir con los priístas. Tampoco el PAN. ¿Van a recurrir a un ex priísta descontento para tener una candidatura competitiva? Por lo visto, nuestros aliancistas de derecha (a la izquierda y a la derecha) no tienen otra perspectiva. Una vez más dependeremos de los ciudadanos.

LOS CUATRO MEJORES DEL MUNDIAL

CIRO MURAYAMA RENDÓN

España, Holanda, Alemania y Uruguay son los mejores equipos del Mundial Sudáfrica 2010. Nos queda por conocer el orden del primero y segundo, así como del tercer y cuarto puestos que se definirán este fin de semana, pero esas cuatro selecciones, al llegar a las semifinales, aparecerán desde ahora en las tablas de historia de las Copas del Mundo como las más exitosas.Sobresale en esos cuatro conjuntos la ausencia de alguna superestrella alrededor de la cual se estructurara el juego del equipo. No ha sido, no será, el mundial de un venerado crack —como en su momento se habló con justicia de los campeonatos de Pelé, del de Cruyff, del de Maradona— sino de cuadros de once jugadores con sus oportunos cambios. Esta vez Messi, Cristiano Ronaldo, Kaká o Rooney se marcharon cabizbajos, sin pena ni gloria. Algo similar ocurre con los entrenadores muy protagónicos: Capello, Maradona, Lippi, Domenech y hasta el muy caro Javier Aguirre —con una remuneración por la aventura mundialista de cuatro millones de dólares, sólo inferior a las percepciones de Capello con nueve millones y de Lippi con 4.2 millones— no fueron capaces de llevar a sus equipos al sexto partido de las semifinales.Lo anterior no quiere decir que necesariamente hayan triunfado los equipos humildes desde el punto de vista económico. Berter van Marwijk, de Holanda, que aspira a hacer campeón del mundo a la naranja mecánica por primera vez en la historia, es el quinto entrenador mejor pagado del torneo, con 2.7 millones de dólares; Joachim Löw, el impávido entrenador de Alemania, es el cuarto en ingresos con 2.3 millones de dólares; el discreto y efectivo Vicente del Bosque cobra 2.2 millones de dólares y ha colocado a su equipo en la final, siendo el séptimo seleccionador con mayores remuneraciones y, finalmente, Óscar Washington Tabárez resulta una excepción a la regla: es el antepenúltimo seleccionador en lo que a sueldo se refiere (su contrato es de 300 mil dólares) pero está entre los primeros cuatro en resultados. Sin duda, la inversión más rentable.Ahora bien, si se mira el precio que los jugadores de cada selección tienen en el mercado internacional de clubes, se encuentra que España es la más cara del Mundial (655 millones de euros), que Alemania es la octava más cara (sus jugadores valen 305 millones de euros), Holanda la novena (280 millones de euros) y Uruguay la número doce (con 145 millones de euros).De los futbolistas mejor pagados del orbe, los primeros once no jugaron las semifinales, pues sus equipos resultaron eliminados en las fases previas. De esta manera, de los que siguen en la competencia, Xavi es el jugador con mayor sueldo (cobra 6.5 millones de libras esterlinas al año). De 50 jugadores que más cobran en el mundo, estarán en la final también Iker Casillas (5.2 millones de libras), David Villa (4.8 millones de libras), Fernando Torres (4.8 millones de libras), Carles Puyol (4.3 millones de libras) y Andrés Iniesta (4.3 millones de libras) por España. Por Holanda, de ese selecto club jugará el último partido Arjen Robben (4.8 millones de libras); mientras que Bastian Schweinsteiger (4.8 millones de libras) disputará con Alemania el partido por el tercer lugar.Los datos reflejan que en vez de tener a un indiscutido jugador jefe, al balón de oro del momento, está resultando más productivo contar con un cuadro equilibrado de calidad en todos los segmentos de la cancha. Que tampoco es buena guía contratar a un entrenador que por sí mismo se crea capaz de ganar el torneo, sino que la evidencia demuestra que rinden más los seleccionadores que conocen a sus equipos y les imprimen un estilo a partir de las características de los propios jugadores y de sus clubes de procedencia —el buen juego de España ante Alemania es el que se lleva practicando dos años en el Barcelona. Y, finalmente, que resulta clave la calidad de la liga en donde cada fin de semana se curten los futbolistas: la española y la inglesa, donde milita la mayoría de los jugadores que llegaron a las semifinales, son altamente competitivas, no tienen una política de sustitución de importaciones para evitar la llegada de jugadores extranjeros de calidad, y sus grandes cuadros surgen de las canteras que trabajan con inversiones para labrar nuevos talentos. En esas canteras jugaron de niños Xavi, Iniesta, Puyol, Pedro, Casillas, Xavi Alonso, Cesc, Torres, Piqué… es decir, ahí está la cuna del mejor futbol que hemos visto en estas semanas. Sin ligas competitivas y sin inversión de largo plazo en jugadores y entrenadores experimentados, no hay Mundial posible a mano. Lo demás es puro acto de fe o de fanatismo futbolero mezclado con manipulación mediática.

ALIANZAS, ¿HASTA DÓNDE?

NÉSTOR DE BUEN
Me declaro sorprendido por el resultado de las elecciones. Evidentemente, el PRI iba a ganar, pero no dejó de ser curiosa y, en mi concepto, alarmante la alianza tripartita de institutos notablemente contrarios, para impedir el triunfo total del Partido Revolucionario Institucional.
Como estrategia electoral ha demostrado ser eficaz. Pero uno se pregunta, como tantos nos preguntamos, qué es lo que va a ocurrir a partir de que tomen posesión los nuevos funcionarios.
Curiosamente, además, el antecedente priísta de alguno de los candidatos de los tríos es un dato que llama la atención.
Son muy diversas las preguntas que cabe hacer sobre lo que podrá ocurrir a partir del ejercicio de sus funciones. Habrá, por supuesto, la integración de unos gobiernos estatales necesariamente mixtos, pero me temo que la determinación de una política común no va a ser nada fácil salvo que, de antemano, se hayan producido pactos íntimos que justificaron las alianzas. Los cuales, cuando se pongan de manifiesto, van a generar no pocos conflictos al interior de cada partido.
No puede uno dejar de considerar la posición que habrán de adoptar los nuevos gobernadores. Porque para ser congruentes con las alianzas, da la impresión que, en particular, los titulares de los poderes ejecutivos van a tener, encima de ellos, una especie de consejo de administración de integración plural que habrá de discutir y acordar, en su caso, los pasos a seguir.
La imagen del gobernador, dueño y señor del estado que le corresponda, hoy necesariamente tendrá que acompañarse de la información, previa y precisa, de los acuerdos que justifiquen cada una de sus acciones. Con ello cada poder ejecutivo tendrá que reconocer que ganando las elecciones ha perdido el poder. El problema deberá empezar con la integración de cada gabinete. Nada me gustaría más que ser un testigo invisible de las reuniones previas a la toma de posesión en la que, a partir de opiniones políticas supuestamente diferentes, tendrán que adoptarse los acuerdos económicos y sociales que justificarían, en su caso, las promesas de campaña.
Por cierto, es previsible que el supuesto consejo de administración no llegue a acuerdos, en cuyo caso el titular del poder ejecutivo tendrá que asumir la responsabilidad de la decisión final y en ese momento, si esa decisión resulta contraria a la opinión de los otros partidos o de alguno de ellos, se podrá armar un desbarajuste monumental.
Pienso en cuatro temas fundamentales que difícilmente se podrán separar: la economía, la política, las decisiones sociales y, de manera especial, las relaciones con el titular del Poder Ejecutivo federal. Por otra parte, la población que votó por esa integración plural en cualquier momento se considerará autorizada para reclamar violentamente si la decisión del señor gobernador es contraria a sus puntos de vista. Y nadie puede suponer que entre panistas, perredistas y convergencionistas ¡vaya nombrecito!, supuestamente contrarios en sus planes de trabajo, se puedan alcanzar acuerdos que sean contrarios a su política. El tema lo veo más complicado cuando se trate de acordar entre PAN y PRD.
Hoy las decisiones políticas alcanzan todos los temas. Pensemos en la actitud de los gobernadores frente a los problemas del sindicato minero y del SME. Yo dudo mucho que los gobernadores puedan ser, como lo han sido en este sexenio, propicios a las intenciones y los actos del gobierno en contra de los trabajadores mineros y electricistas. Y desde luego veo casi imposible que un gobierno integrado por gente del PRD vaya a ponerse de acuerdo con el secretario del Trabajo, como ha ocurrido hasta ahora, por ejemplo, en Cananea.
De la misma manera, me parece que será muy difícil que el gobierno federal pueda tratar de imponer una determinada política en un estado en el que su partido represente sólo la tercera parte del poder.
Desde luego que con estas alianzas los partidos se la están jugando con sus propios afiliados. Si las cosas se llevaran como se deben llevar, imagino las broncas que tendrán que armarse en las asambleas de cada partido.
Claro que la alternativa, profundamente antipática, será la de una dictadura convencional, seguramente pactada ya en lo esencial, en la que el diseño habrá de implicar el sacrificio de los intereses sociales y económicos de los partidos. Pero, ¿hasta qué punto será eso posible?
De lo que no cabe duda es que el próximo trienio va a ser muy divertido. Los partidos aliados no la van a pasar tan bien.

LA NORMALIDAD SOSPECHOSA

ROLANDO CORDERA CAMPOS

Mientras Obama avanza en su reforma financiera y asume con claridad su deber constitucional en materia migratoria, para enfrentar una agresiva reacción de buena parte de la opinión pública americana, su consejero económico para la recuperación, el célebre economista Paul Volcker, advierte que “el tiempo que tenían se agota” y que en el caldero económico estadunidense hierve la probabilidad nada lejana de otra explosión financiera que vuelva a postrar a la economía mundial. Esta es, hoy, la perspectiva del mundo, confirmada de varias maneras en la reunión del G-20 en Toronto, como dio buena cuenta de ello en estas páginas el embajador Navarrete.
Para nosotros, sin embargo, esas son noticias lejanas. En su road show por las capitales europeas, el secretario de Hacienda abundó en sus curiosas tesis sobre la fortaleza mexicana y su capacidad de pago, en tanto que por estas playas nadie pareció inmutarse ante las pésimas noticias pergeñadas en la OCDE sobre el estado real, presente y futuro del mercado laboral, donde deberían cocinarse las posibilidades materiales y sociales de una recuperación que puede, en efecto, haber empezado pero que no ha concluido de forma alguna. Todo es, en estos lares, política del “aquí no pasa ni pasará nada”, con unas elecciones precedidas de acontecimientos criminales ominosos que no impidieron que la justa electoral se llevara a cabo ni afectaron sensiblemente sus resultados.
Mientras haya elecciones habrá electores, podríamos decir para acompañar a quienes festinan la robustez del orden político erigido al calor de la transición votada a la que apostaron la mayoría de los actores políticos al fin del siglo XX, con la excepción destacada de Muñoz Ledo y algunos de sus asociados en el reclamo de una reforma estatal que le diera cauce y cuerpo a una ciudadanía que emergía tras largos años de forzado reposo. Precisamente por su juventud, esta ciudadanía no contaba con el mínimo caudal de experiencia que la dotara de la paciencia y la astucia necesarias para “vivir” una democracia cuya evolución dejaba intactas las estructuras de poder y lazos de dominio tejidos en duros años de crisis económica, ajuste financiero, pero también político, a las nuevas circunstancias del mundo global liberado del formato bipolar, pero no de las amenazas terroríficas que dicho formato había mantenido a buen recaudo.
Resulta difícil a estas alturas presumir de que pudimos hacerlo y estuvimos a la altura del portentoso cambio de piel y faz que sufrió el mundo en el último cuarto del siglo pasado. Sin duda se intentó, con el cambio estructural y la firma del TLCAN, darle al país mecanismos e instrumentos para acelerar su inscripción en lo que Bush I anunciara precipitadamente como un “nuevo orden mundial”. Pero los resultados están a la vista y sólo quienes sin la mínima sensibilidad e ilustración política veneran el estancamiento estabilizador en que México está metido desde hace lustros, pueden insistir en que una normalidad desastrosa como la actual es el horizonte aceptable para una sociedad crecientemente urbana, pobre y joven, donde las expectativas se hunden apenas aparecen y la política sirve para lo que se quiera, menos para alejar el temor y el miedo cotidianos de la mayoría a la inseguridad personal, la enfermedad y el hambre que acosa a millones de familias.
Cambiar este estado de cosas mediante la acción política pacífica reclamará de los mexicanos mucha organización y capacidad dirigente. A eso convoca de nuevo Andrés Manuel López Obrador, desde la legitimidad de su larga marcha por el pueblo y su país, y lo menos que puede hacerse es atender su llamado, someterlo a la crítica que se quiera, pero a la vez dejar atrás la rutina facilona de desdeñarlo por la simplificación de su análisis o la estridencia de sus juicios.
Para empezar, tendría que admitirse que el “peligro para México” estaba y está en otras partes; luego, asumir que, con los términos que se desee, el país sufre una archiconcentración del poder, la riqueza y el ingreso, en medio de una pobreza extensa y una desazón social mayúscula, y que algunos de sus beneficiarios se aprestan a impedir a como dé lugar que tal situación se altere aunque sea por micras en favor de los de abajo, que forman legiones debido precisamente a esa concentración insólita.
Lo planteado por López Obrador, y que, supongo, será debidamente desplegado en propuestas de programa el domingo entrante, constituye la primera entrega formal para iniciar una nueva política que desmonte esta normalidad asfixiante y ponga al Estado nacional de pie, a pesar de lo magullado y encogido que ha quedado después de tanta modernización epidérmica y, sí, pretendida y soberbiamente oligárquica. Como quiera que se la quiera ver, la arenga lopezobradorista está en el centro de nuestro aporreado orden del día.

LA ALEJANDRÍA DE ALEJANDRO MAGNO

HERMILIO LÓPEZ BASSOLS

Alejandría, Egipto. Acostumbraba, Alejandro El Magno fundar ciudades con su nombre en sus conquistas por el África y Oriente. Fueron 34. Esta se encuentra al oeste del delta del Nilo, frente al Mediterráneo y alcanzó su esplendor en la dinastía de los Ptolomeos en el Siglo III a.C. Doscientos años después, la ciudad se extendía por siete kilómetros en la costa y tenía más de trescientos mil habitantes. Hoy cinco millones. Con esa enorme historia que se prolonga hasta nuestros días, nos encontramos una de las ciudades más apasionantes del mare nostrum. Por aquí pasaron también los turcos que sostuvieron un dominio del que es testimonio, la Ciudadela. Está construida en la isla de Pharos donde hubo un faro de 135 metros de altura, cuya luz era vista a más de cincuenta kilómetros y que destruyó un terremoto en 1303. Los sultanes en los siglos XIX y XX embellecieron la ciudad donde se mezclan la arquitectura árabe con la inglesa y la francesa. Entre las ruinas romanas destacan el Odeón del Siglo IV d.C. que tenía techo y hoy ofrece obras clásicas en el verano. A la fusión de la cultura griega con la egipcia -helenística- surgen interesantes monumentos como el Hipogeo de Kom Al-Shuqafa que son unas catacumbas bellamente adornadas sus galerías.Para llegar a Alejandría desde El Cairo existen la opción del tren, el autobús o el auto. Son casi 200 kilómetros y hay una magnífica autopista que no debe transitarle los viernes en verano porque miles de cairotas van al mar.A fines del Siglo III a.C. Ptolomeo I decidió construir un edificio que pudiera contener todos los escritos del mundo de aquella época. Así, albergó más de quinientos mil papiros, virtualmente todo el conocimiento de la época, convirtiendo a Alejandría en un gran centro cultural donde se tradujo el viejo Testamento al griego. Pronto resultó insuficiente. Allí Eratóstenes midió la circunferencia de la tierra con gran aproximación pero en el 47 a.C. la Biblioteca fue severamente dañada por un incendio, hasta que desapareció completamente en el Siglo VII d.C. El presidente Mubarak involucró a la UNESCO en uno de los grandes proyectos de este país en el que participaron más de quinientos arquitectos. Fue un noruego el que ganó el concurso de la Bibliotheca Alexandrina, en el que contribuyeron también países europeos y árabes. Tiene la forma de un cilindro truncado con un diámetro de 160 metros, en la parte más alta en granito de Aswan aparecen letras de todos los idiomas del mundo. El techo, inclinado, tiene paneles solares que, además, le dan una iluminación muy especial. Se espera que contenga más de ocho millones de libros pero se está haciendo la adecuación para las nuevas tecnologías. Sin duda, la visita a esta biblioteca justifica el viaje a esta ciudad.Además, Alejandría tiene un bello palacio que utilizó el rey Fuad en estilo neo-gótico, luego su hijo Faruk y ahora los presidentes egipcios, como residencia de verano. También en Alejandría se encuentra el sitio de la famosa batalla naval de Abu Qir de 1798 donde la armada francesa fue derrotada por Nelson. Al este de Alejandría se encuentra Rosseta, donde se descubrió la piedra que sirvió para descifrar los jeroglíficos egipcios. Pero la visita no sería completa si no se llega a 100 kilómetros al oeste de la ciudad, escenario de una de las batallas definitivas de la Segunda Guerra Mundial, Al-Alamein, entre las tropas italianas y alemanas al mando de Rommel y las aliadas al frente, Montgomery. Esta fue la última embestida del Eje para capturar el canal de Suez, el principio del fin del Afrika Korps. En noviembre de 1942, los aliados se encaminaban a la victoria cuyos logros disputaron unos meses después en la Conferencia de Teherán.PRÓXIMO ARTÍCULO: A 50 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DEL ÁFRICA.

LA LEY ARIZONA Y EL PACTO DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS

CARLOS ARELLANO GARCÍA

Adicionalmente a la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, en lo internacional Estados Unidos de América ha adquirido compromisos adicionales a los que cabe hacer referencia.En el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas se estableció que los pueblos de las Naciones Unidas están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas.En congruencia con ese propósito, el 10 de diciembre de 1948 se emitió la Declaración Universal de Derechos Humanos, considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, y que es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión. Este documento no tuvo fuerza vinculatoria para engendrar derechos y obligaciones por ser una declaración y no un tratado internacional.Posteriormente, el 16 de diciembre de 1966, se adoptó en el mundo el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y Estados Unidos de América suscribió y lo ratificó, por lo que de él le derivan derechos y obligaciones. De ese Pacto, en particular, aparecen deberes del país vecino del norte, con referencia especial a los artículos 2.1., 2.2., 5.2., y 26, en atención a que esos deberes se vulneran en la Ley Arizona. El artículo 2.1. señala el compromiso de Estados Unidos de respetar y garantizar, a todos los individuos que se encuentren en su territorio y estén sujetos a su jurisdicción, los derechos reconocidos en este Pacto, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.El artículo 2.2. previene el compromiso de Estados Unidos de adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones del Pacto, las medidas oportunas para dictar las disposiciones legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos los derechos reconocidos en el Pacto, y que no estuviesen ya garantizados por disposiciones legislativas o de otro carácter.Determina el artículo 5.2. que no podrá admitirse restricción o menoscabo de ninguno de los derechos fundamentales reconocidos o vigentes en un Estado Parte, en virtud de leyes, convenciones, reglamentos o costumbres, so pretexto de que el presente Pacto no los reconoce o los reconoce en menor grado.Complementariamente, el artículo 26 del Pacto previene que todas las personas son iguales ante la ley y tienen el derecho, sin discriminación, a igual protección de la misma. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.De conformidad con el texto de los preceptos citados, la Ley Arizona, procedente de un estado de la Unión Americana, constituye una conculcación de los deberes contraídos por Estados Unidos de América en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y, en tal situación, Estados Unidos de América tiene responsabilidad internacional derivada de actos de cualquiera de sus entidades federativas, con el caso de los actos de discriminación previstos por la Ley Arizona.En Estados Unidos las entidades federativas son soberanas, pero únicamente en su régimen interior, y en lo internacional están representadas por la Federación a la que pertenecen, dado que carecen de personalidad y de soberanía internacionales.

CAMBIO DE ESTRATEGIA

RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS

Amenos de 24 horas de que con motivo de la celebración del Día del Abogado, organizada por la Barra de Abogados de Morelos, le dije lo siguiente al gobernador Marco Antonio Adame Castillo en mi calidad de orador huésped en el evento: "¡Basta, y basta no sólo en cuanto a lo que pasa en este Estado sino en cuanto a lo que pasa en la República! Lucharemos incansablemente por la Justicia, por el Derecho y por la razón, por la verdad, nunca ocultándolo, y nuestra mano de amigo se le extiende a usted con el compromiso solemne de que recapacite en una política equivocada y se incline a favor del Derecho, la Justicia y la verdad"; a menos de 24 horas de mi reclamación aparecieron tres cuerpos colgados en un puente de circulación de vehículos frente al conjunto mercantil conocido con el nombre de Galerías, corazón comercial de la ciudad capital de Cuernavaca. Y casi coincidente con mi discurso leí en la prensa la declaración del Secretario de Gobernación en el sentido de que el Presidente lo instruyó para anunciar que el gobierno aceptará sugerencias de cambio en sus estrategias. Pues bien, yo sostuve en esa ocasión nuestra justa ira ante el alto número de personas asesinadas, 23.000 o mucho más, en lo que va del sexenio y como resultado de esa equivocada y anticonstitucional estrategia de combate al crimen organizado. Afirmé y sigo afirmando que es imprescindible a mi juicio que el Presidente Calderón haga que México regrese al Derecho, a la Justicia, a la razón y que se de vuelta atrás, modificándola por lo menos en un ochenta por ciento, en la reforma constitucional de 2008 en materia de justicia penal y seguridad pública. Dije igualmente que Marco Antonio Adame Castillo y otros gobernadores del país están enamorados de esa reforma con la esperanza de que ayudará a combatir la delincuencia, no siendo así porque en realidad con tal estrategia se violan por partes iguales las garantías individuales de las víctimas y de los victimarios. Es cierto que los llamados juicios orales, toda proporción guardada, representan un avance. Sin embargo es de considerar al respecto que no han dado todo lo que se esperaba de ellos en lo que corresponde a la agilización de la justicia. Lo evidente es que en un juicio oral las partes necesitan tener habilidades retórico- jurídicas, so riesgo de ser mera palabrería, excluido por supuesto el amparo donde por su naturaleza no procede la llamada oralidad. ¿Y de qué habilidades retórico-jurídicas se trata? Un discurso jurídico hablado requiere facultades personales que no son producto de la improvisación o espontaneidad sino de la preparación. En Europa, por ejemplo, y en particular en España, en Francia y en Italia, la formación de un abogado lleva a cuestas siglos de tradición oral. La palabra jurídica es allí una de las joyas de la sociedad; y ni qué decir de la palabra política cuando la utilizan bien. Pero lo mismo que hay palabra política demagógica la hay jurídica también demagógica, que obviamente da al traste con la justicia en los tribunales. Se dirá en contra que los infolios, legajos y demás mamotretos que retrasan la celeridad y prontitud en la impartición de la justicia, heredados de la Colonia y empolvados en los rincones de los tribunales, revelan -y es absolutamente cierto- ineptitudes y falta de conocimiento, ignorancia y con harta frecuencia mala fe. Yo contraargumento sosteniendo que la oralidad no lo va a remediar, y que si es malo, negativo y perjudicial que los abogados, agentes del Ministerio Público y jueces escriban con deficiencia, igual de malo es que hablen, peroren y discursen con aquellas atrocidades en el pensamiento y en el lenguaje. Por lo tanto repito: la oralidad no va a acelerar la impartición de la justicia ni tampoco a corregir los errores del escribir y del hablar. Cuestión aparte es, y hay que resaltarla, la de que nuestras facultades de Derecho requerirían mucho tiempo para formar abogados duchos en la retórica jurídica. Además, la idiosincrasia de nuestro pueblo, del mexicano, no es consubstancial al arte retórico en sus distintas manifestaciones, lo que reclama mayor esfuerzo en su preparación.En suma, aprovechando el anuncio que ha hecho el Secre-tario de Gobernación yo pienso que es llegado el momento para que las autoridades federales y locales reflexionen en la posibilidad de no seguir adelante con la estructuración de la reforma constitucional de 2008, y que por lo menos la estudien a fondo, la analicen, escuchen críticas y no se vayan, como se han ido, con la finta de que es una especie de panacea. No hay que olvidar que esa reforma es el instrumento jurídico, legal y si se quiere hasta constitucional, para enfrentar la delincuencia. Pide el Secretario de Gobernación soluciones y no solamente críticas adversas. En la especie, o en una semejante, Confucio le dijo a su interlocutor: "¡No sigas por ese camino, te vas a extraviar!". Y el interlocutor respondió: "Pero dame una solución". A lo que Confucio repitió: "¡Aprende a escuchar, la solución es que no sigas por ese camino!" (en "Lunyu o Analectas, conversaciones con sus discípulos"). ¡Ojalá el gobierno de la República escuche! Y ahora con el relevo de Francisco Blake Mora por Gómez Mont, ojalá el gobierno oiga y escuche. Es lo que le ha faltado. Tuvieron que transcurrir tres años, la mitad del mandato del Presidente, para que se recapacite en que la mencionada estrategia no ha generado frutos favorables. Y en lo jurídico, insisto, que es el resorte vital del Estado de Derecho, las fallas son enormes. Tal vez porque no se "ve", lo jurídico se suele pasar por alto. Pero lo ven los delincuentes y las víctimas, mereciendo unos y otros la presencia y acción de la justicia, de la equidad. No se olvide que la justicia, y lo opuesto que es la injusticia, estimula, tranquiliza, compromete o solivianta a un pueblo. ¡Ojalá el gobierno de la República escuche!

ACTUALIDAD DEL ASILO POLÍTICO

FERNANDO SERRANO MIGALLÓN

Juan Marsé, que mucho sabe de nostalgias y de esperanzas truncas, decía que un héroe de guerra es sólo una sangrienta coincidencia. En realidad es más que únicamente eso. Un héroe de guerra es la muestra tanto de la incapacidad de los gobiernos para renunciar a la violencia y, al mismo tiempo, el ejercicio de la voluntad indómita de los individuos. Además, es mucho menos de lo que concede Marsé. Un héroe de guerra es un hombre situado en el peor momento, arrojado fuera del campo de sus decisiones y es, en el fondo algo que no debiera suceder. Esta compleja red de circunstancias y afirmaciones puede aplicarse también al asilado político. Una víctima de los peores errores de la política, un hombre enajenado de su voluntad y, al mismo tiempo, una manifestación del impulso feraz de sobrevivencia.
Es cierto que el siglo XX fue el del asilo político, pero también que, al final de aquel vapuleado tiempo, una serie de siniestras afirmaciones operaron en secuencia en contra de esta institución humanitaria. Para empezar, a finales de la década de 1980, el final de la historia, la muerte de las ideologías y la hegemonía de la democracia liberal, operaron como una aplanadora ideológica en la que no había más modelo que el dominante y, por lo tanto, desde su óptica, ya no había lugar a pensar en un futuro donde hubiera asilados políticos. Las guerras étnicas, el retorno de los nacionalismos y la crisis de las derechas echaron abajo las ideas de Thatcher, Fukuyama y Reagan.
Para 2001, con el atentado en Nueva York y el inicio de la guerra al terrorismo, los gobiernos de muchos lugares, a veces para solucionar sus propios problemas internos aun lejanos al terrorismo, quisieron acabar con el derecho de asilo como una medida más de su totalitarismo encubierto y, sin embargo, en su euforia paranoica, quedó de manifiesto que el derecho de asilo está relacionado tanto con la naturaleza de la vida política como también con la naturaleza humana.
La situación actual en Cuba es una manifestación de la vigencia de este derecho que es nuestra obligación defender. Cuba ha accedido a dejar salir de su territorio a 52 de los miembros del grupo de los 75: hace unos días, 11 de ellos, con sus familiares, para un total de 33 personas, fueron recibidos en España en un asilo político irregular que el gobierno ibérico ha llamado migración. El nombre importa y habría que vencer el temor a llamar a las cosas por su nombre, aunque en este caso juegue el deseo de España por no enrarecer el ya agitado panorama internacional. Pero importa más el hecho.
Si Cuba transita o no a una democracia, si su gobierno endurece o no su comportamiento en materia de derechos humanos, es un asunto que sólo los cubanos habrán de resolver, pero mientras haya sujetos perseguidos cuya sobrevivencia y libertad dependan de la protección que la comunidad internacional pueda ofrecerles, el derecho de asilo seguirá estando vigente.
Hoy quedan en el mundo muchos lugares de tensión que derivan en situaciones que pueden originar peticiones de asilo político.
Están la región de Cachemira entre India y China; Kazajastán y el Cáucaso en la antes Unión Soviética; el norte de México en tensión por la guerra del narcotráfico y, desde luego, el Oriente Medio, por sólo citar algunos, son muestras de que la principal preocupación mundial es, y seguirá siendo mucho tiempo, que no nos enfrentemos en la penosa coincidencia de ser héroes de guerra o asilados políticos

lunes, 12 de julio de 2010

LA LEY DE LA SELVA

JOHN MILL ACKERMAN ROSE

Las elecciones del pasado 4 de julio demostraron de forma simultánea la existencia de una ciudadanía consciente dispuesta a cobrar facturas a gobernadores corruptos y autoritarios, y la permanencia de las viejas prácticas de fraude electoral y parcialidad institucional. Veracruz, Durango y Hidalgo, en particular, demuestran la otra cara del proceso electoral. Asimismo, en Chihuahua y Tamaulipas ganó una mezcla tóxica de abstencionismo (que fue mayor a 40 por ciento) y temor generado por el narco y la ilegítima operación de la maquinaria electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Si bien en Oaxaca, Puebla y Sinaloa los ciudadanos enviaron un mensaje claro a los gobernantes de que no son la masa inerte que los políticos imaginan, las instituciones electorales en todo el país también ratificaron su disposición a hacerse de la vista gorda ante flagrantes violaciones a la ley. Los gobernadores hicieron todo lo posible por intervenir en los procesos electorales. Las grabaciones de Fidel Herrera y Ulises Ruiz son apenas la punta del iceberg. Las televisoras mantuvieron su política de vender entrevistas y notas de manera fraudulenta. Los infomerciales tanto de Eviel Pérez Magaña como de Gabino Cué fueron apenas los ejemplos más burdos de esta desafortunada práctica generalizada. Por su parte, Felipe Calderón tuvo una presencia mediática totalmente irregular durante la semana previa a las eleccciones y sin el menor empacho utilizó los programas de desarrollo social con fines electorales. Aún más grave fue la debilidad del supuesto “blindaje” contra el financiamiento del narcotráfico para partidos políticos y candidatos.
Mientras, las instituciones responsables se limitan a “iniciar las investigaciones correspondientes” y emitir “amonestaciones públicas”. Una vez más se ratifica que en materia electoral la situación se acerca más al escenario de la ley de la selva que al de un verdadero estado de derecho. Todos los actores saben que si quieren tener alguna posibilidad de ganar una elección deben buscar por todas las vías posibles cómo dar la vuelta a la normatividad vigente. Ello sienta un precedente funesto para el futuro y contribuye a la tormenta que podría llegar a desatarse durante las elecciones presidenciales de 2012.
Emilio Gamboa Patrón se equivoca cuando llama a la alianza opositora a aceptar su derrota en Durango y en Veracruz y a entrar en una negociación con los candidatos priístas. Pide un “voto de confianza a las instituciones de la República” y recuerda que el PRI “no regateó” el triunfo de Felipe Calderón en 2006, sino que ofreció su respaldo y apoyo. Señala que tal como el PRI ha admitido los “resultados adversos” en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, la coalición debería hacer lo propio en Durango y Veracruz. Queda claro que el dirigente priísta prefiere la vieja vía del “acuerdo” por encima de la institucionalidad democrática.
Su punto de vista entona muy bien con las no pocas voces que han criticado de manera general la “judicialización de la política”. De acuerdo con esta postura, la constante impugnación de los resultados electorales reflejaría una supuesta inmadurez entre los políticos quienes no saben aceptar sus derrotas y aspiran a ganar en los tribunales lo que no pudieron ganar en las urnas.
Lo que no advierten quienes esto piensan es que el problema central no es la judicialización de la política sino la “politización de la justicia”. Es efectivamente muy grave que los jueces se dejen dominar por influencias externas y utilicen de manera indebida su investidura para intervenir en los procesos electorales. Con ello se defrauda la voluntad popular y las instituciones democráticas pierden su credibilidad.
Sin embargo, en sí misma la búsqueda de soluciones institucionales a los conflictos electorales es un símbolo de la salud de nuestra democracia, no de alguna enfermedad. La otra alternativa es la barbarie. Específicamente, los “pactos de gobernabilidad” típicos del régimen priísta son ejercicios sumamente dañinos que, si bien consolidan los acuerdos cupulares entre los integrantes de la clase política, dejan una desagradable sensación de impunidad y simulación entre la sociedad.
Miguel Ángel Yunes, José Rosas Aispuro y Xóchitl Gálvez están en todo su derecho de impugnar hasta las últimas consecuencias las elecciones de Veracruz, Durango e Hidalgo. Asimismo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) tiene la responsabilidad de entrar a fondo en la evaluación de la posible nulidad de estos comicios. El estrecho margen de diferencia entre el primero y segundo lugar en los tres estados junto con las graves acusaciones respecto a la compra y coacción del voto, el robo de urnas, la parcialidad de los institutos electorales, y las intervenciones indebidas de los gobernadores y procuradores actuales así como de los poderes fácticos (tanto empresariales como delincuenciales) configuran un posible escenario altamente violatorio a los principios constitucionales que deberían regir toda contienda electoral.
De la forma en que el TEPJF aborde estos tres casos dependerá el camino hacia 2012. Ojalá que los magistrados estén dispuestos a tomar la ley en la mano y ejercer con plenitud sus facultades constitucionales. Si una evaluación seria y documentada de los casos de Veracruz, Durango e Hidalgo les pone frente a la posible nulidad de las elecciones, los magistrados no deben dudar de su obligación y compromiso con la historia y con el cumplimiento de la certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad de las elecciones.

CÓMO PARAR AL PRI: MANUAL DE USUARIO

DENISE DRESSER GUERRA

Instalación de baterías

1. Levantar la cubierta de los regímenes autoritarios a nivel estatal. Asegurarse de que esto se haga en sitios donde el abuso de autoridad haya sido la norma.
2. Cerciorarse de que las baterías instaladas correspondan a candidatos bien conocidos, con fuertes raíces locales, preferiblemente con un perfil más ciudadano, aunque también es posible recurrir a expriistas de renombre. Se trata, más que nada, de posicionar a candidatos que trasciendan las filas partidistas.
3. Si el control del aparato anti-PRI no funciona inicialmente, checar lo siguiente: ¿Las autoridades electorales estatales se están coludiendo con el gobierno priista? ¿Los recursos de la campaña del candidato del PRI provienen de la oficina del gobernador? ¿Los medios locales han llegado a “acuerdos” con el equipo del gobernador? ¿El crimen organizado está inyectando recursos a la campaña del candidato oficial del priismo?

Conectando las antenas

1. Colocar las antenas de los electores indecisos e independientes cerca de la campaña del candidato de la coalición PAN-PRD.
2. Enchufar el adaptador del voto no ideológico encima del contacto del voto partidista. Importa más promover la alternancia en bastiones históricamente priistas que resucitar los viejos agravios y las diferencias profundas entre panistas y perredistas.
3. Conectar la antena del pragmatismo electoral arriba del purismo programático. Esta combinación es capaz de producir victorias electorales en archipiélagos autoritarios del PRI como Puebla, Oaxaca y Sinaloa. Después de haber hecho esta conexión en las elecciones del 2010, es posible pensar en su uso para elecciones futuras.

Cambio de canales

1. Pulse los botones ALIANZA PAN-PRD para cambiar los canales priistas acostumbrados. Si desea aumentar el número de canales que será posible cambiar, piense en las posibles alianzas en lugares como el Estado de México.
2. Utilice todos los mecanismos necesarios para asegurar que las alianzas se den, ya que en caso contrario la programación priista se mantendrá, tal y como ocurrió en Veracruz.

Memorización de los canales

1. El aparato anti-PRI puede memorizar y almacenar todas las prácticas ilegales detectadas a lo largo de la jornada electoral. Además identifica las que se usan con más frecuencia. La lista debe ser elaborada y diseminada de la manera más amplia posible con el objetivo de adiestrar a las fuerzas aliancistas que se preparan para la próxima elección.
2. Si desea ver una descripción más detallada de cada función, consulte las transcripciones de las conversaciones grabadas de Ulises Ruiz, Fidel Herrera y Mario Marín.

Ajuste del volumen

1. Pulse los botones Vol. + a lo largo de la campaña para asegurar que organizaciones como Alianza Cívica y los medios nacionales den resonancia y visibilidad a las irregularidades detectadas a lo largo de las campañas: el reparto de despensas, la coacción del voto, la intervención política y presupuestaria de los gobernadores en favor de sus delfines, la inequidad persistente.
2. Para subir el volumen gire la rueda hacia las conversaciones grabadas de actividades obviamente ilegales perpetradas por prominentes políticos del PRI.
3. Puede interrumpir el sonido de los nefastos discursos de Beatriz Paredes en cualquier momento pulsando el botón MUTE.

Uso del botón TOOLS

1. Se debe oprimir el botón TOOLS para seleccionar rápidamente las funciones que pueden emplearse para confeccionar la alianza PAN-PRD en el Estado de México.
2. Al apretar el botón TOOLS aparece el menú HERRAMIENTAS. Allí hay una lista de todo aquello que debe ser utilizado en una campaña en contra de Enrique Peña Nieto, incluyendo la fortuna –nunca debidamente explicada– de Arturo Montiel, la falta del debido proceso en los procesos judiciales en Atenco, el caso de Paulette, los femenicidios, el incremento de la inseguridad y la presencia del crimen organizado en el estado.
3. Para ver una versión más detallada de cada función, examine cada uno de los estados gobernados por el PRI y así obtendrá una perspectiva más clara sobre los casos de corrupción y encubrimiento a nivel local.

Configuración del mando

1. Una vez configurada la estrategia de las alianzas PAN-PRD, es capaz de funcionar en modos diferentes, en latitudes distintas, con candidatos inusuales. Queda claro que si no se alían, el PAN y el PRD no tienen la fuerza necesaria como partidos separados para ser competitivos ante un PRI que resurge.
2. Para que la práctica de las alianzas cobre fuerza en el futuro será necesario contener las voces que en ambos partidos –como las de Fernando Gómez Mont, AMLO y Vicente Fox– las han descalificado, a pesar de sus buenos resultados.
3. Pulse el botón MUTE en esos casos.
4. Mediante una campaña bien pensada e inteligente, introduzca la idea de las alianzas a nivel nacional y pulse el botón POWER para encender el motor.
5. El motor deberá encender si el mando está correctamente configurado e incluye el planteamiento de estrategias de gobierno que vayan más allá de la agenda anti-PRI, y abarquen el fortalecimiento institucional, la construcción de pesos y contrapesos, y la promoción del interés público.
6. Pulse el botón SET para las elecciones presidenciales del 2012.

Cambio del formato de la imagen

1. Las alianzas PAN-PRD pueden seleccionar el tipo de imagen que mejor cumpla con los requisitos de desalojar al PRI, pero también deberán contribuir al fortalecimiento de la democracia en los estados.
2. Será imperativo evitar la reproducción de prácticas clientelares, patrimoniales y corporativas durante su paso por el poder. También será crucial remontar las divisiones internas que llevaron a la derrota de panistas y perredistas en otros lugares donde fueron gobierno.
3. Los procesos locales se han vuelto reflejo de la podredumbre que las alianzas deberán encarar y eliminar: campañas negras, intimidación de activistas, uso político de los aparatos policiacos y dispendio de recursos públicos.
4. La omisión, integración y desempeño de las autoridades electorales en los estados han resultado ser motivos de alarma. Más allá de la victoria de las alianzas, queda allí un problema estructural que México debe arreglar.

Prendiendo el aparato anti-PRI

1. Presione las palabras PODER CIUDADANO.
2. Presione en el MENÚ las palabras HARTAZGO, IMPUNIDAD, CINISMO, CARRO COMPLETO.
3. Pulse el botón ENTER; si la coalición opositora logra mantener el entusiasmo, la unidad y la determinación, la ventana del “pinche poder” –como le llamó Ulises Ruiz– del PRI desaparecerá de la pantalla o, al menos, se volverá más pequeña. El regreso del PRI a Los Pinos resultará posible, más no imparable.

Visualización de los menús

1. Con el aparato de la democracia encendido, pulse el MENÚ. En el lado izquierdo aparecen los íconos “democracia secuestrada”, “democracia disfuncional” y “democracia sitiada” que los nuevos gobiernos aliancistas en los estados deben liberar. Asegurarse de que en la lista de los candidatos ganadores, como Gabino Cué y Javier Moreno Valle, aparezcan las opciones “buen gobierno”, “transparencia” y “rendición de cuentas”.
2. Para ir a un menú superior, gire la rueda en favor de la ciudadanía.

Visualización de la pantalla

1. La pantalla identifica el canal actual. Pulse el botón DEMOCRACIA y su aparato mostrará el canal futuro, junto con el tipo de políticas públicas, el nivel de participación ciudadana y los cambios en la forma de hacer y entender la política para llegar hasta allí.
2. Pulse el botón ADIÓS CACIQUES y celebre la victoria que muchos ciudadanos mexicanos pueden y deben hacer suya.

SELVA SIN LEY

PORFIRIO MUÑOZ LEDO

La evaluación de las elecciones del domingo anterior no podía ser más dispar. Para unos fue el rescate del vigor ciudadano y de su capacidad para demoler caudillismos locales; para otros el colmo de la confusión ideológica y del pragmatismo exacerbado y para los más sagaces el comienzo de una guerra sin cuartel y sin pautas legales para apoderarse de los espacios políticos con rumbo al 2012. Pobre celebración del bicentenario que más parece confirmar el fin de una época que anunciar el advenimiento de otra nueva.
Los tiempos políticos se han precipitado. Convendría un diagnóstico sereno que permitiera adivinar su sentido. Lo más saliente es la “deconstrucción” de la normatividad electoral que habíamos impulsado durante quince años. Si se investigaran las violaciones al libre juego democrático cometidas en esta ocasión, muy probablemente resultarían mayores que las del 2006, porque fueron cometidas por casi todos los contendientes y a nadie parecen importarle.
Las relaciones entre los actores políticos están fracturadas y la competencia salvaje muy pronto dividirá entre ellos a los de cada bando, sin que tampoco medien estrategias ni reglas convenidas para dirimir las controversias internas. En ausencia de programas e identidades definidas, los comicios han sido el despliegue del sonido y la furia. Son elocuentes los vacíos constitucionales y la orfandad ideológica que dejó una transición catastrófica. La “espiral de descomposición”, como la llama Woldenberg.
El imperio de los poderes fácticos va en ascenso al punto que, cualesquiera que sean los ganadores formales, se verán fortalecidos. Es difícil concebir una salida pacífica a la crisis sin una sucesión de acuerdos políticos transparentes que restauren la legalidad electoral y sin reformas básicas que reordenen el funcionamiento de las instituciones. Es inescapable un nuevo consenso nacional sobre seguridad pública que haga posible el ejercicio interno y externo de la soberanía.
A pesar de que se pospuso la “postración de Calderón”, éste carece de la autonomía y la voluntad para convocar a un cambio verdadero. El Congreso ha entrado en parálisis cercana a la catalepsia. Una sola ley aprobada en lo que lleva la legislatura. Las cámaras se rebotan los proyectos porque las alianzas son distintas en cada una y todavía no aciertan a definir la agenda del próximo período. Exhibidos y rotos los acuerdos clandestinos, los ingresos fiscales y el presupuesto serán infértil campo de batalla.
Mueven a vergüenza las contiendas arqueológicas de gladiadores sobre un páramo de desposeídos. Quitar del poder al adversario no implica la democratización de la vida pública, sino la reafirmación contumaz de la feudalidad y la rotación de fueros y privilegios. Una suma de victorias electorales tampoco conduce a la movilización social que requiere la modificación del rumbo del país. Como en toda circunstancia grave es necesario explorar vías más radicales para trascender esta “era de estancamiento continuo”.
Así califica la situación nacional un excelente texto del Instituto de Estudios sobre la Transición Democrática. Describe los “efectos distorsionantes asociados” que determinan las últimas tres décadas: pobreza indisoluble, polarización social, migración masiva, multiplicación de la informalidad, cancelación de la movilidad social. En el trasfondo: la carencia de un “Estado social y democrático, garante de los derechos fundamentales de los mexicanos”. Sus propuestas: equidad y parlamentarismo.
Sugieren superar el modelo económico vigente y colocar en el centro el reparto del ingreso y un paradigma orientado a la justicia distributiva. En lo político, sostienen el imperativo de reemplazar el régimen presidencial por el parlamentario. Evitar el retroceso autoritario que representaría disminuir el contrapeso del Congreso e instaurar gobiernos de coalición inexplorados hasta ahora.
Reformas capitales que exigen abatir rutinas mentales y desafiar con determinación los intereses creados. No escapará a los autores que para emprender esos y otros cambios colaterales es menester un sacudimiento mayor de las conciencias que conduzca a un proceso constituyente y a una genuina refundación de la República.

jueves, 8 de julio de 2010

ECOS DE LA JORNADA ELECTORAL

JOSÉ WOLDENBERG KARAKOSKY
Si las campañas electorales transcurrieron en medio de nubarrones que presagiaban desenlaces funestos, la jornada comicial arroja mucho más buenas noticias que malas. Y habrá que esperar el comportamiento de los candidatos y las dirigencias partidistas en la etapa de recuento y calificación antes de hacer el balance final.
Pero por lo pronto, el 4 de julio los funcionarios de casilla asistieron puntualmente a la cita. Decenas de miles de ciudadanos en 14 estados recibieron y contaron los votos de sus vecinos. Entregaron su tiempo y compromiso a una labor que tiene sentido y que educa para la convivencia en la diversidad. Contra muchas predicciones, la participación no resultó escasa. En siete estados los votantes fueron más del cincuenta por ciento del padrón, aunque en Tamaulipas y Chihuahua el abstencionismo resulta preocupante. No se registraron incidentes graves relacionados con los comicios y la jornada transcurrió en un clima de civilidad que debe ponderarse y reforzarse. En las casillas se encontraron representantes de los partidos y en la mayoría de los casos convivieron y trabajaron conjuntamente. Luego del recuento de los votos es probable que muchos se dieran cuenta de que sus adversarios no son la encarnación del Mal.
La infraestructura electoral (mamparas, boletas, listas nominales, marcadoras de las credenciales, tinta indeleble, actas, etcétera) estuvo en su sitio y no hay reclamos sobre la misma. Los programas de resultados electorales preliminares funcionaron y cualquiera pudo consultarlos. Unos avanzaron con mayor velocidad que otros, pero todos entregaron cifras desagregadas, lo que permite a los partidos comparar sus actas con las cifras de los PREP. Conocimos los resultados de diferentes exit polls, pero en esta materia hay que afinar muchas cosas. Se sabe que las encuestas a boca de urna permiten estimaciones de los resultados aún antes de cerrar las votaciones, porque se realizan entrevistando a una muestra representativa de las personas que acaban de sufragar. Sirven incluso para hacer correlaciones interesantes (edad, sexo, profesión, etcétera y voto). Pero se sabe que tienen grados de error significativos. Por ello, autoridades electorales en todo el mundo recomiendan la celebración de conteos rápidos, es decir, recuentos también muestrales pero con base en las actas de las votaciones. Se trata de instrumentos más exactos aunque más "lentos". ¿Por qué no recurrir a ellos? Ofrecen más certeza. Pero en esta materia la tontería mayor sigue siendo la de no dar cifras cuando la votación resulta muy cerrada, es decir, cuando más se necesita. Cuando lo que se requiere es un ejercicio de pedagogía que presente los rangos de votación que probablemente tendrán los diferentes candidatos.
Por otro lado, el comportamiento de las direcciones de los partidos en materia de resultados deja mucho que desear. Se proclaman triunfadores, pero sin ofrecer ni la más mínima información sobre la encuesta, conteo o estimación que dé credibilidad a sus dichos. En buena lid deberían estar obligados a informar sobre su fuente y a poner a disposición del público la base de datos de la misma. Por ejemplo: "hemos ganado según el conteo rápido de la empresa X y quien quiera consultarla lo puede hacer en la dirección electrónica Y", o "hemos triunfado y nuestro conteo rápido está desde ahora a la vista de todos".
Pero lo más relevante son los resultados. El voto sigue demostrando su fuerza y pertinencia. Y los ciudadanos lo usan para premiar o castigar. La inmensa mayoría de ellos vota en libertad, a conciencia, aunque existe la coacción y la compra de voluntades. Pero las cifras serían inexplicables sin esa extensa base de votantes que acuden a las urnas y expresan sus simpatías y antipatías cruzando una papeleta.
Gracias a ese ejercicio masivo volvemos a certificar que México es un país plural, que no cabe bajo el manto de un solo partido, que nuestra sociedad se encuentra cruzada por sensibilidades, puntos de vista, intereses, ideologías varias que están obligadas a convivir y competir, que los nacidos para perder y los condenados a ganar son expresiones de un país que ya no está entre nosotros.
El PRI gana siete gubernaturas, la coalición PAN-PRD-Convergencia, tres, y dos están muy cerradas. El PRI "recupera" las gubernaturas en tres entidades y la coalición arrebata por primera vez en la historia tres al PRI. En cada entidad habrá ayuntamientos gobernados por distintos partidos y todos los congresos serán habitados por una diversidad de corrientes políticas. La pluralidad se encuentra y recrea en las instituciones del Estado.
La coalición de izquierda y derecha mostró su fuerza y cerró el paso a la fantasía de que el 2012 ya estaba resuelto. No es poca cosa. El reto de sus componentes, sin embargo, será demostrar que su gestión de gobierno (conjunta) es productiva y que el pragmatismo no acabará borrando sus signos de identidad.
Las elecciones nos obligan a convivir y a competir.

¿LA ÚLTIMA PALABRA?

RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS

Se aproxima el "Día del Abogado", el lunes 12, y no es un vano empeño definir la verdadera función, individual y social, del abogado. En Derecho no hay una última palabra, siempre se trata de la penúltima porque la "cosa juzgada" es invariablemente relativa. La sentencia que se llama definitiva es el resultado de una imperiosa necesidad temporal. Nada más. O sea, los asuntos judiciales han de tener un fin, una solución o conclusión, y en este sentido, sólo en éste, yo entiendo el principio de que la justicia tardía es injusticia. El Derecho es lucha, confrontación, defensa. Lucha de ideas, de argumentos, de razonamientos. Confrontación de ellos, buscando la Justicia y defendiendo intereses legítimos. Tarea nobilísima del abogado, del auténtico abogado, en una sociedad que anhele la paz, la concordia y la felicidad. El abogado tiene el deber de buscar hasta el límite de su capacidad y de sus fuerzas todas las soluciones posibles para su defensa, lo que implica conocimiento, cultura, imaginación y una acrisolada responsabilidad profesional. Pongo un ejemplo. Supongamos que en el máximo tribunal del país, en la Suprema Corte de Justicia, se dicta un fallo que aunque emitido por ella y en calidad de última instancia es notoriamente contrario a la letra y al espíritu de la Constitución. ¿Qué hacer? ¿Resignarse o buscar por todos los medios una salida, una solución? Por supuesto que ante la Corte ya no habría recurso que interponer. Repito: ¿resignarse, cruzarse de brazos, someterse a la que líneas atrás llamé imperiosa necesidad temporal? Pero sépase que en la hipótesis la misma Constitución tiene instrumentos legales y jurídicos que, a pesar de no utilizarse con frecuencia por una y mil razones que muy poca relación guardan con el Derecho (escrúpulos pueriles, pusilanimidad, abyección), son un verdadero mecanismo de control constitucional, de autodefensa, digamos, de la propia Constitución. Me refiero en concreto y en el caso de México al juicio político regulado en el artículo 109 de la Carta Magna, que en lo conducente dice que se impondrán las sanciones de destitución del servidor público y de su inhabilitación para desempeñar funciones, empleos, cargos o comisiones de cualquier naturaleza en el mismo servicio público a los funcionarios señalados en el artículo 110, entre los cuales se hallan los ministros de la Suprema Corte, "cuando en el ejercicio de sus funciones incurran en actos u omisiones que redunden en perjuicio de los intereses públicos fundamentales o de su buen despacho". ¿Y no es acaso incurrir en eso el dictar un fallo notoriamente contrario a la letra y al espíritu de la Constitución? Pero el abogado que invoque el juicio político se enfrentará a una opinión generalizada en la que se sostiene que lo que determina la Corte es la última palabra que se debe respetar y acatar. Es cierto en cuanto al fallo o resolución en sí pero no si tenemos en cuenta que a un ministro, en su condición de servidor público, se le puede exigir responsabilidad en la especie si ha actuado en perjuicio de los intereses públicos fundamentales o de su buen despacho. Desde luego la Cámara de Diputados, en los términos del referido artículo 110, ha de reunir el quórum necesario para que proceda a hacer la acusación respectiva ante la Cámara de Senadores que se erigirá en jurado de sentencia. Sin embargo lo que quiero resaltar es que la última palabra, insisto, es relativa en Derecho. Y en esto precisamente consiste la lucha por el Derecho. Tengo en mis manos una joya de la literatura jurídica, "La Lucha por el Derecho", de Rudolf von Ihering (Editorial Araujo, Buenos Aires, 1939), en traducción nada menos que de Adolfo Posada, el gran jurista y sociólogo español, y con prólogo de Leopoldo Alas, "Clarín", abogado, escritor, literato finísimo, también español y "luz de las tertulias madrileñas". "Pues bien -leo en el prólogo-: la lucha por el derecho tiene también este palenque inmenso de la regla positiva jurídica, la cual no es sólo la ley promulgada por un poder público, sino también la costumbre y aún más, el sentido general predominante, el sentimiento del derecho y las ideas recibidas por la generalidad como adecuadas a lo justo. Aquí hay ocasión de luchar contra el poder, contra la ignorancia, contra el vicio y muchas veces contra el crimen". Y más adelante leo las siguientes palabras en la introducción del capítulo primero de este formidable libro: "todo derecho, tanto el derecho de un pueblo, como el de un individuo, supone que están el individuo y el pueblo dispuestos a defenderlos. El derecho no es una idea de lógica, sino una idea de fuerza; he ahí por qué la Justicia, que sostiene en una mano la balanza donde pesa el derecho, sostiene en la otra la espada que sirve para hacerle efectivo".
Ahora bien, lo mismo el individuo que el pueblo tienen en la Constitución, en el último párrafo del artículo 109, un instrumento de defensa del Derecho: la acción popular. En efecto, el texto dice: "Cualquier ciudadano, bajo su más estricta responsabilidad y mediante la presentación de elementos de prueba, podrá formular denuncia ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión respecto de las conductas a las que se refiere el presente artículo". Juntemos balanza y espada, llegado el caso, para defender el Derecho y la Constitución porque la última palabra es siempre la penúltima. No hay última palabra si el abogado sabe urdir en el tejido fino de la imaginación y de la convicción jurídicas. Lo que pasa es que la mezquindad, la flojera, la apatía, se enseñorean de muchos bufetes jurídicos. El valor y la fuerza del Derecho deben estar regidos por la limpieza de espíritu; y cuando la hay, la lucha por la Justicia es entonces el único compromiso del abogado.

LA FUERZA DE NUESTRA SOCIEDAD

FERNANDO SERRANO MIGALLÓN

Antes de que la urgencia de la memoria nos detuviera para contemplar la partida de dos inteligencias prodigiosas, hacíamos el recuento de nuestras razones para festejar el Centenario y el Bicentenario de dos de las fechas fundamentales de nuestra identidad. Entonces, hablábamos de nuestras fortalezas, como la cultura y el idioma, de nuestra ansia de futuro y del nuevo rostro de los ciudadanos. Sin embargo, la que sin duda es la razón más profunda y la más clara de cuantas tenemos para festejar es la formación de una sociedad fuerte hasta límites inimaginables, resistente y valiente, a la que la historia ha sometido a pruebas y tensiones enormes. Hace unos días, independientemente de los resultados, se celebraron en todo el país elecciones estatales y municipales. Una vez más, los voceros del desastre y los agoreros de siempre tuvieron que guardarse sus vaticinios para mejor ocasión. Los ciudadanos acudieron a su cita con las urnas, eligieron en conciencia y demostraron, como siempre que es necesario, que la sociedad mexicana posee fuerzas muy superiores a sus problemas y a sus retos. Es cierto que la acumulación histórica de nuestro desarrollo ha impuesto duras marcas en la convivencia social; también, que nuestro ser social está señalado por hondas desigualdades y, sobre todo, que para los mexicanos luchar hasta por lo más elemental es una forma de vida. Pero esa misma fuerza de las cosas permite a nuestra sociedad movilizarse a velocidades que ningún gobierno alcanza y crear cambios donde los proyectos centralizados apenas sueñan en diseñarse. Somos una sociedad orgullosa de su potencia y también de sus valores y su dinámica. Hace muchos años, a modo de broma, se decía que, en caso de un holocausto nuclear, sólo sobrevivirían en la tierra algunos insectos y los mexicanos. Esa sensación de estar hechos a toda prueba, de salir heridos, pero erguidos, de las más duras pruebas, es la evidencia de una sociedad muy fuerte, sabia y antigua que dimensiona los hechos coyunturales e intuye con acierto los cambios verdaderos.


Somos la sociedad que hizo el 68, la que se organizó libremente en 85, la misma que llevó cuanto tenía para pagar la deuda por la expropiación petrolera, la que en el pasado convirtió las casas del puerto de Veracruz en baluartes contra la invasión, la misma que abrió las puertas a los españoles, a los argentinos, chilenos o armenios caídos en desgracia; la que no pierde la esperanza ni el orgullo de ser mexicanos y, sobre todo, la que se levanta cada día con el orgullo de su mexicanidad labrada a sangre y fuego. Ese es el verdadero sentido de nuestros aniversarios. Estamos muy conscientes de que a los mexicanos nada nos ha sido regalado, que hasta el más pequeño derecho ha sido motivo de una conquista. Estos somos los que hoy festejamos, los que hemos hecho la historia con las manos, minuto a minuto. Esa es la razón de nuestro festejo.