viernes, 24 de junio de 2011

LIBIA: SE RESQUEBRAJA LA AGRESIÓN ATLÁNTICA

HERMILIO LÓPEZ BASSOLS

Hace dos meses, examiné lo acontecido en Libia, en estas páginas. El conflicto estaba exhibiendo incompetencia e irresponsabilidad por parte de varios organismos internacionales: la ONU, la Unión Europea, la Liga Árabe, la Unión Africana y, específicamente, la OTAN. Aprobada la resolución 1973 por el Consejo de Seguridad, "quedaba manga ancha" no sólo a la destrucción de las instalaciones militares de Gaddafi, las que atacaban las bases rebeldes -instaladas principalmente en Benghazi, con el apoyo del exterior-, se ha traducido ahora en una "carta blanca" para que el Pacto Atlántico se ensañe indiscriminadamente contra un régimen legítimo, y destruya sin pudor a la población y a las instalaciones civiles del Gobierno del Yamahiriya.
¿Por qué los cálculos de Occidente han fracasado rotundamente y el Gobierno de Gaddafi se sostiene en un amplísimo territorio, controlando posiciones importantes en el Mediterráneo y muy buena parte de las zonas petrolíferas? Sin duda que una explicación lógica es el fallo garrafal de inteligencia por parte de los Gobiernos occidentales. Ellos creyeron que se trataba de tres tiranos semejantes que con el soplo de la revolución se derrumbarían y que con las manifestaciones en las plazas de Túnez y El Cairo soplarían los suficientes aires juveniles y de renovación democrática para que se cumplieran sus propósitos. Nada más ajeno a la realidad. Gaddafi, con el apoyo de Occidente tras su reconciliación, había consolidado su largo Gobierno y recibido armas avanzadas de los países que hoy le agreden. Por otra parte, la estructura gubernamental de Libia es totalmente diferente a la que prevalecía en Túnez y en Egipto. Cuando Occidente calculaba que el impacto inicial de la operación de la OTAN sería definitivo y que la población sofocada por la dictadura se manifestaría en las calles apoyando a los presuntos liberadores, nada semejante ocurrió.
En los eventos ocurridos, la ONU tuvo responsabilidad al probar la resolución 1973, que explícitamente apoya el principio de la responsabilidad de proteger (con el que no todos los internacionalistas coincidimos) y no estableció un límite, ni en tiempo, ni en acciones; así solapó una acción ilícita y una agresión bajo el título de una respuesta a una crisis humanitaria. De la protección de civiles amenazados por el ejército leal a Gaddafi y las medidas contra la hambruna, se ha pasado, sin ningún disimulo, al intento de la eliminación física del líder libio, acción que de ninguna manera está permitida por el Consejo de Seguridad. Ahora no estamos, dos meses después, ante el intento de destruir la capacidad aérea de Gaddafi y evitar que pueda castigar a los rebeldes, sino que ahora se ataca a la población civil, se destruyen las instalaciones presidenciales y se persigue con un encono desmedido al jefe de Estado de la República Libia. En otras palabras, por el gravísimo error de la ONU, por las acciones de la OTAN, y por la voluntad de Sarkozy y Cameron, estamos ante una nueva intervención con fines enteramente diferentes al mandato. Estamos ante el intento de derrocamiento de un gobernante legítimo.
Llegamos hoy a un momento en el que Europa y, específicamente, Italia, Francia y el Reino Unido, dudan de la legitimidad de la acción en la que están involucrados y sus pueblos reclaman que el costo de la operación -más de 11 mil operaciones aéreas- no es justificable. CONTINUARÁ.
Presidente Calderón: Ayer he oído el "diálogo" en Chapultepec y no tengo más comentarios que los de Marco Tulio Cicerón, cuando se dirige a Catilina:
¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, Catilina? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia?
"Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? Quem ad finem sese effrerata i actabit audacia?"

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