miércoles, 7 de julio de 2010

ELECCIONES, PRIMERAS NOTAS

JORGE ALCOCER VILLANUEVA

Las elecciones confirman, pese a todo, ser el único medio democrático para resolver las diferencias políticas en una sociedad plural; la calidad de los procesos electorales aparece como tarea urgente de atender.La participación en las urnas refleja el estado de tensión que se vive en amplias zonas del país. Chihuahua y Tamaulipas no superan el 40%, mientras que cinco estados presentan niveles de participación entre el 54% y el 58%. No es para festejar, pero tampoco para rasgarse las vestiduras.Las autoridades comiciales locales, su integración y desempeño, colocan una señal de alarma en el sistema electoral; fueron omisas o ineficientes para imponer a gobernadores, partidos y candidatos, apego y respeto a la ley; sin embargo, la vigilancia de la sociedad y la lupa de los medios acotan su desempeño.Los sistemas de resultados preliminares funcionaron adecuadamente. A pesar de justificadas desconfianzas, proporcionaron la información casilla por casilla y para la madrugada de ayer permitían conocer, con alta precisión, ganadores y perdedores.La heterogeneidad de normas locales restrictivas de la inmediata difusión de encuestas de salida provocó confusiones y polémicas al conocerse los resultados de las casas encuestadoras asociadas a cada una de las empresas de televisión (Televisa, TV Azteca y Milenio/TV). Pero, al final de cuentas, los resultados fueron coincidentes en ubicar al candidato ganador. Eliminar arbitrarias restricciones legales y extender la exigencia de calidad y claridad a los encuestadores son tareas inscritas en la agenda.Imposible parece que dirigentes partidistas y candidatos reconozcan derrotas la noche misma de la elección, o al menos se abstengan de proclamar victorias sin más sustento que sus dichos; César Nava y Jesús Ortega, a contrapelo de las encuestas de salida, proclamaron varios triunfos pírricos; en contraste, ahí queda la prudente mesura de Beatriz Paredes.La pluralidad se acrecienta. Nadie ganó todo; nadie perdió todo. México sigue siendo un mosaico de preferencias políticas, con electores que, en la franja mayoritaria, hacen uso de su libertad de voto. En los tres estados ganados por la coalición PAN/PRD la alternancia se presenta por vez primera; en los tres que pierden, el PRI regresa al gobierno. Seis de doce estados con alternancia en el Ejecutivo, seis más con permanencia. En Baja California, que eligió ayuntamientos y diputados locales, el PRI regresa de manera contundente.No hay lugar para pronósticos con "tendencias irreversibles", ni para 2011 (seis gobernadores serán electos) ni para la presidencial de 2012. Si los políticos repiten lo que les funciona, las coaliciones izquierda/derecha seguirán siendo un hecho en las competencias por venir. De nada sirvió al PRI satanizarlas, calificarlas de una y mil formas. De cinco coaliciones, tres resultan exitosas y una (Durango) queda a 2 puntos de la victoria.En el balance hay que poner todos los elementos: que el PRI gana 9 de 12 gobernadores es un dato más duro que una roca, pero insuficiente. Cada voto tiene el mismo valor, pero cada estado, más allá de su igualdad formal, tiene un peso diferente. Sumada la población de Puebla, Oaxaca y Sinaloa, en comparación con la de Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas, el PRI dejará de gobernar, desde ejecutivos estatales, casi a 8 millones de personas. Considerando los 15 estados que tuvieron elección este año, el tricolor se mantiene como el de mayor votación, pero la ilusión del "carro completo" queda arrumbada en el cajón de las inútiles certidumbres.PAN y PRD, con sus victorias compartidas en tres estados, confirman que, por separado, carecen de competitividad. La fórmula exitosa ha sido coaligarse, y tan importante como eso un candidato a gobernador salido del PRI. Sin el segundo ingrediente, como lo muestra Hidalgo, la receta no funciona.Los resultados distienden el ambiente postelectoral y alivian la presión sobre los tribunales electorales; aunque es previsible que, en los estados en que la ventaja del ganador es reducida, quien está en segundo lugar solicite la nulidad de casillas, o de toda la elección, no está en la mesa la descalificación generalizada; el apego a los cauces legales es conducta a todos exigible.

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