RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS jueves, 14 de abril de 2011
SE LO DIJO UN PAJARITO
RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS miércoles, 13 de abril de 2011
SICILIA, MISIONERO DE PAZ
martes, 12 de abril de 2011
IEEM
JORGE ALCOCER VILLANUEVA LA PACIENCIA SE AGOTA
JOHN MILL ACKERMAN ROSE Algo similar ocurrió ya hace 20 años y desencadenó el proceso político y social que terminó por expulsar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Los Pinos. A partir de la crisis de la deuda y el desplome económico a nivel internacional, a mediados de los años ochenta el gobierno implementó varias medidas de “ajuste estructural” que iniciaron el cambio hacia el neoliberalismo económico que todavía hoy padecemos.
En aquel entonces, el presidente Miguel de la Madrid sostenía que las medidas eran temporales, necesarias para salir de la crisis en el corto plazo y generar condiciones para la prosperidad futura. La esperanza pareció materializarse a mediados del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuando algunos indicadores económicos empezaron a repuntar. Salinas incluso llegó a declarar que México estaba listo a dar el paso para formar parte del “primer mundo”.
Pero la fantasía cayó como un castillo de naipes a finales de 1994, cuando la crisis económica y financiera reveló que el éxito económico de Salinas era una gran falacia. En lugar de fortalecer los cimientos de la economía, Salinas se dedicó a repartir jugosos contratos, concesiones y privatizaciones entre sus amigos. Esto fue posible debido al sistema sumamente autoritario y opaco de la época.
El pueblo entonces se dio cuenta de que la única forma para atender los problemas económicos de fondo era a través de una clara acción política a favor de la democracia, la transparencia y la honestidad. Así llegamos a la tenue transición hacia la vulnerable democracia que vivimos actualmente.
Hoy, la raíz profunda de la crisis en materia de seguridad pública es la misma que de la crisis económica de 1994: autoritarismo, opacidad y corrupción. Solamente una acción en estos terrenos implicaría una respuesta efectiva al creciente repudio y movilización social.
Calderón inauguró la anticonstitucional estrategia suicida de enviar las fuerzas militares a la calle porque pensó que así podría reconstruir su dañada legitimidad después de las elecciones de 2006. Esta fallida estrategia ha podido ser sostenida a lo largo de su sexenio porque no existen canales para una rendición de cuentas auténtica entre el Poder Ejecutivo y la población. En lugar de ir modificando sus acciones y políticas de acuerdo con el sentir y las demandas sociales, Calderón ha preferido recibir órdenes y directrices del gobierno de los Estados Unidos. La consecuencia es la “guerra” actual, que pareciera dirigida más al exterminio de nuestra juventud que a combatir el narcotráfico (ver mi artículo sobre el tema: http://bit.ly/g8cPDB).
En su última visita a Estados Unidos, Calderón presumió que él era como un “médico joven”, inteligente y bien entrenado, y el pueblo mexicano un paciente ignorante y enfermo que se queja de los tratamientos del doctor sin percatarse de que la “radiación y quimio” necesarias para “extirpar el tumor” del narcotráfico le van a servir a largo plazo. Esta miope lógica autoritaria constituye precisamente el problema de fondo con la estrategia del presidente.
La falta de una verdadera participación democrática es lo que también explica el fracaso en los esfuerzos de combate a la corrupción, lavado de dinero y profesionalización de los cuerpos policiacos y ministerios públicos. Encerrado en su “cuartel de guerra”, Calderón pierde las grandes ventajas que una activa participación y vigilancia social podrían generarle. Su captura por los intereses de los grandes bancos y las empresas monopólicas del país no le permiten margen de maniobra alguno para ejercer un verdadero control sobre los flujos financieros del país. Su subordinación a las tradicionales redes políticas clientelares y corporativistas le atan las manos para poder exigir e implementar una verdadera reforma institucional en materia de seguridad pública.
Las respuestas mediáticas a la movilización social, como el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, de Iniciativa México, o programas como El Grecco de Televisa, que glorifican la labor policiaca, evidentemente no servirán absolutamente de nada. Tales comedias solamente buscan dar la apariencia de una mejora en la materia y continuar engañando a la población.
La ampliación de una estrategia de “mano dura” hacia la población tampoco será la solución. Cuatro años de una “guerra” fallida nos han enseñado que cuando el gobierno se rebaja al nivel de los criminales se genera un caos generalizado donde los más beneficiados son los mismos delincuentes.
Para resolver el problema de raíz hacen falta acciones concretas en materia de democracia y rendición de cuentas. Por ejemplo: el establecimiento de mecanismos de participación ciudadana como el plebiscito y el referéndum, la verdadera democratización de los medios electrónicos de comunicación, el envío de los militares a sus cuarteles y hacerles rendir cuentas ante tribunales civiles, la plena autonomía y limpieza profunda de la Procuraduría General de la República, el establecimiento de nuevos organismos o comisiones independientes para combatir la corrupción, y la más amplia apertura en la investigación de los delitos y los juicios penales.
Modificaciones como estas podrían generar las condiciones para implementar el giro radical en la estrategia de combate al crimen organizado que tanto hace falta: urge enfocar nuestros recursos escasos en materia de seguridad pública para la persecución de los delitos que más daño le causan a los mexicanos, como el homicidio, el secuestro y el tráfico de personas, en lugar de seguir subordinado al mandato de Estados Unidos, cuyo gobierno insiste en que enfoquemos todos nuestros esfuerzos a combatir el tránsito de drogas hacia los millones de personas que las consumen libremente en su país. Habría que actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde.
LA NATURALEZA DE LA ALIANZA PRI-PAN
ARNALDO CÓRDOVA Los documentos de Wikileaks nos muestran ahora el carácter perverso y sucio de esa alianza y el modo especial en que funciona. Ahí no hubo nunca acuerdos para siempre, excepto uno: no dejar, jamás, que la izquierda llegara al poder. Todo lo demás era negociable y nada se daría por garantizado. Esa alianza, dicho en otros términos, tiene un solo fin: impedir el triunfo de la izquierda en las elecciones nacionales. Los relatos que pueden hacerse a partir de esos documentos nos indican que los aliados eran, de verdad, enemigos en el campo de la lucha política y que cada uno hacía por sus intereses y lo hacía despiadadamente, sin importar si al aliado se lo llevaba entre las patas. Sólo se juntaban y la alianza operaba cuando ambos sentían que el enemigo los amenazaba a los dos.
También sabemos, gracias a esos documentos, que ese momento llegaba cuando uno de los aliados se rezagaba a ojos vistas y ya no podía aspirar a nada más. Eso le ocurrió a Madrazo y al PRI. Cuando supieron que estaban perdidos, el PAN acudió a ellos y les hizo ver que la alianza debía ya ponerse en movimiento en contra de una izquierda pujante que los amenazaba a ambos y era preciso hacerle frente en común. Los priístas lo aceptaron y, en ese instante, decidieron que Calderón sería su propio abanderado. Claro que también podemos saber algo que fue claro en su momento: que Madrazo fue condenado al fracaso por sus correligionarios, particularmente por algunos de los gobernadores priístas que se vieron amenazados de muerte por un posible triunfo del tabasqueño. Para consolidar su poder local, prefirieron apoyar al candidato panista, tratando de obtener todo lo que pudieran en esta alianza dictada por las circunstancias.
Mucho de canibalesco tiene esta alianza y es una muestra de que el objetivo es único: destruir a la izquierda o impedir su acceso al poder. En todo lo demás, que cada quien se atenga a su santo y que gane el más fuerte. Es difícil no pensar en esta alianza como una que se da entre rufianes, entre auténticos mafiosos para los que la ley vale un comino y las instituciones del Estado no son más que viles instrumentos de sus sucios enjuagues y trapacerías. Decir, como lo hizo alguno de los informantes de la embajada, que se estaba haciendo presión
sobre López Obrador y que se mantendría y se aumentaría en la medida en que se acercara la fecha de las elecciones, no quería decir que en el terreno electoral se haría lo posible para hacerle perder terreno al perredista. Quería decir que se emplearía todo el poder del Estado para derrotarlo a como diera lugar, por encima de la legalidad y de la institucionalidad. Fox mismo lo dijo, con la estupidez que lo caracteriza
Que los priístas, principalmente los gobernadores del norte del país, le hayan temido a Madrazo, como lo revelan los documentos de la embajada, nos habla de dos cosas al mismo tiempo: una, la feudalización priísta que había hecho de esos gobernadores dueños de su propio reino y que veían en Madrazo no a un correligionario, sino a una amenaza a sus intereses particulares; dos, que habían entendido perfectamente ya el sentido de la alianza. Eso quiere decir que la alianza no operó únicamente en contra de López Obrador, sino también de Madrazo y de eso éste ni siquiera se dio cuenta. Dan náuseas de sólo ver a los protagonistas, expuestos por los documentos de la embajada, tirándose piales y haciéndose porquerías indecibles entre ellos mismos no sólo con tal de impedir el triunfo de la izquierda, sino también de aprovechar las debilidades del aliado o de los propios correligionarios para sacar provecho para sí.
Madrazo, por lo que puede verse, fue más una víctima de los mismos priístas que de los panistas o de la izquierda. Todos unidos contra Madrazo (Tucom)
o Tú, ¿le crees a Madrazo? Yo tampoco
fueron creaciones de la impudicia priísta en contra de su propio abanderado. Eso es revelador de otro aspecto que se esconde detrás del feroz pragmatismo de los gobernadores priístas y de los grupos que los apoyan y del oportunismo que, en general, ha caracterizado a los priístas durante los gobiernos panistas: la derechización irremediable del PRI que corre parejas (así se dice en el español clásico) con su absoluta incapacidad de actuar como un partido de oposición, como también lo revelan los documentos de Wikileaks. Es probable que una buena mayoría de los cuadros priístas de alto nivel se hayan alegrado de la derrota de su propio partido.
Podríamos hacer una inferencia de todas esas revelaciones que explican la actitud traidora (respecto a la alianza histórica de la derecha, por supuesto) de los priístas en su actuación en el Congreso. No le dan nada al gobierno panista no porque ellos no sean derechistas igual que los panistas, sino porque dentro de la alianza hay una guerra sin cuartel con sus propios aliados por posiciones de poder. Muchos se han preguntado el porqué no han prosperado lo que los derechistas de todos los signos llaman reformas estructurales
. Ahora todo parece mucho más claro: la alianza histórica del PRI y el PAN sólo incluye un acuerdo básico: impedir el triunfo de la izquierda a nivel nacional. En todo lo demás, ¡olvídense!, es la guerra. Parece increíble que entre aliados se pueda dar toda clase de porquerías y de golpes bajos; pero la verdad es que la alianza se hace efectiva cuando hay intereses concretos que la hacen necesaria, como en la reforma laboral o, de nuevo, cuando se trata de derrotar a la izquierda. Ambos sirven a los dueños del dinero, pero cada uno a su modo y por su lado. Hasta en eso son enemigos.
La conclusión es la misma: en México ya hay sólo dos fuerzas: la derecha, encarnada por el PAN y el PRI, y la izquierda que, hoy por hoy, sólo se encarna en López Obrador y en su gran movimiento de masas. La derecha se lleva muy pesado en sus entrañas y es capaz de cualquier atrocidad y, también, de todos los crímenes imaginables. Frente a ella, la izquierda que hoy existe sólo tiene una perspectiva: fortalecerse a sí misma hasta poder acceder al poder, respetando siempre la legalidad y las instituciones. No puede, de ningún modo, comportarse tan suciamente como la derecha.
Sí, es verdad, hay muchas y muy graves diferencias entre el PRI y el PAN. A ambos sólo los unifica la voluntad de combatir a la izquierda. Pero es, justo, eso lo que define hoy a la derecha.
TREINTA, TREINTA
ROLANDO CORDERA CAMPOS en vías de desarrolloo en trance de serlo
Podía hablarse entonces de modernidad en serio, y las elites de aquel tiempo darse el lujo de importar, imitar y hasta de innovar en materia de consumo y de vivir superfluamente, como lo relatara magistralmente Carlos Fuentes en La región más transparente. ¡Qué le vamos a hacer, diría Ixca!
La época tuvo larga y excesiva celebración, hasta ser calificada de milagro
cuando en los años sesenta del siglo pasado se logró una combinación virtuosa entre crecimiento económico impetuoso, estabilidad financiera y orden político, que el licenciado Ortiz Mena bautizara como un desarrollo estabilizador, que prometía un pronto arribo al bienestar generalizado, a la justicia social prometida por la Revolución. No hubo tal cosa, y el 68 y el 2 de octubre fueron llamada y llamarada
Con todo, el desarrollo no fue ilusión sino una acumulación tangible de infraestructuras, capacidades productivas e intelectuales, seguridades sociales y sanitarias que, en medio de una desigualdad inconmovible, se las arreglaban para ofrecer horizontes de progreso y un futuro mejor para casi todas las capas de una población que se volvía urbana y crecía sin freno, para angustia de los demógrafos de aquellos años que predecían una tragedia poblacional antes de llegar al fin del milenio. Fueron estos, lustros de aprendizaje y prueba.
Tampoco ocurrió tal tragedia, debido, entre otras cosas, a esas advertencias y a la tozudez con que don Víctor Urquidi las difundió, hasta convencer al presidente Echeverría de que era indispensable cambiar sus dichos de campaña del gobernar es poblar
, heredado de Calles y el fascismo italiano, a los sensatos de la familia pequeña vive mejor
, vamos haciendo menos
que recogían la nueva legalidad de la planificación familiar postulada en la Ley Federal de Población de 1974. Y sin embargo, algo cercano a una tragedia empezó a urdirse en esos años.
El gran dilema se dio en los ochenta, con la magna crisis de la deuda externa, el ajuste del desperdicio, el inicio del estancamiento estabilizador
y del cambio estructural globalizador, que no conjuraron sino agravaron la disonancia entre una demografía que se transformaba y una economía que no crecía, para dar lugar al gran divorcio entre economía y sociedad que hoy define nuestra economía política. Carente de un lecho cierto para encauzar sus contradicciones y conflictos y, al parecer, incapaz de generar los estímulos y expectativas de cambio y mejoramiento social y personal que constituyeron el cemento de aquel pasado autoritario pero cada vez más dispendioso, el sistema económico político aparece devastado.
No olvidemos: para lograr aquella combinatoria milagrosa
, el desarrollo fue indispensable pero no suficiente, para por él mismo satisfacer las exigencias y necesidades nuevas de una sociedad que había cambiado mucho. El 68, de nuevo, y la Tendencia Democrática de los electricistas de don Rafael Galván, dieron el aldabonazo no escuchado
Todo por servir se acaba y usufructuar las inercias no resultó buena opción. Las capas dirigentes del Estado se pelearon por el poder pero extraviaron el rumbo y la mirada, mientras que los grupos que concentraban la riqueza no estuvieron dispuestos a compartirla ni a aceptar por mucho tiempo más el monopolio del poder político de la coalición heredera de la Revolución. La cuestión crucial de la legitimidad atravesó muros y mistificaciones y, sin pedir permiso, se instaló en el centro de los corredores de palacio.
Todo el edificio posrevolucionario sufrió una profunda erosión financiera y moral, hija de su debilidad como Estado fiscal. Un Weber vengativo tiñó la historia final de las dinastías del priato tardío, como lo llama León García Soler.
Todo cambia para que nada cambie, pero la máxima de Lampedusa no puede cumplirse así nada más. Frente y debajo del poder, el fogón maldito
de Lefebvre donde se cuecen tan tremendas verdades, hay una sociedad que intuye o sabe que no puede vivir como comunidad sin lazos que le recuerden su esencial fragilidad y sin mecanismos que le ofrezcan, a veces a un costo muy alto, protección, seguridades, esperanzas.
Es esto lo que los estados modernos han prometido y a veces realizado, y es lo que el Estado mexicano, lo que quedó de él, no puede ofrecer ni convertir en realidad. Este es el embrollo mayúsculo que marca el presente y amenaza volverse una herida histórica todavía mayor que la desigualdad secular que ha marcado nuestra historia patria. Los plazos para encararlo y resolverlo poco tienen que ver con los de los banqueros en Acapulco o los que, como bonos de la ilusión, nos ofrece el secretario García Luna.
Sin embargo, pretender que con un nuevo discurso antipolítico se va a saltar esta tranca, es una ilusión que puede volverse una utopía destructiva. Si de algo requerimos hoy, como las lágrimas para aliviar el dolor o el oxígeno para sobrellevar la tragedia, es de política y de políticos. A pesar de las lastimosas metáforas futboleras del secretario Cordero (pace querido Pepe W) y de un Presidente que oye pajaritos de la suerte.
No de cualesquiera políticos, ciertamente, sino de hombres y mujeres dispuestos a conmoverse y avergonzarse de tanta inequidad como la que hoy priva y de llorar en público, como hombres y mujeres cabales, para acompañar a los deudos de una barbarie que nos puede devorar si perdemos la huella. El Censo nos contó y nos cuenta de lo hecho, pero a la vuelta de la hoja lo que sin remedio hacemos es contar muertos
Para don Javier Sicilia: padre doliente
viernes, 8 de abril de 2011
'ALGO VA MAL'
JOSÉ WOLDENBERG KARAKOSKY PARA JAVIER SICILIA
CENSO 2010: MALAS SORPRESAS
El censo de población es la herramienta más relevante para conocer el volumen, las características y las condiciones de vida de la sociedad. Los resultados del Censo 2010 tienen que ser la base para la elaboración de políticas en todos los órdenes de gobierno. Por ello, los datos del Censo también deberían ser referencia obligada en los diagnósticos y las propuestas que partidos y candidatos han de elaborar y desplegar hacia la elección de 2012 si es que queremos que, además de la disputa por puestos, se encuentren en juego proyectos y alternativas reales.
Se ha subrayado que la primera sorpresa del Censo 2010 radica en el abultado número de habitantes: mientras las estimaciones del Consejo Nacional de Población con base en el conteo poblacional de 2005 del INEGI señalaban que para 2010 habría 108.5 millones de mexicanos, el censo arrojó 112 millones 336 mil. La diferencia de 3.8 millones de personas es equivalente a todos los habitantes actuales de Oaxaca, y es superior a la población individual de 21 entidades federativas.
Esta cifra de mayor población tiene implicaciones relevantes en términos demográficos, económicos y sociales, a saber: 1) aumenta el ritmo de crecimiento de la población, lo que rompe la tendencia contraria de las últimas décadas; 2) más habitantes implican una reducción en el PIB per cápita, de tal manera que el magro desempeño económico de los últimos años se exacerba y, 3) a este ritmo de expansión poblacional podemos acabar siendo 20 o 30 millones de personas más en un par de decenios, lo que incrementa las necesidades de producción de bienes y servicios en la economía y recarga las presiones medioambientales.
Las causas de la existencia de 3.8 millones de mexicanos más de los previstos tienen que ser bien aclaradas por sus consecuencias e implicaciones para las decisiones y políticas del Estado. Hay quienes apuntan a que, dada la crisis en Estados Unidos, la emigración disminuyó y por eso resultamos más mexicanos. Sin embargo, esa hipótesis se ve acotada por las propias cifras del censo: la Población Económicamente Activa (PEA) del censo a la mitad de 2010 ascendió 44.7 millones, y los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para ese momento daban una cifra de 47.1 millones, si bien la encuesta se diseñó con unos factores de expansión para una población total prevista de 108 millones. Además, el censo cuenta a la población en edad de trabajar desde los 12 años y la ENOE a partir de los 14 años de edad.
Por tanto, si en verdad los 3.8 millones de más se debieran fundamentalmente a trabajadores que no se fueron a Estados Unidos o que regresaron por la crisis, tendrían que haberse visto reflejados en la población económicamente activa que midió el censo, pero ello no ocurrió, sino lo contrario.
De modo que el crecimiento de la población puede deberse, por ejemplo, a un rebrote de la natalidad —sobre todo en zonas pobres y en mujeres de baja escolaridad e ingresos—, lo que pone en evidencia el abandono de las políticas de planificación, cuya ausencia se hace notar del 2000 a la fecha.
De acuerdo al censo, que es más exacto midiendo que las encuestas —pues no es una inferencia estadística, sino un conteo persona a persona—, hay menos trabajadores en México de los que se venía diciendo. Esa debe considerarse la segunda sorpresa poco halagüeña del censo.
El censo detectó a 42.6 millones de trabajadores, dos millones menos de los que estimaba el INEGI (44.6) para el segundo trimestre de 2010. De acuerdo al censo hay 37 ocupados por cada 100 personas, y no 41 por cada 100 como se desprendía de las encuestas.
Lo anterior es una confirmación más del desperdicio del llamado “bono demográfico”, pues en efecto nunca habíamos tenido tanta población en edad de trabajar y producir riqueza, pero, a la vez, disminuye nuestra capacidad de generar ocupación.
Además, en términos de calidad del empleo, el censo muestra que frente al año 2000 ha caído el porcentaje de asalariados que tienen acceso a prestaciones laborales (se pasó del 67.8% al 62.1%). En lo que hace a los ingresos, dos tercios de los trabajadores (28.7 millones de personas) ganan menos de tres salarios mínimos —unos 14 dólares diarios— para subsistir.
El Censo 2010 indica que crecen la población y sus necesidades, pero no las fuentes de sustento.
¿QUÉ PACTAMOS?
MIGUEL CARBONELL JUEGO DE INTERESES EN TELECOMUNICACIONES
Las telecomunicaciones ofrecen un escenario repleto de litigios, en donde dominan intereses particulares y nadie reivindica el interés público. El gobierno asiste, hasta ahora pasmado, a conflictos señalados por las mentiras, la acumulación de privilegios y la manipulación propagandística.
1. El enfrentamiento de las televisoras con el Grupo Carso rompió viejas alianzas y, sobre todo, la línea divisoria que antaño guardaban las empresas de televisión y de telefonía. Los cotos que habían creado, no han sido auténticos mercados sino territorios de acaparamiento que desembocan en tarifas muy altas tanto en la televisión de paga como en algunos de los servicios de telefonía, especialmente las conexiones a Internet.
Las televisoras, de la misma manera que Telcel y Telmex, desde hace varios años han procurado construirse una imagen magnánima. Las empresas del Grupo Carso lo hacen con estilo por lo general discreto, con acciones como las becas Telmex. Las televisoras, en cambio, han querido hacer del altruismo un espectáculo que se añade a otras expresiones del show business.
Ahora, uno de los rasgos destacados del enfrentamiento entre Televisa y Azteca por un lado, y el Grupo Carso por el otro, es la búsqueda del reconocimiento entre los ciudadanos. También en esa pugna la forma se imbrica con el fondo. Los anuncios que difunden las televisoras en contra de Telmex y Telcel son expresiones de burda aunque, por machacona, importante manipulación. Las empresas de la familia Slim ofrecen respuestas débiles, con un modesto perfil propagandístico en comparación con el uso que Televisa y Azteca hacen de sus frecuencias concesionadas. La propaganda de Telmex está anclada en datos de tarifas que no convencen a muchos ciudadanos porque, dígase lo que se diga, la telefonía en México es más cara que en otros países.
2. Telmex dio un paso adelante en ese enfrentamiento al anunciar paquetes para contratar, conjuntamente, servicios de telefonía doméstica y la televisión satelital que ofrece Dish, la empresa de las parabólicas rojas propiedad del grupo MVS. El acuerdo inicial para que los suscriptores de Telmex pudieran cargar al recibo telefónico la renta de la televisión por satélite se amplió para, ahora, vender juntos tales servicios. En rigor, Telmex no quebranta el título de concesión que le impide distribuir televisión a través del cableado telefónico. Pero es claro que esa oferta de servicios compite con las tarifas, mucho más altas, de Cablevisión y Sky –empresas, ambas, del consorcio Televisa–.
3. El acuerdo entre Dish y Telmex ha propiciado una previsible pero no por ello justificada reacción de Televisión Azteca. Confirmando que ahora los intereses de Televisa son compartidos por las empresas de Ricardo Salinas Pliego, la televisora del Ajusco retiró de sus pantallas la publicidad del sistema de televisión satelital de MVS. Pero además, en una sorprendente decisión, la Procuraduría Federal del Consumidor inició una acción judicial para anular los contratos que Dish establece con sus suscriptores. La Profeco (cuyo titular, casualmente, fue reemplazado el día de ayer) informa en su sitio en Internet que este año ha recibido 4690 quejas contra Dish, de las cuales se ha resuelto el 95%. Las quejas contra Sky han sido menos (1022) pero el porcentaje de conciliación es de 86%. La información sobre la empresa satelital de Televisa, por cierto, es muy difícil de localizar en el sitio de la Profeco.
4. La propuesta de MVS para utilizar la banda de 2.5 Gigahertz resulta imaginativa, interesante y provocadora. Se trata del segmento de espectro radioeléctrico que ha estado concesionado a MVS pero que esta empresa no ha utilizado plenamente. Aprovechado inicialmente para transmitir televisión de paga que era recibida en las antiguas antenas de Multivisión, esa banda adquirió más valor en los años recientes porque permite difundir señales de Internet inalámbrica de nueva generación.
El empleo de esa banda le fue otorgado a MVS en varias concesiones, algunas de las cuales dicha empresa no renovó a tiempo. Ahora, en vez de pretender que se las refrenden sin más, MVS propone aliarse con tres empresas de capital trasnacional para crear un consorcio que ofrecería la infraestructura para hacer de la 2.5 una banda de alta velocidad para Internet móvil.
A diferencia de otros operadores que solamente han pretendido que les asignen frecuencias sin ofrecer compromisos públicos en materia de calidad y precios, MVS dice que la velocidad de esas conexiones a Internet sería 20 veces mayor a las que ahora tenemos en México y por la mitad del precio que pagamos.
La propuesta de MVS encontrará obstáculos, sobre todo por los intereses que afecta en otros consorcios (aunque, significativamente, las empresas del Grupo Carso no han puesto reparos, al menos de manera pública, a ese proyecto que competiría con los servicios que ofrecen ahora). Sin embargo el compromiso que hace para mejorar calidad y precios sería difícil de rechazar de cara al interés de los consumidores.
5. Televisa, en tanto, adquiere cada vez más presencia en el mercado de la televisión por cable. Ahora anuncia que comprará todas las acciones de Cablemás, que ofrece tales servicios en muy diversos estados (Campeche, Chihuahua, Guerrero, Morelos, Quintana Roo y Veracruz, entre otros). De esa empresa, Televisa ya era propietaria del 58%. La Comisión Federal de Competencia, tan celosa como ha sido para impedir que Telmex crezca en los servicios de telecomunicaciones, ha respaldado esa operación en vez de acotar la expansión de Televisa que confirma su carácter monopólico en los servicios de televisión.
6. Televisa, además, comprará la mitad de Iusacell. Metida desde hace tiempo en problemas financieros, esa empresa de Ricardo Salinas Pliego ha estado sumergida en un mar de reclamos y deudas. La decisión de Televisa para salir al rescate de dicha telefónica, que forma parte del grupo que es propietario de Televisión Azteca, tiene implicaciones más allá de la telefonía celular.
Al anunciar el propósito de comprar las acciones suficientes de Iusacell para determinar sus decisiones de negocios, Televisa confirma el enorme interés que tiene por la telefonía. El abandono de la alianza con Nextel para manejar la banda que obtuvieron con la muy discutida Licitación 21 no se debió a limitaciones financieras sino al desprestigio que esa concesión les acarreó a ambas empresas.
La inversión en Iusacell ahora tiene que ser examinada por la autoridad en materia de competencia. La Cofeco tendría que tomar en cuenta el espectro radioeléctrico que ya controla Televisa gracias a los 321 canales de televisión que se encuentran en sus manos. No sería admisible que la autoridad considerase que las frecuencias concesionadas a Televisa son solamente para televisión y que la banda ancha controlada por Iusacell y su filial Unefón sirven nada más para telefonía. La convergencia tecnológica permite usos similares de todas esas bandas, así que cualquier estimación de la concentración de espectro radioeléctrico tiene que considerar las frecuencias de televisión y telefonía disponibles para cada consorcio.
La inversión en Iusacell – Unefón además significa la asociación de Televisa y TV Azteca para profundizar juntos su presencia en el mercado de las telecomunicaciones. El duopolio sería monopolio.
7. La creación de dos grandes bloques modelará el escenario de las telecomunicciones para las siguientes décadas en México. Eso significa que de las recomposiciones, inversiones y alianzas de las corporaciones mediáticas dependerá la situación en México de ese entorno fundamental que se conoce como sociedad de la información.
La ausencia de discusión sobre estos temas, que suelen quedar reducidos a dimes y diretes en las columnas financieras, es sumamente grave. Lo es todavía más el pasmo que padecen las autoridades en materia de competencia y de telecomunicaciones, pero antes que nada el presidente de la República.
A menos que de pronto recuerde que tiene en sus manos la conducción del Estado, el gobierno permanecerá estupefacto ante ese desplante de poder de Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego. Quizá, incluso, en Los Pinos y en los circuitos alrededor de la casa presidencial haya quienes crean, con irremediable voluntarismo, que al autorizar la inversión de Televisa en Iusacell se granjearán el respaldo electoral de las televisoras. Qué ingenuidad.
EL EJÉRCITO Y LA SUGURIDAD PÚBLICA
RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS LIBIA EXHIBE A LOS ORGANISMOS INTERNACCIONALES
HERMILIO LÓPEZ BASSOLS miércoles, 6 de abril de 2011
EL CONTROL SOBRE LAS REFORMAS CONSTITUCIONALES
La semana pasada la Suprema Corte de Justicia de la Nación cerró definitivamente el largo capítulo de la validación de la reforma electoral de 2007 al sobreseer por mayoría de siete votos el así llamado “amparo de los intelectuales”, por considerar que ese recurso no es idóneo para impugnar la constitucionalidad de las reformas constitucionales.
Para quienes estamos convencidos de la apuesta democrática de esa reforma y de la pertinencia del modelo de comunicación política (con todo y la coincidencia en que habría que pensar en un uso más racional de los tiempos del Estado que no a través de spots como hoy ocurre) es una noticia positiva. La resolución zanja definitivamente la validez y la vigencia de las normas electorales que regirán las futuras contiendas electorales, empezando por la de 2012, y tener certeza sobre las normas que rigen el juego electoral, con independencia de que se coincida o no con lo que prescriben, es una condición indispensable de la vida democrática y eso es bueno para todos.
Además, con la decisión de la SCJN se conjuró el catastrófico escenario de que hubiera algunos sujetos amparados y, por ende, exceptuados de las normas electorales y el resto de la sociedad no, que describí hace unas semanas en este mismo espacio. Para ser honestos, la verdad era muy remoto que las pretensiones de los intelectuales prosperaran (y, a pesar del rasgamiento de vestiduras que hemos presenciado en días pasados, creo que había conciencia de ello); incluso el proyecto originario que había preparado el ministro Ortiz Mayagoitia (quien al final del día cambió su criterio y votó con la mayoría) y que planteaba aceptar la procedencia del amparo como vía para impugnar los cambios constitucionales, rechazaba que se hubiera violado el procedimiento de reforma y negaba la razón a los quejosos.
Insisto en algo que he venido sosteniendo: es absurdo que el amparo se acepte en los términos obsoletos y caducos que todavía hoy lo caracterizan (empezando por la relatividad de sus sentencias), como una legítima vía para impugnar las reformas constitucionales; para el caso era más lógico aceptar a las acciones de inconstitucionalidad como una vía en ese sentido dado que éstas tienen como consecuencia la invalidez total de la norma impugnada y no sólo su inaplicación para el actor (aunque es cierto que sólo ciertos sujetos públicos o de orden público pueden interponer las acciones y no cualquier ciudadano), pero esa misma vía había sido rechazada en 2008 precisamente ante la impugnación de algunos partidos contra la reforma constitucional electoral.
En suma, me parece que la decisión de la Suprema Corte era previsible y lógicamente sostenible. Ello no significa, sin embargo, que en el futuro no sigamos discutiendo sobre si es legítimo abrir alguna vía para impugnar las reformas constitucionales y sobre si el eventual control puede ejercerse sólo en cuestiones de procedimiento o también de fondo, pero también es cierto que esa decisión deberá ser tomada, en su caso, por el órgano reformador de la Constitución y no a partir de una sentencia autoatributiva que pudiera hacer la Suprema Corte. Lo que sí es cierto es que, insisto en ello, los mecanismos actualmente existentes —y particularmente el amparo— no fueron pensados con ese fin.
Una última anotación ante la reiterada falacia que algunos de los intelectuales que se habían amparado han venido sosteniendo en el sentido de que los particulares no pueden contratar publicidad durante los procesos electorales, mientras que los partidos y el IFE sí pueden: nadie, ni particulares, ni partidos, ni candidatos, ni autoridades electorales, ni otros órganos públicos pueden contratar publicidad durante las elecciones para influir en las preferencias electorales. Que los partidos tengan acceso a la radio y la televisión a través de los tiempos del Estado es algo diferente a que puedan contratar publicidad. Además, la prueba de que los intelectuales, los grupos empresariales, y en general todo ciudadano, mantenemos incólume nuestra libertad de expresión es que si alguien quiere públicamente manifestar su rechazo o preferencia por algún partido o candidato de cara a las próximas elecciones presidenciales (como más de uno legítimamente lo hará) tiene todo el derecho de hacerlo, lo único es que, como ocurre en muchas de las democracias consolidadas en el mundo, no podrá hacerlo comprando publicidad y eso, insisto, para mí es una muy buena noticia.
LA TELENOVELA DE LAS TELECOMUNICACIONES
El columnista Alberto Aguilar publicó el 4 de abril el adelanto de este proceso que puede constituir una nueva bomba en medio de la guerra entre Telcel-Telmex y las dos grandes televisoras porque revelaría una recomposición en el mercado de la telefonía móvil en México. También explicaría por qué en los canales de Televisa se ha estado promocionando de manera intensa Iusacell y sus promociones de la red 4G, en clara competencia con Telcel.
Aguilar advierte en su columna, publicada en El Universal:
“En efecto, le adelanto que esa televisora (Televisa) podría aliarse al Grupo Salinas de Ricardo Salinas Pliego en Iusacell, asunto en el que aparentemente ya hay negociaciones muy avanzadas.
“Éstas encajan en los tiempos que vive la telefónica que dirige Adrián Steckel, quien ya alcanzó un arreglo con sus acreedores y que prácticamente está a punto de dejar su actual estatus de concurso mercantil.
“Hasta donde se sabe, Televisa adquirirá la importante tenencia de deuda del regiomontano David Martínez, dueño de Fintech Advisory, de la que ya le he platicado.
“El aguzado financiero fue comprando en los mercados deuda de Iusacell y a la fecha es propietario del 98% del papel de la emisión 2011; 92%, de la de 2012; y 76%, de las de 2013. Ésta la adquirió con un descuento entre 40 y 50% por algo así como unos 200 millones de dólares.
“Martínez visualizó hace ya tiempo la oportunidad de Iusacell, cuando Verizon ya no se sentía a gusto en México, sin embargo Salinas Pliego se le adelantó.
“Desde entonces ha buscado convertir esa deuda en capital, pero a Grupo Salinas no le han parecido los términos del intercambio propuesto.
“De ahí su oferta ahora con Televisa, aprovechando la coyuntura actual y dado que esta televisora ha buscado contar con una plataforma más fuerte en telefonía.
“A la misma Iusacell contar con un socio como Televisa debería potenciar su presencia en el mercado, máxime la rivalidad que hoy une a las dos grandes televisoras contra Grupo Carso, dueño de Telmex y Telcel”.
La trama de simulaciones
Los consumidores del mercado de telecomunicaciones somos espectadores de una gran mascarada en este terreno pantanoso que ha sido la disputa por un mercado de más de 30 mil millones de dólares anuales y el intento de Televisa de convertirse en propietario de una red de telefonía móvil que rivalice con Telcel, que concentra el 76% de los consumidores.
La simulación empieza con la guerra que Iusacell emprendió el año pasado contra la Licitación 21. La empresa de Ricardo Salinas Pliego argumentó ante tribunales que las bases para licitar 90 Mhz de la banda 1.7Ghz estaban orientadas a favor de la sociedad formada por Televisa y Nextel.
Grupo Iusacell presentó más de 40 demandas en distintos tribunales y obtuvo hasta dos órdenes de medidas cautelares para suspender la entrega de la “ganga” a favor de Televisa-Nextel que con 180.1 millones de pesos se quedaron con la banda más preciada del espectro: la de 30 Mhz.
La Licitación 21 se volvió un escándalo político, legislativo y mediático. Las dos principales autoridades, Juan Molinar Horcasitas, entonces titular de la SCT, y Mony de Swaan, presidente de Cofetel, negaron una y otra vez que las bases se hubieran redactado para favorecer a Televisa. Grupo Iusacell litigó en tribunales en contra de esta opinión, volviéndose una auténtica “piedra en el zapato”.
En octubre de 2010, después de que las autoridades de la SCT entregaron el título de concesión a los representantes de Nextel, Televisa emitió un críptico comunicado en el que anunció que rompía sus negociaciones con Nextel. A esta empresa, dirigida en México por Peter Foyo la dejaron como las novias de las bodas mexicanas: vestida y alborotada, en medio del escándalo.
Televisa manejó que debido a la “politización” de esta licitación decidió retirarse y privilegiar su inversión en Univisión, la cadena estadunidense de televisión en español que desde tiempo atrás se ha vuelto una obsesión para Emilio Azcárraga Jean, quien perdió en junio de 2006 la posibilidad de adquirir la mayoría accionaria de esta compañía.
Alberto Aguilar revela que tras la salida de Televisa de su sociedad con Nextel “se hicieron esfuerzos por parte de Televisa para buscar una alianza con Telefónica Movistar que encabeza el exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, aunque los resultados no fueron satisfactorios por las altas exigencias de los españoles”.
En diciembre de 2010, los dos acérrimos rivales en el mercado telefónico –Telmex y Telefónica-- dieron a conocer un acuerdo de interconexión que fijó una tarifa en 0.95 centavos, engendrando la futura guerra que ahora vemos en las pantallas televisivas y en los medios impresos.
El 23 de enero de 2011, el columnista Granados Chapa afirmó en su colaboración en Reforma que la operación de Televisa para quedarse con “la totalidad” de las acciones de Iusacell le permitiría “además de desembarazarse de su principal adversario en tribunales y contar de golpe y porrazo con 53 Mhz del espectro, lo cual posee Iusacell”.
El desmentido a Granados Chapa fue furioso y hasta ofensivo. Televisa y Grupo Salinas salieron a acusar al periodista, reconocido con la medalla Belisario Domínguez por el Senado, de haber mentido y no haber consultado a las propias empresas.
El comunicado de Televisa, firmado por Manuel Compeán, señaló que el texto de Granados Chapa se trató de “un desafortunado artículo que no cuenta con el mínimo rigor periodístico”. Como si fuera autoridad reguladora, Compeán se dio el lujo de aclarar que Telcel no posee 77.1 Mhz –como decía el artículo de Granados Chapa--, sino 123 Mhz del espectro y que con Nextel “no hay planes de regresar a la sociedad que se conformó para participar en las pasadas licitaciones del espectro”.
Menos de un mes, inició la guerra abierta de Televisa y TV Azteca en contra de la poderosa dupla formada por Telmex-Telcel. El comienzo de las hostilidades se generó a raíz de la suspensión de las pautas publicitarias de las empresas de Carlos Slim en los canales de Televisa. El vicepresidente ejecutivo, Alfonso de Angoitia confirmó a finales de febrero este boicot, pero minimizó el impacto en términos de ingresos para el consorcio de Azcárraga. Menos de una semana después, TV Azteca anunció que suspendía los anuncios de Telmex-Telcel por desacuerdos en las negociaciones de las tarifas de interconexión de Iusacell con las empresas de Slim.
A partir de entonces, es clara y abierta la acción concertada y acordada entre Televisa y Grupo Salinas, supuestos competidores en televisión abierta, en sus espacios de la pantalla para acusar a Grupo Carso de monopólico y de afectar a los consumidores.
Entró en acción Iusacell, reproduciendo casi la misma estrategia aplicada en la Licitación 21. Su director jurídico, Francisco Borrego, interpuso ante la Comisión Federal de Comunicaciones una demanda en contra de Telcel, el 30 de marzo, por presuntas prácticas discriminatorias, al cobrar tarifas distintas a sus usuarios en función de la red de destino u origen de sus llamadas.
Iusacell también demandó a Telmex por el pago correspondiente al mes de febrero por interconexión.
Telcel-Telmex no se han quedado cruzados de brazos y, acostumbrados a jugar rudo, también han contrademandado a Televisa y a Iusacell. A la primera, por concentración en la televisión de paga y a la segunda, por mantener la tarifa de facturación más alta de todos los operadores.
En sus inserciones pagadas en medios impresos y en internet, Telmex afirmó: “Iusacell, exmonopolio celular pierde participación del mercado del 100 por ciento a 4.4% y usa noticiero con mentiras para presionar a las autoridades.”
El misterioso David Martínez
En este melodrama por el control del mercado de telefonía móvil que representa más del 60% de lo que anualmente genera el sector, el personaje más enigmático es David Martínez, un empresario de origen regiomontano que ha construido un emporio a través de Fintech Advisory, que controla tres fondos distintos de inversión.
Martínez vive entre Londres y Nueva York. Estudió en el Tec de Monterrey y tras ser rechazado en varios de los poderosos consorcios regiomontanos porque su personalidad no compaginaba con “el perfil” empresarial, estudió maestría de negocios en Harvard y se ha convertido en un poderoso financiero multinacional.
El gran negocio de David Martínez es comprar deuda de corporativos, a descuento, a través de múltiples instrumentos financieros. Recientemente, compró, con descuento, entre 40 y 50% de la deuda de los derivados que el poderoso Grupo Vitro mantenía con varios bancos europeos. El pasivo de 240 millones de dólares lo adquirió en 177 millones de dólares. También adquirió los derechos al cobro de los derivados propiedad de los bancos acreedores por el uso de instrumentos derivados en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Desde 2003, Fintech Advisory se constituyó en socio de Grupo Iusacell. En su informe ante la SEC (File 5-50672), Martínez declaró al organismo regulador bursátil de Estados Unidos:
“Hemos duplicado el precio de la oferta y ofrece una prueba más de nuestros compromisos y otras partes interesadas de Iusacell. Instamos a la junta directiva de Iusacell para evaluar nuestra oferta de acuerdos con sus obligaciones fiduciarias y recomendar que los accionistas de Iusacell participen en nuestra oferta con el fin de proteger los intereses de los accionistas minoritarios que, a diferencia de los ejecutivos de Verizon y Vodafone, no tienen el lujo de deshacerse de millones de dólares”.
A partir de esta operación, Julio Herrera, CEO de Fintech Advisory y de Nortel, forma parte del directorio de Iusacell, la empresa prácticamente quebrada de Ricardo Salinas Pliego.
Ahora, David Martínez jugaría un papel fundamental en esta trama de la guerra de las televisoras y Carlos Slim.
No sólo en esto ha tenido un papel más que importante. Martínez fue uno de los principales asesores legales y financieros de la demanda que interpuso Paula Cussi, la última esposa legalmente reconocida de Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, en contra de Emilio Azcárraga Jean por violación al reparto de la herencia del hombre que consolidó el imperio de Televisa.
Pero esto forma parte de otra telenovela.