jueves, 23 de abril de 2009

¿ÁRBITRO ELECTORAL O MP?

LORENZO CÓRDOVA VIANELLLO

Un simple vistazo a las notas de prensa en los últimos meses hace pensar que el IFE se ha convertido en un órgano encargado primordialmente de tramitar las denuncias e imponer las penas a quienes violen la ley electoral.
Tal ha sido la centralidad que ha venido a ocupar en las actividades del IFE la sustanciación y resolución del Procedimiento Especial Sancionador (PES), que las tareas primordiales de esa institución, la organización e instrumentación de las elecciones federales, parece haber pasado a un segundo plano. Sabemos que en realidad no es así; si escudriñamos la prensa encontraremos noticias que nos indican que la titánica labor de organización del proceso electoral está en marcha y que esa maquinaria constituida, en primer término, por el servicio profesional electoral está desplegada y funcionando con el profesionalismo y exhaustividad de siempre.
Sin embargo, la irresponsabilidad de los actores políticos (y de algunos poderes privados) ha convertido al PES en un asunto cotidiano para el IFE. Desde el arranque de las precampañas, el pasado 31 de enero, a la fecha han sido presentadas cerca de 200 denuncias que deben tramitarse a través de ese procedimiento, ¡y todavía no arrancan formalmente las campañas!
Ese procedimiento, que fue inventado por el Tribunal Electoral durante las campañas presidenciales de 2006 para enfrentar las nuevas y disruptivas campañas de denostación que caracterizaron a esos comicios, fue recogido y normado en ley por la reforma de 2007-2008 y hoy está poniéndose a prueba, por primera vez, en unas elecciones.
El PES tiene por objeto conocer las denuncias que se presenten por cuatro tipos de ilícitos fundamentalmente: a) las violaciones por parte de funcionarios públicos a las reglas establecidas por el artículo 134 de la Constitución, que impiden la propaganda gubernamental personalizada; b) el incumplimiento de las obligaciones que en materia de radio y televisión impone la Constitución a concesionarios, permisionarios, partidos, candidatos y particulares; c) las violaciones a las reglas que rigen la propaganda electoral (principalmente lo que hace a las campañas negativas); y d) la realización de actos anticipados de campaña y precampaña.
Lo que hoy estamos viendo es que la irresponsabilidad de varios actores ha convertido a ese mecanismo —que como todo procedimiento sancionatorio pretende tener un carácter excepcional— en algo cotidiano y que ocupa gran parte de los esfuerzos institucionales del IFE, con todo el desgaste que ello supone para esa institución.
Las conductas de algunos concesionarios (principalmente las dos grandes televisoras), que al ver afectados sus intereses por la reforma electoral han desafiado a las normas y al IFE (aunque hoy parecen haber reducido la intensidad de sus críticas); de algunos partidos políticos que han apostado, una vez más, por la denostación del contrario —muchas veces ilegal— como eje de sus estrategias electorales; de varios gobernantes que desafían la ley utilizando recursos públicos para promoción personal o para promocionar a algún partido, entre otras, han convertido al IFE en una especie de Ministerio Público que día a día se enfrasca en tener que lidiar con denuncias y violaciones a la ley.
Llamar a la responsabilidad en pleno proceso electoral es como predicar en el desierto. Pero sí debemos hacernos cargo de que incitar cotidianamente al IFE a desahogar estos procedimientos, que inevitablemente lo llevan a confrontarse con alguna de las partes (con quien denuncia si se absuelve o con el denunciado si se sanciona), no abona nada bueno y crea un clima del que difícilmente alguien sacará provecho, a menos que alguien le apueste a desgastar (más) al árbitro y a dinamitar la institucionalidad electoral. Y no dudo que los haya.

LA RETÓRICA ANTIPOLÍTICA

JOSÉ WOLDENBERG

Imaginemos a un botánico que declarara que "no hay diferencias sustanciales entre las plantas". Y que al desarrollar su argumento subrayara "porque todas tienen raíz, tallo, hojas, fruto y clorofila". Se trataría de un típico caso en el cual el analista es capaz de distinguir lo que hace similares a un conjunto de individuos, pero es incapaz de apreciar sus diferencias.Ahora bien, un destacado analista nos ha dicho algo similar sobre los partidos políticos: "a partir del comportamiento de todos los partidos en los últimos años, se puede concluir que no hay diferencia sustancial entre ellos". Eso escribió José Antonio Crespo en Excélsior (15-IV-2009). ¿De verdad es así o como en el caso del botánico más bien nos habla de la incapacidad para apreciar las diferencias significativas? Porque, en efecto, uno podría hacer una larga lista de los rasgos comunes que tienen todos los partidos, pero no detenerse en sus diferencias resulta impropio. La idea de Crespo, expuesta en un artículo llamando a la abstención activa, me interesa no tanto porque es desacertada, sino porque expresa una sensación muy extendida que es alimentada de manera rutinaria por no pocos medios y comentaristas e incluso por grupos políticos y asociaciones. Es una pulsión que se expande y que en no pocas latitudes ha sido explotada por políticos antipolíticos. Y no es una contradicción. Se trata de un discurso que rebasa fronteras, que explota el malestar con la política y que puede resultar disruptivo para la reproducción de la democracia.Recurro a un texto de Andreas Schedler que lo ha expuesto de manera nítida ("Los partidos antiestablishment político", en Labastida, López Leyva y Castaños. La democracia en perspectiva. I.I.S. UNAM. México. 2008. P. 123-152). Él detecta que a partir de los años noventa empezaron a invadir el escenario lo que denomina "partidos antiestablishment político" cuyo discurso central es el de acusar a los partidos establecidos de formar un "cártel excluyente" y "describen gráficamente a los funcionarios públicos como una clase homogénea de villanos perezosos, incompetentes...".La operación "analítica" (si así se le puede llamar) no suele ser demasiado sofisticada. Más bien resulta elemental y Schedler reconstruye sus principales elementos: "Trazan un espacio triangular simbólico mediante la construcción (simultánea) de tres actores y de las relaciones entre ellos: la clase política, el pueblo y ellos mismos. El primero representa el villano malvado, el segundo a la víctima inocente y el tercero al héroe redentor".Desde todos los rincones escuchamos las alabanzas al pueblo, a la sociedad, a los trabajadores como encarnaciones de todo lo virtuoso, mientras que los políticos, los partidos, los órganos representativos son la manifestación del mal. "Los partidos antiestablishment político (y no sólo ellos) describen un conflicto en específico como la división fundamental de la sociedad: el conflicto entre los gobernados y los gobernantes o, alternativamente, el conflicto entre público y política, electores y partidos, ciudadanos y políticos, sociedad y Estado, electorado y elegidos, mayoría (silenciosa) y élite... sociedad civil y partidocracia". "El atuendo semántico puede variar, pero el mensaje básico sigue siendo el mismo: los funcionarios públicos forman una coalición antipopular; han degenerado en una clase política".Para que esa operación política e ideológica pueda abrirse paso se requiere en primer lugar homogeneizar a los políticos, verlos como un bloque indiferenciable, como una "clase". Si en la política democrática invariablemente aparece un o unos partidos en el gobierno y otro u otros en la oposición, el discurso antipolítico afirma que esa distinción no resulta significativa, que son lo mismo. Si en el espectro ideológico se reproducen izquierdas y derechas, desde la visión reduccionista tampoco resultan fundamentales, por el contrario son sólo imposturas que no dejan ver que todos son "la misma gata, pero revolcada". En una palabra, para que la pulsión antipolítica pueda avanzar se requiere primero convertir las diversas opciones en un conglomerado indiferenciado, y luego atribuir a ese monolito todos los males que aquejan a la venturosa y límpida sociedad.Se trata además de un marco interpretativo que puede ser alimentado con facilidad. "Cada escándalo de corrupción, cada estadística de desempleo... cada devaluación de la moneda, cada catástrofe natural, cada affaire sexual de un ministro... todos esos incidentes aislados se interpretan invariablemente como síntomas contundentes, como pruebas convincentes del fracaso generalizado de los partidos". Y es que en efecto, una vez que se construye el filtro antipolítico para acercarse a la "cosa pública", nunca faltarán episodios para alimentarlo.El problema mayor reside no sólo en que ese código impide descifrar lo que realmente sucede en la esfera de la política, sino que sigue alimentando el desprecio hacia ella.

LOS CUENTOS DE FOX

RAÚL CARRANCÁ Y RIVAS

La mala memoria es una de las características de las democracias. Las dictaduras en cambio recuerdan hasta lo que no fue, lo archivan y luego ejecutan a los culpables. En consecuencia, son preferibles las democracias desmemoriadas. Yo no sé si tiene fundamento, pues carezco de la información respectiva, la resolución del pleno de la Cámara de Diputados en que se rechazó el dictamen de las cuentas públicas de 2002 y 2003 de la anterior administración de Vicente Fox. Algunos sostienen que el rechazo corresponde a una actitud electorera, casi en víspera de la elección del 5 de julio. Sin embargo todos recordamos los dispendios en la construcción de la Biblioteca José Vasconcelos, en la llamada Enciclomedia y en la promoción del voto a favor de la candidatura presidencial de Calderón. Y también recordamos lo concerniente a la "triangulación" entre la Lotería Nacional, Transforma México y Vamos México. Y qué decir del escándalo, acompañado de serias dudas, de los hermanos Bibriesca; dejando en el tintero, por su mero carácter anecdótico, los costosos vestidos de la señora Sahagún y las toallas de cuatro mil pesos para la residencia oficial de Los Pinos. ¿Pero lo recordamos de verdad o son los componentes de un historial sinuoso comprometido con la frivolidad y la incompetencia? ¿O son asuntos que de alguna forma, de alguna manera, guardan relación con aquellas cuentas públicas?Ahora bien, de lo que hemos perdido la memoria, ¿o me equivoco?, es de las barbaridades lingüísticas de Fox, de sus dichos e incluso hechos necios y temerarios. Por supuesto no fueron ni son parte de las cuentas públicas. No obstante pusieron y siguen poniendo de relieve la singular personalidad de un hombre -por decir lo menos- que, por extraños designios del destino y el desgaste de un partido en el poder durante setenta años, se convirtió en Presidente de la República. Presidente que abusó de otra cuenta pública, la del prestigio, dignidad y responsabilidad de un jefe de Estado y de Gobierno. Y si es probable que por razones electoreras se haya sacado hasta hoy lo de las cuentas públicas de Fox, la memoria democrática debería revivir o cobrar nuevos bríos para no olvidar la vergüenza de un Presidente majadero e insulso. ¿"Pecata minuta"? No lo creo. Del PRI, ni quién lo dude, salieron durante lustros y lustros, igual que del sombrero de copa de un mago, inmoralidades y abusos del poder público. Pero del PAN salió Fox, y todo lo que sale se debe a una causa. Salió y sigue saliendo. ¿Es un estorbo para el PAN? La política es una actividad de conveniencias y necesidades, de hechos concretos. Es una actividad pragmática por excelencia. No olvidemos, a propósito de memoria, que tiempo después de haber retirado de su gabinete a Calderón, Fox cambió de táctica y lo apoyó con gravísimas violaciones a la Constitución para que llegara a ser lo que es. "Dime con quién andas y te diré quién eres". ¿Será éste un refrán aplicable en la política? El pasado domingo el ex Presidente tronó contra los diputados que rechazaron las cuentas públicas, llamándolos tontos y diciendo que tuvieron que "tragar camote". Es una expresión cargada de vulgaridad que no debemos olvidar en épocas electorales. Es lamentable el espectáculo que da la mayoría de los políticos. Insultos de variada clase, agresiones verbales y físicas, majaderías al por mayor, fintas parlamentarias en vez de razonamientos sólidos. Se dice que en la política y en el amor todo se vale. Lástima, porque la política y el amor deberían ser experiencias de calidad superior donde las palabras ocuparan un sitio especial. Lo evidente es que no hay amor sin palabra sabia, dulce y tierna; ni tampoco política auténtica sin palabra eficiente, culta, razonada y razonable. No perdamos la memoria, no la dejemos extraviada en el callejón obscuro del olvido. En las próximas elecciones se decidirá principalmente quiénes van a la Cámara de Diputados, que pomposamente llaman máxima tribuna de la Nación. ¿Y qué se hace en una tribuna? Hablar. Claro, primero pensar y posteriormente hablar. Y ojalá las majaderías, las tonterías, las frivolidades, las barbaridades, no lleguen a San Lázaro. Ya sé que es tanto como pedir lo imposible, pero no desearlo equivaldría a transformar la memoria, que es una reconsideración de vivencias y experiencias, en un estorbo inoportuno que le ceda espacio al cinismo.

¿FALLÓ LA CIENCIA ECONÓMICA O LOS ECONOMISTAS?

LORENZO MEYER

Más que la teoría económica, fue el grueso de los economistas los que fallaron. Pero una minoría reivindica a su disciplinaPredecir la crisis¿Cómo explicar que habiendo tantos doctorados en economía, el estallido de la nueva Gran Depresión Mundial haya tomado por sorpresa a casi todos los profesionales del ramo? Aquí en México, por ejemplo, quien está al frente de la Secretaría de Hacienda tiene un doctorado en economía de la justamente prestigiada Universidad de Chicago, y ese personaje nos aseguró hace apenas unos meses que si la economía norteamericana llegara a tener gripe, una economía mexicana bien cuidada por un equipo de tecnócratas bien pagados, apenas sufriría un "catarrito".Bueno, el resultado no ha sido ése. Hoy, el gobierno se ha visto obligado a abrir una línea de crédito con el FMI por 47 mil millones de dólares más una línea "swap" por 30 mil millones de dólares con la Reserva Federal norteamericana para apuntalar un peso muy tambaleante por la caída en las exportaciones y en las remesas recibidas. Las cifras del INEGI nos dicen que el sector manufacturero ha caído ya 16.1 por ciento a tasa anual, que pese al compromiso electoral de crear un millón de empleos al año, el desempleo va en aumento y el Colegio de Economistas pronostica una caída del PIB del 5 por ciento para este año (Reforma, 15 de abril).Hoy, el consuelo de los economistas del gobierno mexicano -que no de los mexicanos- pudiera ser que su mal es de muchos, pues sus contrapartes norteamericanos no han hecho mejor papel. El famoso Alan Greenspan, por ejemplo, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 1987 y 2006 y llamado por muchos "the maestro", se equivocó de cabo a rabo en su manejo de la tasa de interés, en su despreocupación ante el surgimiento y expansión de "burbujas" como la hipotecaria y en su irresponsable confianza -basada más en ideología que en realidades- sobre el compromiso de "autorregulación" de las grandes instituciones financieras. Como todos sabemos, los grandes del crédito de ese mundo -Lehman Brothers, Bear Stearns, Goldman Sach, Merrill Lynch, AIG, Morgan Stanley, Wachovia, Citigroup, etcétera- especularon hasta reventar y la "autorregulación" resultó ser, en el mejor de los casos, un concepto vacío y, en el peor, un engaño criminal.CienciaLa incapacidad de predecir de los economistas hoy le está costando al mundo entero billones de dólares -el cálculo del Fondo Monetario sobre las pérdidas financieras es de más de 4 millones de millones (billones en español, trillones en inglés) de dólares-, una cadena interminable de quiebras, millones de empleos desaparecidos y la frustración del futuro de una parte sustantiva de los jóvenes que en países ricos y pobres debieran estar entrando a laborar para empezar a ser los "arquitectos de su propio destino" pero que hoy tienen cerradas las puertas del mercado.Alguien puede alegar que la falta no es realmente de los economistas sino de la ciencia económica que, como el resto de las ciencias sociales, está muy lejos de poseer exactitud en la definición de sus conceptos e hipótesis. Se puede argumentar en su descargo que pese a la aparente sofisticación de la econometría -que permitió a los economistas y tecnócratas reclamar sitio aparte en las ciencias sociales-, realmente sus supuestos básicos, como el de la competencia o la información perfectas, la racionalidad en el proceso de elección y otras, siempre fueron irreales. En suma, que la culpa no es de Ambrosio, sino de su carabina.Mucho hay de imperfección en la economía como ciencia, pero pese a las fallas del instrumento siempre hubo un grupo de economistas, entre los que destacan Paul Krugman y Joseph Stiglitz, quienes empleando las mismas herramientas teóricas que sus colegas predijeron, en tiempos y términos adecuados, que la crisis venía. Particularmente interesante es el caso de Ravi Batra, un economista hindú formado en Escuela de Economía de Delhi y en la Southern Illinois University y que actualmente es profesor en la Southern Methodist University, en Dallas.Batra, según algunos de sus admiradores, hace tiempo que debió de haber recibido el Nobel de economía, pero justamente por haber anunciado de tiempo atrás la crisis en que hoy se encuentra el sistema económico mundial y sus razones en al menos dos libros -Greenspan's Fraud (Palgrave, 2005) y The New Golden Age: The Coming Revolution against Political Corruption and Economic Chaos (Palgrave, 2007)-, fue mal visto por el grueso de los profesionales de la economía. Examinando las ideas de Batra, es posible suponer que quizá la incapacidad de predicción del problema que hoy afecta a la economía mundial no se encuentra tanto en la ciencia económica misma sino en los economistas que la practican.La idea central de Batra, tomada de uno de sus maestros en India, es que para hacer equivalente la oferta con la demanda -punto central de la teoría del equilibrio en el sistema económico- un aumento en esa oferta, cuyo origen es el incremento en la productividad del trabajo, debe ser compensado con un aumento equivalente en el incremento de la demanda mediante el alza de los salarios reales. Sin embargo, por años eso no ocurrió porque el grueso de los economistas en posición de poder, y siguiendo a Greenspan, argumentó en contra de un aumento en los salarios reales (consideraron que era inflacionario) y se salieron con la suya (en valor constante, el salario mínimo por hora en Estados Unidos era de 10 dólares en 1969 y de menos de 7 dólares en 2008).Ahora bien, como los beneficios del aumento de la productividad se fueron para el capital y no para el trabajo, la única manera de evitar la crisis y hacer que la oferta igualara a la demanda fue suplir la ausencia de aumento en los salarios reales con diferentes formas de crédito, con endeudamiento.La tarea principal de Greenspan desde su posición de poder fue facilitar hasta el extremo la posibilidad de más y más crédito bajando las tasas de interés e inyectando confianza en los mercados con su discurso. Con dinero barato en Estados Unidos, los consumidores de todas las clases sociales, excluyendo apenas a los realmente pobres, siguieron comprando casas, autos, muebles y toda clase de bienes de consumo, pero a crédito, endeudándose. De ahí el peculiar fenómeno de instituciones que ofrecían incluso a desempleados líneas de crédito para adquirir casas sin tener que pagar nada en el inicio. La industria de la construcción creció como la espuma y arrastró a la economía.Y no sólo fue Greenspan el que alentó el endeudamiento como forma de vida en el país vecino del norte. Entre países también lo hizo China, al financiar el creciente déficit comercial norteamericano mediante la compra masiva de bonos del Tesoro de Estados Unidos para alentar en ese país la adicción a importar sin exportar en la misma proporción.El crecimiento vía deuda no puede ser permanente, en algún momento la realidad alcanza a las personas y a los países que sistemáticamente consumen más allá de lo que pueden pagar. Y justamente eso le ocurrió a Estados Unidos en el 2008. Y en su caída arrastró al resto del mundo, en particular a uno de sus principales socios comerciales: México.El fondoEn esencia, el análisis de Batra sostiene que dar a los asalariados el beneficio de los aumentos de la productividad no es sólo un asunto de justicia social, que lo es, sino también de buena teoría económica. Batra predijo que alrededor del año 2000 habría un gran crash en el mercado accionario; acertó, pero como no se hizo nada al respecto y luego hubo una falsa recuperación -simplemente se abarató aún más el crédito pero se mantuvo el esquema de todas las ventajas para el capital y castigo al trabajo-, entonces el terreno quedó preparado para la gran depresión del 2008, la actual.Ojalá Batra también sea certero en su pronóstico sobre el futuro, en ese que señala que de las cenizas de un capitalismo basado en una distribución brutalmente inequitativa de los beneficios del crecimiento económico puede surgir un sistema diferente, más apegado a la realidad y a la justicia. Claro que esa transformación no se dará de manera automática, el capital va seguir defendiendo sus privilegios y se necesita que los afectados traduzcan su justa indignación en energía política y que ésta encuentre el liderazgo que la transforme en una fuerza constructiva.Esto pareciera estar sucediendo ya en Estados Unidos, con el resultado de la última elección y el liderazgo de Barack Obama. Sin embargo, por ahora en México no hay nada equivalente al cambio que está teniendo lugar en el país vecino. Los mexicanos seguimos avanzando en el túnel; ojalá pronto veamos alguna luz que indique la posibilidad de una auténtica salida.

LA LEY DE SECULARIZACIÓN DE CEMENTERIOS

FERNANDO SERRANO MIGALLÓN

El peso que se ha ejercido durante la vida del creyente se prolonga en la promesa de la vida eterna, pero también en la forma en que ha de morir.
Uno de los aspectos más crueles y perversos de las religiones institucionalizadas es la tiranía que se ejerce más allá de la muerte. En la mayor parte de los credos y en todos los que disponen de una jerarquía o de prácticas institucionales, el peso que se ha ejercido durante la vida del creyente se prolonga en la promesa de la vida eterna, pero también en la forma en que ha de morir y en la manera en que ha de ser dispuesto su cuerpo y hasta cómo sus familiares y amigos habrán de vivir el duelo y el tiempo posterior a la partida.
Temas como la eutanasia, activa o pasiva, el suicidio y las uniones mixtas, en cuanto a religiones se refiere, son tabúes todavía para muchas instituciones eclesiásticas y bajo el argumento de que Dios es dueño de la vida y no cada uno de la suya, en nuestro tiempo sigue ocurriendo el fenómeno de una extraña tiranía sobre uno de los momentos más íntimos que, además, es indefectible para todo ser humano. La muerte es una experiencia íntima en sumo grado porque es intransmisible en su manifestación y en su sufrimiento, temida o esperada y aun deseada, concluye la saga de la existencia y, aunque para cualquier sentido común pareciera evidente que nadie debería tener injerencia en ella, pesan sobre el momento y las horas subsecuentes tensiones que hieren y ofenden a quienes sobreviven al que ha partido. Jaime Sabines lo expresaba con una dulce tensión en su Recado a Rosario Castellanos: “¡Cómo duele, te digo, que te traigan, te pongan, te coloquen, te manejen, te lleven de honra en honra funerarias!”
La literatura universal está llena de ejemplos de cómo las familias han de sufrir por la forma de morir de algún ser querido; es patética y legendaria la prohibición de sepultar en tierra consagrada al suicida; casos donde el que ha fallecido es dispuesto en los linderos del cementerio o enterrado ya de pie o ya mirando hacia afuera del lugar de reposo. Esta tiranía puede ser llevada a extremos de corrupción que la convierten en un auténtico control social y político en las sociedades que no han dispuesto de remedios legales al respecto. La cuarta de las Leyes de Reforma impuso en México, desde mediados del siglo XIX, la exclusión de la Iglesia en los cementerios y camposantos. El próximo 31 de julio se habrán cumplido 150 años de la promulgación de la ley que “Declara que cesa toda intervención del clero en los cementerios y camposantos”.
Con respecto a esta ley pueden hacerse notar dos aspectos que resultaron de especial trascendencia en la historia de México. Por un lado, el compromiso total de la Reforma y de los liberales con la libertad absoluta del ciudadano; podemos decir que, con esta ley, la liberación de los individuos desde el nacimiento a la muerte cerró su ciclo. Esto es, por primera vez en la historia de nuestro país, el sujeto se convierte, en su integridad, en la posibilidad de ser concebido como un ciudadano bajo el imperio y la tutela de la ley, más allá de las simples creencias, los dogmas y los prejuicios; por el otro, la imposición de la noción del servicio público en aquellos aspectos que la Iglesia había considerado como gracias o como actos generosos de su parte.
En el primero de los sentidos, Juárez sabía que no podría ejercerse control real en aspectos tan importantes como fallecimientos e inhumaciones, si no podía controlarse tanto el servicio como los lugares para realizar estas últimas. Privando de ese poder a la Iglesia se lograría, finalmente, que la autoridad civil, la emanada de los ciudadanos, en un régimen de igualdad y libertad, regulara los actos que en vida de los sujetos producen consecuencias jurídicas; en el segundo, se había dado el paso definitivo que separa al súbdito del ciudadano; si para aquél todo es dado como una liberalidad del soberano, para éste todo es un derecho que se ejerce contra quien, en su representación y sólo para su servicio, ejerce el poder público.
A partir de ese momento histórico, ya no quedarán resquicios que pudieran convertirse en fuentes de chantaje o de dominio sobre los creyentes, pues es así como la ley estableció un nuevo principio de convivencia entre mexicanos, el principio que nos reconoce a todos como habitantes del territorio nacional, sujetos y tutelados por la ley, y los casos que ella misma establece como ciudadanos, todos con derecho a exigir de la autoridad los servicios para los que la hemos constituido.

SALVAR AL IFAI

SERGIO AGUAYO QUESADA

La joya de la alternancia, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), está en riesgo. Su futuro depende de un Presidente controlador, de un Senado de la República indiferente y de una sociedad remolona.La alternancia ha sido avara con la ciudadanía. El principal logro es la transparencia porque con información oficial es más fácil defenderse... o constatar la impotencia en el país donde la gente no cuenta. En ese avance ha sido definitivo el trabajo del IFAI y de los institutos de algunos estados. El sistema electrónico del IFAI para pedir información (antes Sisi, ahora Infomex) es una maravilla que funciona y que ha contribuido a que, al día de hoy, el gobierno federal haya entregado 297,643 respuestas, algunas de ellas memorables.Con la información sobre compras militares de la Secretaría de la Defensa Nacional se abrió un espacio tradicionalmente opaco; con los papeles de la Junta de Gobierno del IPAB, incluidas las actas de entrega-recepción del Fobaproa, se reconfirma el atraco; con el reconocimiento, por parte de la Procuraduría General de la República, que tiene desaparecidos los archivos de la inútil Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, Femospp, brilla esplendorosa la contribución del panismo a la impunidad. Todo eso y mucho más nos hereda un grupo de comisionados excepcionales.Ese IFAI está en riesgo porque, ¡oh paradoja!, la joya de la alternancia depende de la voluntad de una persona. Felipe Calderón nombrará, en los próximos meses, a tres de los cinco comisionados: a los sustitutos de Alonso Lujambio, Alonso Gómez Robledo Verduzco y Juan Pablo Guerrero Amparán. Y el Presidente es respetuoso de una tradición mexicana: endiosar con el verbo a las instituciones, y maltratarlas en la vida diaria.Felipe Calderón destaca por usar los nombramientos para recompensar lealtades o amarrar complicidades. Le interesa más cumplirle a Elba Esther Gordillo que la suerte de la educación, la Lotería Nacional, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, etcétera. Al llevarse al ahora ex presidente, Alonso Lujambio, a la Secretaría de Educación Pública imita a Carlos Salinas, quien nombró como procurador, en 1993, a Jorge Carpizo, y descabezó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Fue el banderazo de salida para la decadencia de esa institución. Es entonces posible que Calderón nombre como comisionados del IFAI a sus cuates o a personajes cuya virtud sea la mansedumbre. El Senado tiene la potestad de vetar las propuestas malas pero, ¿lo hará?Declara la flamante presidenta del IFAI, Jacqueline Peschard, que los comisionados del IFAI deberían ser nombrados por el Legislativo (La Jornada, 20 de abril del 2009). De acuerdo, siempre y cuando el legislador anteponga el interés general a sus mezquindades. Tomo, como un ejemplo relevante y poco conocido, la irresponsable actitud de la Comisión de Derechos Humanos del Senado frente a la CNDH.Su presidenta, la senadora Rosario Ibarra, es una mujer entrañable y una activista admirable, pero su desempeño como parlamentaria deja mucho que desear porque ha facilitado la férrea determinación con la cual el PRI y el PAN han protegido al actual titular de la CNDH. En los últimos dos años no ha podido nombrar a cuatro integrantes de un consejo ciudadano sometido a José Luis Soberanes. Cuando se va a discutir sobre la CNDH nunca hay quórum.La suerte del IFAI pende de esa sociedad que jugó un papel central en su nacimiento. La ya famosa Declaración de Oaxaca del 24 de mayo del 2001 fue rubricada por académicos, periodistas, activistas de la sociedad y editores de 73 medios de comunicación. Todos ellos se unieron desde la diversidad para "concentrar todas las energías... en el derecho de acceso a la información pública". Mantuvieron el consenso y su presencia resultó fundamental para la aprobación de la ley sobre la materia (abril del 2002).Es un momento propicio para una coalición parecida. La meta es exigir en público, y convencer en privado, al Ejecutivo y al Legislativo del valor para la sociedad de preservar el espíritu del IFAI actual. Necesitamos tres personas experimentadas y comprometidas, y el país las tiene. Si nos hacemos los desentendidos, el Presidente y el Senado meterán esos nombramientos a la lógica de sus intereses que, en la mayoría de los casos, no son los nuestros. Evitemos que el IFAI se transforme en otra burocracia cara e irrelevante.La MisceláneaRogelio Gómez Hermosillo es un buen candidato a comisionado del IFAI. Actualmente es presidente de Alianza Cívica, la organización que impulsó el tema de la transparencia y la rendición de cuentas con una demanda para averiguar el salario del presidente Ernesto Zedillo y la forma en que gastaba la "partida secreta". Rogelio también fue coordinador de Oportunidades que, bajo su dirección, creció en tamaño y transparencia. Tiene, finalmente, la rara virtud de saber (y poder) dialogar con izquierdas y derechas.

MIRANDO PARA OTRO LADO

MIGUEL CARBONELL

Las polémicas declaraciones del obispo de Durango nos advierten sobre algo muy obvio y conocido, pero que hace falta recordar una y otra vez: que los ciudadanos sabemos más que las autoridades. O, al menos, no estamos tan acostumbrados como ellas a mirar para otro lado, dejando así de cumplir con la función para la que fueron nombrados.
El caso de la ubicación de El Chapo Guzmán es muy sintomático, pues hay miles de personas en Durango que saben sobre su paradero (salvo los negligentes funcionarios encargados de aprehenderlo, claro). Pero lo mismo puede decirse en temas mucho más cotidianos y cercanos. Citemos algunos ejemplos:
1. Sale uno a casi cualquier calle del DF y se cruza con docenas de taxis pirata circulando con placas particulares. ¿Por qué las autoridades no los detienen? ¿Será que no los ven?
2. Se sube uno al Metro y afuera de casi todas las estaciones se venden todo tipo de productos pirata, violando las leyes de derechos de autor y de propiedad intelectual. ¿Será que las autoridades tampoco se suben al Metro?
3. Hay colonias enteras en muchas entidades federativas que están asentadas en terrenos “irregulares” o aun en reservas naturales. Se trata de cientos de miles de viviendas perfectamente visibles. ¿Se ha sabido de una demolición de alguna vivienda, de una sola, por violar los ordenamientos de uso de suelo o medioambientales?
4. En muchas ciudades medianas y pequeñas de la República hay cientos de tiraderos de basura a cielo abierto, muchas veces ubicados junto a transitadas carreteras. ¿Tampoco los funcionarios responsables conducen por esas rutas?
5. El gobierno mexicano se queja frente al de Estados Unidos por el tráfico de armas que cruzan todos los días la frontera. ¿Alguien ha llamado a cuentas a los directores de las aduanas mexicanas? ¿Algún lector ha visto una comparecencia ante las cámaras del Congreso de algún alto funcionario para hablar del tema?
6. El fraude fiscal es el deporte más practicado en México. Cada año se produce un daño al erario público que suma miles de millones de pesos. ¿Dónde están los responsables de la depredación fiscal? ¿Qué pasa con los gobernantes —sobre todo en el nivel municipal— que dejan de perseguir a los incumplidos y les ofrecen incentivos para que sigan sin pagar?
7. Cualquier persona que se pare en una agencia del Ministerio Público verá sin mayor esfuerzo la tupida red de coyotes y funcionarios corruptos que la rodean, por no hablar de las llamadas madrinas que apoyan a los policías ministeriales en tareas que van desde buscar el café cada mañana hasta practicar actos de tortura. ¿Cómo es que no se ha logrado una depuración de las agencias y un mejoramiento en la atención al público? ¿Por qué no se ha podido terminar con la mordida que envilece todo el sistema de procuración e impartición de justicia en materia penal?
8. Hay docenas de denuncias sobre los abusos del Ejército en su lucha contra la criminalidad organizada (torturas, ejecuciones, allanamientos, detenciones arbitrarias y un largo etcétera). ¿Por qué su comandante en jefe no les pone un alto, cuando la CNDH ha documentado detalladamente tales atropellos?
Se trata de casos para cuya identificación no hace falta ser experto ni haber sido entrenado en la academia “García Luna” de formación policiaca. Nada de eso. Hace falta solamente salir a la calle sin guardaespaldas y tener un poco de sentido común.
Lo peor de todo es que las autoridades, en vez de por lo menos fingir que no saben dónde está El Chapo, le dicen al obispo que presente formalmente su denuncia o mejor se calle. Y luego todavía se preguntan por qué los ciudadanos desisten de denunciar en 90% de los casos en que son víctimas del delito. No hay forma con esos políticos que tenemos. Son una calamidad pública, sin distingo de partido.

EN EL AIRE LAS BUENAS INTENCIONES

OLGA PELLICER

La agenda de la visita del presidente Barack Obama a México había sido anunciada. Los funcionarios de su administración que habían estado aquí, los temas que enfatizaron, las medidas que anunciaron y los múltiples reportajes en los medios de comunicación, no dejaban lugar a duda: el motivo principal de la visita eran los problemas de seguridad en México y la posibilidad de que se extiendan al interior de Estados Unidos. La situación había producido inquietudes en el Congreso y en los gobiernos de estados fronterizos. No era casualidad que la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, formase parte de la comitiva que acompañó al presidente Obama. Es ella, y no Hillary Clinton, la figura clave en el manejo de los problemas bilaterales que ahora se encuentran en el centro de atención. Por su parte, los altos funcionarios mexicanos encargados de la relación con Estados Unidos dedicaron, desde hace meses, gran parte de sus comentarios al tema del tráfico ilegal de armas, en particular las de alto calibre. El empeño en colocar ese tema como una preocupación sobresaliente de la lucha contra el narcotráfico en México logró dar a esa lucha un sesgo particular. Nuestros problemas vienen de allá, es el mensaje que se recibía, no somos “estado fallido” pero sí somos víctimas del comercio encabezado por los fabricantes de armas instalados a lo largo del lado estadunidense de la frontera. Las circunstancias anteriores explican el titular del reportaje aparecido en el Washington Post un día antes de la llegada del presidente de Estados Unidos a México (15/04). “Obama se prepara para platicar con México sobre narcotráfico”. Según el diario, el objetivo del viaje era dar una muestra de solidaridad al presidente Calderón en su lucha contra los cárteles de las drogas. La posibilidad de que la primera visita de Barack Obama a México girase exclusivamente en torno a los problemas de seguridad preocupó a más de uno. Reducir a ese tema una relación tan compleja como la existente entre México y Estados Unidos parecía un serio error. Por ello, fue refrescante que el discurso de bienvenida pronunciado por el presidente Felipe Calderón contuviera una visión más amplia de la relación, aludiera a los múltiples vínculos que nos unen, no sólo por la geografía sino por muchos otros motivos que hacen de Estados Unidos el país de mayor importancia para las relaciones exteriores de México. También fue refrescante escuchar a Barack Obama evocar en su discurso la fuerte presencia mexicana en la ciudad que se ha convertido en su hogar, Chicago, donde una tercera parte de la población es de origen mexicano. Se trata de un dato que ilustra bien la presencia tan fuerte de los mexicanos en la vida cotidiana de Estados Unidos y la densidad de los lazos sociales existentes entre los dos países. Seguramente el resultado de la breve estancia de Obama en México dejó satisfechos a los funcionarios de ambos países. Los de allá calmaron los ánimos y establecieron un indiscutible ambiente de cordialidad, los de aquí encontraron respuesta a su afán de obtener el reconocimiento de las responsabilidades que corresponden al principal consumidor de drogas y exportador de armas. Y todo ello sin evitar que se hablase de otras cosas, sin dejar fuera otros aspectos de la relación y logrando que en la historia de los encuentros presidenciales México-Estados Unidos éste pueda recordarse como un evento exitoso.Ese triunfo de la diplomacia no esconde el hecho de que el reportaje del Washington Post tenía razón. Los objetivos concretos de la visita están en el terreno de la seguridad. Los compromisos adquiridos, que pueden dejar huella, contemplan medidas para ese fin. Por ejemplo, el nombramiento de un secretario especial para asuntos fronterizos dentro del organigrama de la Secretaría de Seguridad Interna de Estados Unidos, el establecimiento de una oficina binacional para dar seguimiento a los resultados de las medidas tomadas bajo la Iniciativa Mérida, la puesta en marcha, por parte del gobierno de Estados Unidos, de mecanismos para que puedan ser decomisados y embargados bienes pertenecientes a miembros del crimen organizado como el cártel de Sinaloa, La Familia y Los Zetas, así como individuos que los protejan o contribuyan a sus actividades, el fortalecimiento, en general, de todas las actividades de cooperación en materia de seguridad, incluyendo fondos adicionales a los ya aprobados en el Congreso estadunidense. Las consecuencias se verán a medida que avanzan los planes conjuntos en la lucha contra el narcotráfico. Más que antes, la política de seguridad en México estará fuertemente dependiente de los esquemas, estilos, medios y objetivos que tengan en Estados Unidos. El fortalecimiento de las capacidades mexicanas en materia de infraestructura, de inteligencia y de eficiencia para incrementar la seguridad es deseable; ojalá se logre. Pero la posibilidad de revisar o repensar las estrategias que fijen los estadunidenses no parece viable. Mientras, quedan en el aire todas las buenas intenciones y preocupaciones que se escucharon en los discursos, pero no tienen asidero para materializarse, por ejemplo, elevar la competitividad económica de toda la región de América del Norte. Esto requeriría de instituciones y de proyectos que hoy no existen en ninguno de los países que conforman esa región. Hacerlos posibles implicaría una manera de pensar sobre esta parte del mundo, para fines de largo plazo, a la que los políticos mexicanos no están acostumbrados; a pesar de su imaginación y talento político, es poco probable que Obama lo esté. Por lo pronto, se trata, solamente, de temas de discurso; las acciones que vienen serán otras.

LEYES CONTRADICTORIAS

JESÚS CANTÚ

El Ejecutivo detectó una flagrante contradicción entre la Ley Federal de Radio y Televisión (LFRT) y el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).Tras las reformas aprobadas por el Congreso en marzo pasado, por las mismas infracciones, la primera preveía multas de entre 500 y 5 mil pesos; el código electoral, a su vez, menciona “la suspensión por la autoridad competente, previo acuerdo del Consejo General, de la transmisión del tiempo correspondiente a una hora y hasta el que corresponda por treinta y seis horas”. Esto último, de acuerdo con las tarifas comerciales vigentes en materia de radio y televisión, es mucho más que el tope máximo previsto en la LFRT.La contradicción surgió de la concatenación de un artículo modificado en la LFRT y otros dos no modificados, mientras que la propuesta del Ejecutivo era reformar precisamente uno de los no reformados. En otras palabras: la observación importante era a una disposición que el jefe del Ejecutivo no podía modificar, pues no había sido reformada.El asunto estaba aparentemente trabado. Con justa razón, varios senadores consideraron que no podían atender la observación del Ejecutivo, pues eso implicaría violar el artículo 72 constitucional que regula precisamente la formación de las leyes y, en este caso, se tendría que presentar una nueva iniciativa.Sin embargo, algún senador muy perspicaz (todo indica que fue el panista Ricardo García Cervantes, a quien le habían cercenado su iniciativa original, precisamente para reducir las sanciones a los concesionarios) se dio cuenta que la contradicción se podría resolver por una vía distinta a la que proponía el presidente y en función del artículo modificado, pero aprovechó la situación para ampliar las sanciones aplicables.Con la nueva redacción, contrario a lo que sucedía en el pasado, ya no existe ningún tipo de imprecisión para la aplicación de la fracción IV del artículo 354 del Cofipe, que es precisamente el que prevé la suspensión del tiempo de comercialización, mientras la reforma aprobada originalmente sí se prestaba a diferentes interpretaciones, como se comentó en este mismo espacio (Proceso 1686).Antes de la observación, la reforma simplemente incorporaba una fracción al artículo 64 de la LFRT, que decía: “No se podrán trasmitir… III. Programas, mensajes o cualquier otro material que contravenga a lo dispuesto por el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales”. Posteriormente el artículo 101 decía que constituían infracciones a dicha ley, la violación del artículo 64; a su vez, el artículo 104 establecía que esto se sancionaría únicamente con una multa de 500 a 5 mil pesos.Por otra parte, se agregaba un artículo 107 que aún permanece, el único que, podría eventualmente interpretarse, permitía aplicar la suspensión, según el cual “en caso de que el Instituto Federal Electoral considere que se han cometido infracciones graves y sistemáticas en los términos que establece el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales para los concesionarios y permisionarios; su Consejo General, habiendo escuchado al concesionario o permisionario, dará cuenta a la autoridad competente, para los efectos correspondientes”.Con la modificación a la reforma todo se aclara. Ahora el 64-Bis señala: “Los concesionarios y permisionarios de radio y televisión no podrán transmitir programas, mensajes o cualquier otro material que contravenga lo dispuesto por el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, y la infracción a esta norma será sancionada en términos de lo dispuesto en el Libro Séptimo de dicho Código.” Así que ya no hay interpretación posible: la violación a la norma se sancionará en los términos del Cofipe, que en su artículo 354, párrafo IV, señala claramente que cuando esas faltas sean reiteradas se sancionarán con la suspensión del tiempo comercializable.Además, esa decisión la toma el Consejo General del IFE, y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes simplemente será la responsable de aplicarla, tal como señala el Cofipe y en consonancia con el nuevo 107 de la LFRT, ya incluido en la reforma original.Así, por esta vía, y a pesar de que la observación del Ejecutivo no reparaba en la posibilidad de suspender la trasmisión del tiempo comercializable, simplemente en que había incompatibilidad entre el monto de las multas establecidas en el artículo 104 de la LFRT, entre 500 y 5 mil pesos y la fracción II, del inciso “f” del artículo 354 del Cofipe, que establece un máximo de 50 mil salarios mínimos, que equivale aproximadamente a 5 millones 400 mil pesos, el senador panista rescató parte de lo que le habían mutilado a su iniciativa. No pudo incorporar la posibilidad de retirar las concesiones, como pretendía en su propuesta inicial, en el caso de “incumplir, en forma grave y reiterada, las disposiciones establecidas” en la Constitución y en el Cofipe.En lo que parece un diálogo de sordos, pues el Ejecutivo observa un artículo que no se reformó y el Legislativo agrega un artículo que no estaba en la reforma original, se logró rescatar algo de lo perdido en la primera reforma y ahora, no hay duda, la sanción máxima será la suspensión hasta por 36 horas del tiempo comercializable

martes, 21 de abril de 2009

IGLESIA Y NARCOTRÁFICO

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

Miembro del Episcopado desde 1982 (cuando fue designado obispo de Campeche) el hoy arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, no figuró nunca en el centro de la reunión de sus iguales, como acontece ahora, en la 87 asamblea de la Conferencia episcopal mexicana, iniciada ayer lunes.No es para menos. Apenas el viernes, en tono desenfadado y como quien no quiere la cosa, el prelado lanzó una pista sobre el paradero de Joaquín Guzmán Loera, apodado El Chapo. Al bocetar una geografía del narcotráfico, refiriéndose a los municipios donde se presenta esa actividad delictuosa, dijo que más allá de Guanaceví radica uno de los narcotraficantes más buscados. Tanto, que se enriquecería quien ofreciera datos precisos, no sólo esbozos como los ofrecidos por el arzobispo, que condujeran a la detención de El Chapo. Está vigente un ofrecimiento de 5 millones de dólares hecho en diciembre de 2004 por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Más lenta y remilgosa con el dinero que administra hace apenas un mes la Procuraduría General de la República tasó en 30 millones de pesos la información que lleve a ese mismo propósito. Ningún cazarrecompensas ha sido tan osado como para lanzarse en pos de Guzmán Loera, ni ha sido tan poderoso ese incentivo para alentar una traición, acaso porque los subalternos de El Chapo saben con claridad a qué se atienen si fueran infidentes y se les descubriera en el lance.Al día siguiente de lo dicho por el arzobispo en una conferencia de prensa convocada para denunciar riesgos del clero en las comarcas de mayor presencia del narcotráfico, los medios locales se guardaron muy bien de reproducir su referencia a El Chapo. Los periódicos editados en la Ciudad de México que llegan a Durango por aire no salieron del aeropuerto. No se sabe quién impidió su distribución. El único medio disponible en la capital de aquel estado con la información sobre el jefe del Cártel de Sinaloa fue el diario regiomontano El Norte, cuya edición llega por tierra a Durango.¿Qué poder tiene los alcances para evitar la difusión de una información de esa naturaleza, emitida por un personaje central en la vida duranguense como es un arzobispo? Cabe imaginar que el gobierno -local o federal, o ambos- ejecutó esa acción silenciadora. Es posible imaginar al gobernador mismo telefoneando a los medios para solicitar su cooperación a fin de no afectar la imagen del estado, o al delegado de la PGR actuando en igual sentido pero con el propósito de que no se echara de ver la negligencia señalada no sin ironía y aun sarcasmo por el arzobispo: "todo el mundo lo sabe, menos la autoridad", dijo al situar la presencia del jefe de delincuentes.También pudo ocurrir que las acciones para impedir la difusión de lo dicho por el más alto jerarca de la iglesia católica en Durango fueran realizadas por el narcotráfico mismo, a efecto de conservar el beneficio de la abulia gubernamental denunciada de modo indirecto por González Martínez. O pudo ser una combinación de ambos poderes lo que generó el efecto de que en Durango no se supiera de lo dicho por el pastor de la numerosa grey católica en la entidad. El hecho es que el resultado intimidó al propio declarante: el domingo buscó atenuar el sentido de su dicho, atribuyéndole carácter de información del dominio público, de la que él está en posesión por su ejercicio pastoral, por lo que le dice la gente común en sus visitas a las parroquias de la arquidiócesis.Aunque sólo es arzobispo desde hace seis años, González Martínez conoce bien el territorio que administra porque nació en él, en él se formó y durante 20 años realizó labores allí, como párroco en Canatlán y como profesor y rector del seminario arquidiocesano. Estuvo fuera desde que se le nombró obispo de Campeche, luego coadjutor de Oaxaca y finalmente arzobispo de esa circunscripción, en reemplazo de don Bartolomé Carrasco. Aunque no faltaron sacerdotes que resintieron el conservadurismo de González Martínez, que rehusó continuar con la opción preferencia por los pobres que había auspiciado su predecesor, don Héctor mereció del Vaticano la gracia de retornar a Durango a gobernar a los suyos.Desde ayer habrá estado en el centro de la atención de sus compañeros obispos y de los medios. Su reciente protagonismo y el crecimiento de los riesgos del clero en varias entidades (Chihuahua, el DF, el propio Durango, México, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz) ha de obligar al Episcopado a organizar y expresar una actitud coherente sobre el narcotráfico, no sólo en términos de su propia regulación sino como uno de los poderes fácticos. Si la Iglesia se limita a amenazar a los delincuentes con la excomunión, su contribución al combate contra la violencia asociada a las drogas será exigua o ninguna pues, como resultado de su propia indolencia en la formación de una espiritualidad profunda, la mayor parte de los fieles no concede valor sustantivo alguno a una sanción de ese género, decretada conforme a un derecho canónico que nadie conoce porque no es parte de una realidad vivida cotidianamente.No ha faltado obispo que reconozca las dádivas recibidas por el clero de los narcotraficantes y hasta el mismísimo presidente de la CEM ahora reunida ha admitido el beneficio social que en las comunidades donde dominan generan los amos de la droga. Es un momento oportuno para acabar con esas candorosas actitudes y formular una vigorosa doctrina contra el narcotráfico y su violencia.

PERIODISMO Y DERECHO A LA INFORMACIÓN

JAVIER CORRAL JURADO

Para que la democracia se convierta no sólo en forma de gobierno, sino en sistema de vida que procura el constante mejoramiento económico, cultural y social del pueblo, es indispensable que los ciudadanos cuenten con la información veraz y objetiva, de manera oportuna y lo más completa posible, sobre la realidad que los circunda. No hay democracia que prospere sin la garantía del derecho a la información, y este derecho tiene en el ejercicio libre y responsable del periodismo el instrumento más importante de la actividad comunicacional.
Porque el periodismo está llamado a escrutar todo ámbito público, a recoger la noticia como hecho y luego a analizarlo, a exponerlo, a interpretarlo, y en esa tarea de investigación que realizan las manos hábiles y los sentidos despiertos de los periodistas, surge la información que se convierte en excepcional bien público para construir lo que se llama la opinión pública, la conciencia social.
En el texto de Gabriel García Márquez “El mejor oficio del mundo” está una de las definiciones más emocionantes del periodismo. Dice el Nobel de Literatura: “El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede ni un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente”.
De ahí que sea tan importante premiar a los periodistas, como a los científicos, a los artistas, a los creadores. En el más amplio reconocimiento social estará el mejor impulso para que una actividad tan trascendental a la democracia se ejerza con hondura, rigor profesional y calidad narrativa. Y a ocho años de haberse desligado de la Secretaría de Gobernación, el Premio Nacional de Periodismo se consolida como ese espacio de reconocimiento a la tarea de los periodistas en México, y sus mecanismos de evaluación funcionan bien.
A partir de un Consejo Ciudadano en que participan mayoritariamente universidades, cada año se designa un jurado integrado esencialmente por pares, esto es, por quienes desempeñan trabajo periodístico o tienen vínculos con la actividad comunicacional. Se revisan los trabajos que los medios o directamente los autores envían en los más diversos géneros periodísticos.
Este año se recibieron mil 80 trabajos publicados en 2008, y más de la mitad provino de las distintas entidades del país. Es arduo seleccionar a sólo 11 ganadores, pero es reconfortante comprobar que detrás del avance de las libertades de expresión y de información y de una mayor apertura en los medios está fundamentalmente el empuje, el talento, la dedicación y la pasión de cientos de periodistas que impulsan decididamente ese proceso abordándolo prácticamente todo.
Este día da cuenta EL UNIVERSAL de los ganadores: noticia: Jesús Martín Mendoza; reportaje: María Antonieta Flores; Crónica: revista Emeequis; Entrevista: Rogelio Cárdenas; fotografía: Germán Guillermo Canseco; artículo de fondo: Zoé Alejandro Robledo Aburto; caricatura: Ángel Boligán; orientación y servicio a la sociedad: Miguel Ángel Chávez; mesa de análisis / debate: Antonio Navalón y Ernesto Velázquez; divulgación científica y cultural: Daniel Rodríguez Barrón; transparencia y acceso a la información: Marco Antonio Lara Klahr.
Y es de mención especial el reconocimiento que a la trayectoria periodística se ha brindado a don Carlos R. Menéndez Navarrete, director general de El Diario de Yucatán, uno de los periódicos más antiguos del país (1925) y de los mayor influencia y penetración en el sureste mexicano. Figura señera en el ejercicio de las mejores prácticas periodísticas, don Carlos es una biografía referencial en sentido ético y profesional. Nunca ha vacilado en colocar la información como el bien público que es, y no como mercancía; en esa conducta —invariable desde hace décadas— ha preferido perder anunciantes y amigos, antes que sacrificar el valor de la verdad para sus lectores.

TEMAS SIN AGENDA

JORGE ALCOCER

Al único jefe de Estado que Barack Obama recibió, siendo Presidente electo, fue a su homólogo mexicano. Ya en funciones, decidió hacer una escala en su viaje a Trinidad y Tobago, Cumbre de las Américas, y realizar su primera visita oficial a México. Para la mayoría de los medios autóctonos lo relevante fue el desaguisado que provocó cancelar la invitación a la cena oficial a varios coordinadores de grupos minoritarios en el Congreso mexicano. Al güero González Garza (PRD) sus propios correligionarios lo dejaron colgado de la brocha; ninguno quería perderse la oportunidad de saludar al carismático presidente de Estados Unidos.¿Es importante la visita de Obama? Recurro a una anécdota para ilustrar mi perspectiva.¿Cuál es, señor Presidente, el principal problema de México?, preguntó Josip Broz, Tito, a Adolfo López Mateos (al que el ingenio popular renombró como López Paseos); después de algunos segundos, el jefe de Estado mexicano respondió, con toda convicción: "nuestra frontera con Estados Unidos". El mariscal Tito, sorprendido, sólo acertó a comentar: "Qué curioso; lo que no daría Yugoslavia por tener 3 metros de frontera con Estados Unidos". (La anécdota, como la recuerdo, me la platicó Antonio Carrillo Flores, siendo él diputado, en 1980).Tres mil kilómetros de frontera; 12 millones de nacidos en México que viven y trabajan -o lo buscan- allá; muy pronto los mexicanos, por nacimiento o por descendencia, serán la primera minoría étnica en aquel país. Comercio, finanzas, turismo, trasiego fronterizo, seguridad, ecología, historia -conflictiva- compartida. Todo nos liga, indisoluble, irremediablemente, a Estados Unidos.El gobierno mexicano tiene temas, pero carece de agenda, por lo que se ha visto obligado a admitir como propia la elaborada por el Departamento de Estado y las agencias de seguridad estadounidenses. Por inercia y urgencia, para ellos agenda y temas están más que claros: inseguridad, narcotráfico, violencia, inmigración; por delante de los económicos, sociales o ecológicos. Para su fortuna, y la nuestra, no estamos al borde del colapso económico, pero podríamos estarlo en materia de seguridad interna, según las visiones dominantes entre los mexicanólogos de Washington.El presidente Calderón no ha prestado a la relación con Estados Unidos atención personal prioritaria; otros asuntos ocupan su agenda. La responsable del ramo administra la Secretaría respectiva. A diferencia de quien ocupó el cargo durante la primera mitad del gobierno previo, la actual canciller carece de una estrategia que guíe y ocupe sus afanes. Más allá de discrepancias con la visión y acciones del polémico Jorge G. Castañeda, al menos éste tenía una línea frente a la cual reaccionar. Lo mismo podía decirse durante los gobiernos priistas, con las diferencias de enfoque y estilos personales de cada Presidente, y las capacidades de los secretarios del ramo.México, dicen los que saben, tiene tres fronteras: Estados Unidos, Guatemala-Belice y Cuba. La sureña y la marítima se encuentran descuidadas, cuando no olvidadas. En la del norte, son las alertas de Washington las que imponen los temas relevantes. Los cambios que se avizoran en la isla, que afectarán la geopolítica en todo el continente y la economía de la región, no merecen atención de parte del gobierno mexicano. Brasil y Canadá, Venezuela desde hace tiempo, ocupan el vacío.Creo que la visita fue trascendente por sí misma; apunta la relevancia que Obama y su administración otorgan a sus temas con México. Calderón compartirá gestión con él durante tres años, tiempo más que suficiente para intentar algo más que palmaditas, gestos de cortesía y elogios mutuos.No habrá new deal sin agenda del lado mexicano, que será mejor si cuenta con el respaldo del Congreso. Mientras que a Obama lo acompañaron congresistas significados, a los que a nadie se le hubiese ocurrido pedir que cenaran en otra parte, acá se canceló la invitación a varios de los nuestros. Ahí está el detalle.

OÍDOS SORDOS

MARÍA AMPARO CASAR

Quizá sería exagerado decir que la democracia mexicana está en peligro pero de que hay signos ominosos los hay.Según todas las encuestas recientemente publicadas, hay un fuerte descenso en el aprecio que los mexicanos tienen por las principales instituciones que definen a la democracia: las elecciones, los diputados, los senadores y los partidos políticos.La cuarta edición de la Encuesta Nacional Sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas de Segob dada a conocer el pasado jueves aporta un dato alarmante: el 66% de la población piensa que en México las elecciones no son limpias.Siete de cada diez mexicanos confían poco o nada en los partidos políticos; 66% no sabe (o no responde a la pregunta) por qué partido inclinarse; tres de cada cuatro encuestados expresan que los diputados y senadores toman más en cuenta sus propios intereses o los de sus partidos al elaborar las leyes; sólo uno de cada diez ciudadanos cree que estos funcionarios públicos toman en cuenta los intereses de la población.De participación, ¡ni qué hablar! Menos de 10% de los ciudadanos afirman haber estado involucrados en actividades típicas de las democracias como la participación en la toma de decisiones de su comunidad, en la formación de comisiones vecinales, en marchas y protestas, en el envío de cartas de inconformidad a un medio o a la autoridad, en la colocación de mantas y firmas de desplegados o en la simple portación de un distintivo.Todos estos signos se dan en el peor momento. En el momento en que el sistema le pide a los ciudadanos que refrenden su fe en el sistema democrático a través de la única participación política generalizada: el voto.Aún no puede hablarse de un movimiento para boicotear las elecciones pero el asunto está a debate y cada vez se escuchan más voces que cuestionan la utilidad de participar en las elecciones o que llaman a abstenerse o a protestar a través de la anulación del voto.A las redacciones de los periódicos llegan cada vez más cartas de los ciudadanos que los editores nos hacen el servicio de reproducir y que prenden focos rojos. El domingo Reforma nos regala dos en su sección de Cartas del Lector en las que se sugiere concurrir a las urnas pero no votar por las opciones que vienen impresas en las boletas.A nuestro correo electrónico también llegan presentaciones -por ejemplo la de "México ya no Aguanta Más"- conminándonos a cancelar el voto el próximo 5 de julio y explicando las razones por las que debemos observar esta conducta: ninguna de las opciones atiende las necesidades ciudadanas, todas son cómplices de los poderes fácticos; estamos hartos de los partidos políticos.En el número de Nexos que circula actualmente, especialistas en política plantean el dilema entre votar y no votar, exponen las estrategias utilizadas en otras democracias, analizan las razones detrás de los llamados al abstencionismo o a la anulación del voto y debaten sobre las consecuencias que cada una de estas opciones acarrearía.Ni los preocupantes datos que arrojan las encuestas, ni la opinión de ciudadanos más politizados que se buscan la manera de dar a conocer sus opiniones, ni la cada vez más extensa discusión en los medios están haciendo mella en los políticos. No han ofrecido respuesta alguna. Mucho menos han articulado una estrategia para atajar conductas que más allá de otras consecuencias sí militan en contra de la consolidación democrática.Ante las amenazas del abstencionismo o la anulación del voto los partidos nos responden con oídos sordos y nos ofrecen más de lo mismo: candidatos que transitan de un partido a otro porque no lograron la nominación en el de origen, personajes que migran de un partido a otro porque el lugar que se les ofrece en la lista es más ventajoso, partidos que en lugar de confrontar alternativas de política confrontan ineficiencias o corruptelas, militantes de un partido que hacen campaña abierta o soterrada por candidatos de otros partidos, partidos que hacen trampas en los procesos de selección interna para evitar que algunos de sus propios militantes obtengan una candidatura...La señal es clara: no hay principios, no hay ética, no hay ideología, no hay proyecto. Hay poder, empleo, dinero, fuero e impunidad.Las democracias son regímenes en los que los ciudadanos piden mucho y dan poco. De lo poco que dan es el voto. Si incluso éste se escatima, la democracia está en problemas. La nuestra comienza a estarlo y los políticos no acusan recibo.

lunes, 20 de abril de 2009

CONVENIO SOBRE EL TRASLADO DE PERSONAS CONDENADAS

CARLOS ARELLANO GARCÍA

El Consejo de Europa cuyo objetivo es lograr una mayor unidad entre sus miembros y a efecto de obtener mayor desarrollo de la cooperación internacional, en el campo de Derecho Penal, y, promover la justicia así como la rehabilitación social de personas sentenciadas, estableció la posibilidad de que a los extranjeros que estén privados de su libertad como resultado de un delito penal, se les debe dar la oportunidad de cumplir sus sentencias dentro de su propia sociedad. Esta fue la motivación central que permitió la elaboración, redacción y suscripción del Convenio de Estrasburgo, Francia el 21 de marzo de 1983, sobre la transferencia de personas sentenciadas.Para los propósitos del convenio se consideró que una sentencia es cualquier castigo o medida que implique privación de libertad ordenada por un tribunal en un periodo limitado o ilimitado de tiempo a causa de un delito penal y por fallo es una decisión u orden de un tribunal que impone una sentencia. El Estado sentenciante es aquel que impone la sentencia a la persona que puede ser o ha sido transferida y tiene carácter de Estado administrante el Estado al cual la persona sentenciada puede ser o ha sido transferida para cumplir su sentencia.En virtud de lo dispuesto por el tratado multilateral referido deben los Estados proporcionarse la mayor cooperación para que una persona sentenciada en el territorio de un Estado Parte pueda ser transferida al territorio de otro Estado Parte, con apego a las estipulaciones del aludido convenio para cumplir la sentencia que ha sido impuesta. La transferencia puede ser solicitada tanto por el Estado sentenciante como por el Estado administrante. Es preciso que la persona al trasladarse sea nacional del Estado administrante y que el fallo tenga el carácter de definitivo.Al solicitarse la transferencia, el Estado sentenciante facilitará diversos documentos, entre los que destaca una copia certificada del fallo y la ley en que se basa, una declaración en la que se indique cuánto de la sentencia ya ha sido cumplida y una declaración conteniendo el consentimiento a la transferencia.Se faculta al Estado sentenciante para ya no hacer cumplir la sentencia si el Estado administrante considera que el cumplimiento de la sentencia ya ha sido completado. Si la sentencia es por su naturaleza o duración incompatible con la ley del Estado administrante, o su ley así lo requiere, ese Estado puede, por una orden del Tribunal o autoridad administrativa, adaptar la sanción al castigo o medida prescrita por su propia ley por un delito similar. En cuanto a su naturaleza, el castigo medida corresponderá, hasta donde sea posible, con aquel impuesto por la sentencia a ser cumplida. No agravará, por su naturaleza o duración, la sanción impuesta en el Estado sentenciante. No se puede convertir una sanción que implique privación de libertad en una sanción pecuniaria. Cada parte puede otorgar perdón, amnistía o conmutación en la sentencia de acuerdo con su constitución u otras leyes. El Estado administrante suministrará información al Estado sentenciante lo concerniente al cumplimiento de la sentencia.Lo anterior sólo da una idea del contenido del convenio. Se recomienda su lectura completa y detallada. Nuestro país se convirtió en alta parte contratante del convenio, después de que fue aprobada por la Cámara de Senadores el 24 de abril de 2007 y el Gobierno de México se adhirió mediante depósito del instrumento de adhesión, el 13 de julio de 2007 ante el secretario general del Consejo de Europa.De esa manera, nuestro país tiene deberes contraídos a los que deberá apegarse, dada su posición tradicional de cumplimiento de tratados internacionales y, en consecuencia, en su oportunidad, se trasladará a Florence Cassez.

¿BLINDAR OLIGARCAS?

DENISE DRESSER

Aplausos. Sonrisas. Suspiros de alivio. México celebra el crédito de 47 mil millones de dólares que acaba de contratar con el Fondo Monetario Internacional y la línea swap por otros 30 mil millones con la Reserva Federal. Es una buena noticia para el país, insisten quienes se han pronunciado sobre el tema. Y sin duda, el solo anuncio de la medida ha contribuido a fortalecer un peso que había perdido terreno en meses recientes. Pero el blindaje probablemente entrañará decisiones menos aplaudibles y mucho más cuestionables, si no es utilizado de manera estratégica. Servirá para rescatar a empresas mexicanas que contrataron deudas exorbitantes, cometieron errores garrafales y asumieron riesgos inexplicables. Empresas que según el gobierno, salvará con el dinero de los contribuyentes para evitar un colapso sistémico. Pero si ese apoyo tiene lugar, el gobierno debería imponer condiciones sobre el apoyo que otorgará; debería usar la crisis como una oportunidad para reestructurar las reglas del juego económico en favor del crecimiento, la competencia y la ciudadanía. De lo contrario, las autoridades acabarán -de nuevo- blindando a los oligarcas.
Como apunta Simon Johnson en “The Quiet Coup”, un artículo imprescindible sobre el caos financiero global publicado en The Atlantic: todos los países tienen élites empresariales que buscan controlar al gobierno; el problema surge cuando lo logran y obtienen políticas públicas que desestabilizan la economía o agravan la crisis. Como ex economista en jefe del FMI, él conoce a fondo la situación que describe: en países como México, élites poderosas tomaron demasiados riesgos durante la época de bonanza crediticia. Compañías como Cemex, Comerci, Vitro, Alfa y Gruma se endeudaron más de la cuenta y algunas le apostaron a derivados peligrosos. Como siempre, pensaron que su influencia política les permitiría pasarle la factura al gobierno si surgiera algún problema. Y su presunción fue correcta: hoy el gobierno se apresta a ofrecer carretadas de dinero a un grupo selecto de compañías para que reestructuren su deuda. Interviene de manera generosa para ayudar a sus amigos, darle acceso preferencial a sus cuates, apuntalar a los “campeones nacionales” de los que quizás podríamos estar orgullosos si no estuviéramos a punto de endeudarnos masivamente para que lo sigan siendo.
El caso emblemático de lo que esta columna busca exponer es el de Lorenzo Zambrano y Cemex. Hasta hace unos meses, el empresario más admirado al frente de la empresa más vitoreada. Alabado por su visión global, su pujanza empresarial, su manera de entrar a los mercados y dominarlos. Ahora a punto de caer del pedestal por el colapso del mercado de la construcción en Estados Unidos y la crisis crediticia. Ahora al borde del precipicio por la deuda monumental que contrajo y las adquisiciones demasiado ambiciosas que empujó. Ahora enfrentando una deuda de casi 20 mil millones de dólares, equivalente al 20 por ciento de la deuda pública externa de México. Una compañía que el gobierno mexicano ha designado como “demasiado grande para fracasar”. Agustín Carstens y Guillermo Ortiz seguramente temen que la bancarrota de Cemex traería consigo consecuencias desastrosas para el sistema financiero, para las perspectivas crediticias de otras empresas, para la estrecha relación entre la élite regiomontana y el PAN.
Quizás tengan razón, pero es debatible si Cemex merece ser rescatada sin ceder algo a cambio, dados los errores cometidos y los costos que ha producido al bloquear asiduamente la competencia en el mercado del cemento. Basta con recordar el caso del buque Mary Nour, en el cual Cemex -a través de su entonces empleado, Jorge Tello Peón- se dedicó a intimidar a sus competidores, amenazar al director del Puerto de Tampico y recurrir a un sinnúmero de amparos y artificios legales para impedir que desembarcara cemento más barato en México. Un incidente penoso por el cual la Comisión de Competencia ha girado un oficio por prácticas monopólicas en contra de Cemex. Un incidente que revela la disfuncionalidad del capitalismo mexicano, construido a base de cotos reservados, monopolios avalados, instituciones débiles.
En este momento el gobierno de México tiene la oportunidad -y la obligación- de “salvar al capitalismo de los capitalistas”: de salvar a la economía de distorsiones producidas por ciertas empresas. De usar la crisis para forzar transformaciones necesarias en mercados oligopolizados. De exigir mucho a cambio del dinero que el gobierno, a través de los bancos, va a desembolsar. La reducción de la participación en el mercado por parte de Cemex o cualquier otra compañía que reciba recursos. La venta de activos para fomentar la competencia. La opción obligada de contención o bancarrota. En pocas palabras, buena política pública como resultado de un rescate inteligente. Algo que Agustín Carstens y Guillermo Ortiz y Felipe Calderón podrían hacer si quisieran apretar a los oligarcas, en vez de blindarlos otra vez.

VIAJE "DE PASO"

JOHN M. ACKERMAN

La breve escala que realizó Barack Obama en la ciudad de México la semana pasada constituye un mal augurio para el futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos. Durante su reciente viaje a Europa, Obama dirigió discursos a plazas rebosantes de ciudadanos y sostuvo diálogos con diversidad de actores políticos y sociales. En contraste, en su primera visita a México el presidente estadunidense se limitó a reunirse a puerta cerrada y de forma apresurada con Felipe Calderón y su gabinete.
En un artículo publicado el año pasado en el Dallas Morning News, Obama prometió que de llegar a la presidencia las reuniones que sostuviera con su homólogo mexicano se desarrollarían con total transparencia y contarían con la participación activa de “ciudadanos, trabajadores, sector privado y organizaciones no gubernamentales”. Sin embargo, esto no ocurrió la semana pasada. Los ciudadanos no pudimos incidir en la determinación de la agenda de trabajo y ni siquiera fuimos informados del contenido de las reuniones bilaterales.
La artificialidad de los supuestos encuentros de Obama con “la sociedad mexicana” fue vergonzante. Los niños que le ondeaban banderas durante el encuentro en el Campo Marte venían principalmente de escuelas privadas, como el Colegio Americano y Westhill. De forma clasista y discriminatoria, a última hora los organizadores tuvieron que improvisar lugares adicionales para algunos jóvenes del Conalep. La controvertida cena de gala en el Museo de Antropología incluyó a destacados representantes de la clase política y empresarial dominante del país y excluyó a la mayoría de los líderes de la izquierda.
El presidente estadunidense tampoco mostró mayor interés en acercarse a la sociedad mexicana. Exigió la reducción del número de asistentes a la cena y canceló un encuentro con organizaciones sociales que originalmente se había programado. No conoció al pueblo mexicano y el pueblo de México se quedó con las ganas de conocerlo, colgado de los puentes peatonales aledaños al aeropuerto en espera de algún saludo.
El siempre ingenioso corresponsal de La Jornada David Brooks tiene toda la razón al señalar que este encuentro demuestra que Estados Unidos sigue viendo sus relaciones con México como un asunto más de política interior (La Jornada, 16/4/09).
Efectivamente, Obama no incluyó en su comitiva a su esposa ni a su secretaria de Estado, Hillary Clinton. Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interna, fue quien tuvo el papel más activo con el gobierno mexicano. Otro dato significativo es que Obama se hizo acompañar de su secretario de Energía, Steven Chu, lo cual indica que el petróleo también fue un tema relevante en la reunión bilateral.
En la conferencia de prensa del jueves pasado, Calderón desaprovechó la oportunidad para exigir de manera contundente y de frente al mismo Obama la reinstalación de la prohibición de la venta de armas de asalto en Estados Unidos. Éste ha sido uno de los pocos temas en que el gobierno mexicano había demostrado cierta contundencia y valor ante los vecinos del norte. Sin embargo, en el momento de la verdad Calderón patinó: “En definitiva respetamos la decisión del Congreso, del pueblo estadunidense al respecto… Sabemos que es un tema políticamente delicado”.
El gobierno de Calderón también se negó a realizar comentario alguno respecto al nombramiento de Alan Bersin como el nuevo zar de la frontera entre México y Estados Unidos. Bersin ya ocupó un puesto similar durante la administración de Bill Clinton, desde donde encabezó la polémica Operación Guardián.
Esta desafortunada política obligó a los mexicanos a utilizar las zonas más inhóspitas para cruzar la frontera, lo que provocó de forma directa un aumento estratosférico de compatriotas muertos durante los años 90.
Estos silencios se suman a acciones concretas, como la apertura de una nueva oficina bilateral en la ciudad de México para combatir al crimen organizado, la negativa a intervenir en el asunto de Citibank y la participación en las operaciones militares conjuntas, que cada día ponen más en tela de juicio la disposición de Calderón para defender la soberanía nacional.
Las recientes declaraciones de Raúl Castro en el contexto de la Cumbre de las Américas ofrecen un buen contraste con la actitud asumida por Calderón ante el gobierno estadunidense. Castro afirmó que estaría dispuesto a “discutir todo”, incluso temas como derechos humanos, libertad de prensa y presos políticos, siempre y cuando fuera “en igualdad de condiciones, sin la mínima violación a nuestra soberanía y al derecho de autodeterminación”. Calderón, en contraste, se niega a abordar precisamente estos mismos temas espinosos con Obama y prefiere sacrificar la soberanía con actitudes exageradamente complacientes hacia el gobierno de Washington.
Los optimistas celebran que Obama haya estado dispuesto a “visitar” nuestro país y que los mandatarios parecen llevarse bien. Pero en la diplomacia lo más importante no es sólo la cordialidad, y las visitas “de paso” no abonan en nada al establecimiento de una nueva relación de largo plazo basada en el respeto mutuo.
Esclarecimiento inmediato para el artero asesinato de Beatriz López en Oaxaca.

sábado, 18 de abril de 2009

G-20: SUMA DE ASPIRACIONES (II)

HERMILIO-LÓPEZ BASSOLS

Después de la decepcionante Cumbre del año pasado celebrada en Washington, dirigida por un presidente en pleno desprestigio, Gordon Brown y el Grupo de los 20 planearon una Cumbre que pudiera examinar todos los problemas económicos que están hundiendo al mundo y a la vez evitar otra crisis de tal magnitud. Con certeza, The Economist le llama "una agenda épica" que estimulará la economía, renunciará al proteccionismo y se reestructurarán los organismos económicos internacionales. Era necesario convocar a dicha Cumbre porque nos adentramos a las profundidades de la crisis, pero era imposible obtener resultados concretos en un día, especialmente porque era la aparición de Obama en Europa y su equipo de trabajo debe coordinarse.Se pronosticaba un choque entre Sarkozy y Merkel, quienes insistían en una nueva regulación al sistema financiero. Ellos mismos insistieron en el fin de los paraísos fiscales, cuya lista la proporcionó la OCDE: Andorra, Gibraltar, Liechtenstein, Barbados, Liberia, Bahamas, Bahrein, Belice, Bermudas, Islas Caimán, Mónaco, Panamá y Holanda. El G-20 sancionará a los países que no reconsideren su conducta y tendrán la obligación de informar las operaciones que realicen a más que en el futuro se aplicarán impuestos para penalizar cualquier tipo de intercambio con estos países. Por su parte, Lula sostuvo el reestablecimiento del crédito en el mundo. A fin de cuentas había que respetar el sistema neoliberal. Dentro de las promesas, sin duda lo más interesante es la inyección de 1.1 billones de dólares para reactivar la economía, especialmente en los países emergentes. Se triplican los recursos del FMI hasta 750 mil millones de dólares, se apoya una nueva partida de 250 millones de dólares de Derechos Especiales de Giro y se aseguran 100 mil millones de dólares en préstamos adicionales por parte de los bancos multilaterales de desarrollo. Este sin duda fue el gran éxito de Obama. Pero en la Declaración de Londres no se logra el paquete de estímulos fiscales que él proponía.La siguiente parte de la Declaración está preñada de intenciones de buena voluntad, como la ampliación fiscal concertada que salvará o creará millones de empleos. Los bancos centrales reducirán sus tasas de interés. Tomando un informe del FMI, se anuncia que se reducirá el crecimiento mundial a más del 2 por ciento a fines del 2010. Reconoce que los grandes fallos en el sector financiero y en la regulación y la supervisión financiera, fueron causa fundamental de la crisis. Por otra parte se establece el Nuevo Consejo de Estabilidad Financiera con mayores competencias, como sucesor del Foro de Estabilidad Financiera, que incluye todos los países del G-20, los miembros del FSF, España y la Comisión Europea. El G-20 acordó reunirse de nuevo antes de finalizar este año.En síntesis, la Declaración es nuevamente una suma de aspiraciones con el propósito de crear un nuevo orden mundial con la incorporación de los países emergentes. El G-20 no descuidó que la crisis financiera se va a extender hacia América Latina y el sudeste asiático. Al parecer, tanto Sarkozy como Merkel y Obama que hacía su presentación en el escenario europeo quedaron satisfechos. Pero los reclamos de los países emergentes y con ellos la expresión de otros numerosos países en desarrollo, no pueden quedarse con una promesa solamente. La estructura de Bretton Woods debe modificarse no solamente en la cuantía de su apoyo a los Estados sino también el manejo del poder que decide los préstamos y que impone condiciones.Quedó un tema para examinarse en Cerdeña, desbloquear las negociaciones sobre una nueva Ronda de liberalización del comercio mundial. La Ronda de Doha, como todos sabemos ha sido un absoluto fracaso. Allí varios países chocan e impiden el avance, tal es el caso de Estados Unidos y la India.

CONVERSACIONES CON OBAMA

FRANCISCO MARTÍN MORENO

Se tendrían que modificar las leyes mexicanas, sanear y eficientar nuestro sistema judicial para originar el arribo de una caudalosa cascada de cientos de miles de millones de dólares para crear millones de empleos en nuestro país.
Invito al amable lector que pase la vista por estas líneas a que trate de responder la siguiente pregunta: ¿Por qué los cientos de miles de millones de dólares que nuestros poderosos socios de América del Norte invierten cada año en Asia, una gigantesca derrama económica con la que benefician concretamente a los famosos Tigres del Pacífico, no la canalizan hacia México? Si la respuesta fuera por el costo de la mano de obra debemos recordar que en México existen, por lo menos, 45 millones de compatriotas sepultados en la miseria, quienes subsisten penosamente sin percibir cuando menos dos dólares al día… Si no es el costo de la mano de obra ni la habilidad manual porque en EU los empresarios agrícolas y de la construcción se disputan el talento mexicano, entonces la explicación debe encontrarse en otros factores no debidamente analizados, entre los que debe descartarse la distancia geográfica…
¿Qué efecto mágico se produciría en nuestra economía si los cientos de miles de millones de dólares que EU y Canadá invierten fundamentalmente en Asia fueran canalizados a México nada menos que cada año? ¿Por qué no logramos acaparar esos recursos cuando constituimos economías complementarias en los términos del TLC? Nuestros socios requieren mano de obra barata, buena y además cercana y México reúne los tres requisitos de manera sobrada. Entonces, ¿por qué esas inversiones multimillonarias no se hacen en nuestro país, limítrofe con EU? De la atinada respuesta a este cuestionamiento depende el bienestar de muchos millones de mexicanos. Una primera explicación se encuentra en la ineficiencia de nuestro sistema judicial, así como en las leyes paternalistas y anacrónicas vigentes en nuestro país, las mismas que, en la especie, rigen las relaciones obrero-patronales alejadas de nuestra inserción en un mundo globalizado en el que las normas laborales, entre otras tantas, deben adecuarse a un contexto mundial. ¿No se adecuaron los aranceles?
Es bien sabido que uno de los argumentos que más esgrimen nuestros socios del TLC es la ausencia de seguridad jurídica como ingrediente fundamental de un Estado de derecho. Los empresarios saben que un conflicto judicial en México puede ser eterno o bien resolverse a periodicazos o a billetazos o por medio de influencias, por lo que es fácil concluir que uno de los grandes obstáculos que impiden la concurrencia de la inversión extranjera en México es, precisamente, la insolvencia y la corrupción prevalecientes en nuestro sistema judicial. Resulta también evidente la ausencia de promotores inteligentes y audaces que no se empequeñezcan y se atrevan a hablar sin complejos de inferioridad, entre otros más, con las autoridades de la secretaría de Estado y la de Comercio para estimular los intercambios entre ambos países, según se detonó a partir de la suscripción del TLC.
Si partimos del supuesto de la existencia de bloques comerciales mundiales, tal y como acontece en la Unión Europea y en Asia sin los mismos formalismos constitucionales, ¿por qué entonces no promover la expansión de un tercer bloque, el latinoamericano, a lo largo de las conversaciones con el presidente Obama? Si se promoviera la construcción de una nueva Alianza para el Progreso, según lo propuso el presidente Kennedy a principios de los años 60, el bloque latinoamericano podría sorprender a propios y extraños con un crecimiento y un desarrollo económico inimaginables. Ellos tienen lo que nosotros necesitamos y nosotros tenemos lo que ellos necesitan: nos necesitamos… ¿Cuál hubiera sido la suerte de América Latina si en lugar de dilapidar 700 mil millones de dólares en la criminal invasión armada en Irak, se hubieran invertido en la construcción de un bloque comercial latinoamericano? ¿Cuál problema migratorio? ¿Eh..?
Durante las conversaciones con Obama se debería plantear la conveniencia de aprovechar las economías complementarias entre México y EU. Una vez obtenido el diagnóstico y pactadas las condiciones recíprocas a través de un acuerdo bilateral, se tendrían que modificar las leyes mexicanas, sanear y eficientar nuestro sistema judicial para originar el arribo de una caudalosa cascada de cientos de miles de millones de dólares para crear millones de empleos en nuestro país, con lo cual disminuiría sensiblemente el problema migratorio, uno de los más acuciantes y complejos que acaparan la agenda bilateral, además de extinguir miles de mechas encendidas, las de los marginados y su justificadísima impaciencia.
El reto consiste en lograr la modificación de las leyes laborales y del sistema de impartición de justicia para que, de esa suerte, se capten cientos de miles de millones de dólares, con los cuales se cambiaría abruptamente la ruta de colisión que temerariamente llevamos hacia un nuevo colapso por ineficiencia, cobardía, ineptitud o apatía, u otros complejos que aquejan a los actuales dirigentes de nuestra clase política. ¿Dónde está el reformador? ¡Se busca a un estadista mexicano! ¿Dónde está..?
hum_mus@hotmail.com
Si partimos del supuesto de la existencia de bloques comerciales mundiales, tal y como acontece en la Unión Europea y en Asia sin los mismos formalismos constitucionales, ¿por qué entonces no promover la expansión de un tercer bloque, el latinoamericano, a lo largo de las conversaciones con el presidente Obama?