viernes, 18 de marzo de 2011

¿CATÁTROFE, CATACLISMO O APOCALIPSIS?

HERMILIO LÓPEZ BASSOLS

Los griegos tenían dos palabras cataklismus y catastrophe, la primera significaba un trastorno físico súbito del globo terráqueo de efectos destructivos, la segunda, significa ruina, era un suceso desgraciado que altera gravemente el orden regular de las cosas. Lo ocurrido en Japón merece cualquiera de los dos términos, el sismo desplazó al archipiélago japonés 4 metros hacia la costa y el eje de la tierra se desplazó por 16 centímetros, como ya había ocurrido en Chile y en Sumatra. La naturaleza se mostró con una saña inigualable en un territorio densamente poblado del planeta. Si bien los acomodos de la corteza terrestre son frecuentes en ciertas áreas altamente sísmicas del planeta, como es la costa de Japón, tenemos que retornar a la península de Kamchatka (URSS) en 1952 (9.0), y a los ocurridos en Chile en 1960 (9.5), en Alaska en 1964 (9.2), y en Sumatra en 1960 (9.1), para identificar un sismo de la magnitud de lo ocurrido a 150 kilómetros de Japón, cuyo hipocentro se localizó a 10 kilómetros de profundidad y que fue de 9°. Hoy todavía es imposible saber si continuarán los movimientos telúricos, dado que pasan de 100 las réplicas y algunas han llegado hasta 7°. Cuando dos placas tectónicas se desplazan, en este caso la placa tectónica del Pacífico con la Norteamericana, en el subsuelo marino, se generan ondas que desplazan una gran masa de agua en todas direcciones, las que viajan después a gran velocidad y poca altura, pero cuando la profundidad se reduce, es decir, se acerca a la masa terrestre, las olas viajan más despacio, pero aumentan en altura e invaden tierra firme conforme su intensidad en olas que sobrepasan los 10 metros de altura. Eso ocurrió en Japón. La pared de agua arrasó las poblaciones costeras cuyas imágenes dantescas, recogieron rápidamente las televisiones de todo el mundo. El tsunami (maremoto) me hizo recordar el 26 de diciembre de 2004 cuando me encontraba en la costa de la India. Sin embargo, el tsunami en aquella ocasión no golpeó severamente las costas cercanas a Calcuta. Pero la devastación en otros países del Golfo Índico, no ha sido superado todavía, especialmente en Indonesia, donde murieron más 200 mil personas.
Además el tsunami provocó un apagón en varias centrales nucleares japonesas, entre ellas la de Fukushima a 250 kilómetros al norte de Tokio, generando un estado de emergencia nuclear y la evacuación de los residentes cercanos. El peligro gravísimo era que no se estabilizara la temperatura del combustible en el reactor y se produjera un calentamiento incontrolado del núcleo, su posible fusión y la liberación de partículas radioactivas al entorno, lo que ocurrió más tarde. A la vez que el mundo observaba estupefacto la pérdida de la vida de miles y miles de personas, temía que se agregaran a esta lista de horror quienes fueron afectados inmediatamente por la radiación exterior que se multiplicó por 72 en 5 horas. También habían analogías como la de Three Mile Island en Pensylvania, EU en 1979, que no provocó víctimas, la de Chernóbyl en Ucrania en 1986 que llegó al nivel máximo de la escala internacional (explosión semejante a la de Hiroshima) en el que murieron 31 personas y miles quedaron dañadas por las emanaciones. La esperanza de Japón en el fin de semana era que no se diera una fusión del núcleo de los reactores afectados, impidiendo así una explosión que pudiera romper el muro de contención. Consiguientemente, las potencias nucleares y a la cabeza, Alemania en Europa, reavivaron el debate sobre la energía atómica. Las posturas más que conocidas eran, una, que se pronuncia por la continuación del uso de la energía nuclear para la generación de electricidad principalmente, revisando sus programas, sitios e instalaciones, y la otra suspender todo proyecto nuclear hasta que no exista la "certeza" de que no ocurrirá otro accidente tan grave como este. Pero, hay 444 reactores en 29 países del mundo, Canadá (18), EU (104), México (2), Brasil (2), Argentina (2), Francia (58), Japón (54), Rusia (32), India (20), Reino Unido (19) Alemania (17), China (13), Corea el Sur (21), Ucrania (15), Suecia (10), y los demás de 9 para abajo, Finlandia, Bélgica, Holanda, Eslovaquia, Suiza, España, la República Checa, Hungría, Bulgaria, Armenia, Pakistán, Taiwan y el único en el África, Sudáfrica. Además existen 65 reactores en construcción, las ¾ partes en China, Rusia, Corea e India. Chile se encuentra en pleno debate sobre la posibilidad de instaurar una facilidad nuclear, con el apoyo de Francia, pero seguramente por los hechos suspenderá el proyecto.
En un primer momento, debemos comprender que este cataclismo ("act of God"), es parte intrínseco de la naturaleza geológica de los astros, donde la criatura humana se muestra indefensa, pequeña y opacada por los fenómenos que no puede prever. Pero lo que sí puede hacer es tomar mayores precauciones en el manejo indispensable para la humanidad de la energía atómica. Resta la pregunta por hoy de por qué Japón al iniciar su programa nuclear bajo la tutela de Estados Unidos, colocó sus plantas nucleares, a sabiendas de que kilómetros abajo, se encontraba el punto de choque de dos de las placas tectónicas sumergidas más importantes del mundo.

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