jueves, 15 de marzo de 2012

PADRÓN ELECTORAL Y CONFIANZA DEMOCRÁTICA

LEONARDO VALDÉS ZURITA

Uno de los pilares de la democracia mexicana es el padrón electoral. La confianza lograda en este instrumento sustentó la aceptación de otras instituciones de nuestro sistema democrático como el líquido indeleble, las listas nominales y la credencial para votar, entre otras.
Desde 1994, el llamado nuevo padrón electoral logró romper las inercias que por varias décadas provocaron dudas sobre la autenticidad de nuestros procesos electorales. La ingeniería institucional que sustentó los procedimientos para su actualización, depuración y validación se ha enriquecido con la constante incorporación de nuevas tecnologías y ha posibilitado que la sociedad, los actores y partidos políticos puedan verificar la calidad del padrón electoral y la veracidad de los datos incluidos en este registro.
Por ello, desde mi punto de vista, la importancia del padrón electoral para la organización de nuestra democracia tiene que ver, al menos, con cuatro factores: 1) garantiza el derecho universal al sufragio; 2) establece las bases para la logística electoral (capacitación, determinación del número de casillas y sus funcionarios); 3) favorece el equilibrio poblacional entre los distritos electorales uninominales para que el voto de cada ciudadano cuente y se cuente igual, y 4) proporciona las bases para calcular el financiamiento público de los partidos políticos.
Recordar las contribuciones del padrón electoral para la democracia mexicana es relevante ahora que estamos a unos días de entregar las listas nominales a los partidos políticos, y que está en marcha el proceso electoral más grande de nuestra historia.
De acuerdo con la ley, los partidos políticos dispondrán del 15 de marzo y hasta el 14 de abril para formular las observaciones individualizadas que consideren pertinentes al listado nominal. La idea de ello es que quienes van a disputar el poder político no tengan dudas sobre la veracidad, precisión y distribución geoelectoral de los electores. Por su parte, la autoridad electoral cuenta con un plazo de 26 días para informar sobre las observaciones que reciba y hayan sido incorporadas, así como la motivación de las que no lo fueron.
Este procedimiento, que se práctica desde hace más de 15 años y es uno de los que aportan confianza a los instrumentos electorales de la democracia mexicana (padrón electoral, lista nominal y credencial para votar), está completamente asimilado tanto por los partidos como por los funcionarios del IFE. Los detalles técnicos como los formatos a utilizar, los medios electrónicos u ópticos para entregar las observaciones, la forma de clasificar éstas, entre otros, son aspectos que se analizan con tiempo y detenidamente en las sesiones de la Comisión Nacional de Vigilancia y los Grupos de Trabajo que sesionan periódicamente y son integrados por los partidos políticos nacionales.
Considerando que la reforma electoral de 2007-2008 propició una depuración masiva de la lista nominal, al excluir para la elección de 2012 los registros de los ciudadanos que no renovaron su credencial 03, y que se fortalecieron los requisitos para inscribirse en el padrón electoral y obtener una credencial para votar (CURP, acta de nacimiento original, entre otros), es posible que se presente una menor cantidad de observaciones que en años anteriores.
Dicho en términos cuantitativos, lo anterior significa que el 15 de marzo se entregará a los partidos políticos la lista nominal con un total de 78.6 millones de registros de ciudadanos que cuentan con su credencial para votar actualizada, y que, tal como lo establece el Cofipe, en estas listas no se incluyeron los 4.7 millones de registros 03 de quienes no renovaron su credencial (información con corte al 24 de febrero de 2012).
Así, el IFE entregará la lista nominal más grande y confiable derivada de las disposiciones legales, de una mayor eficiencia en los procesos de actualización, depuración y verificación. Evidentemente la cobertura de esta lista nominal definitiva*, por efecto de los registros 03, dados de baja, será ligeramente menor (94%) que la experimentada en 2009 (99.6%). Sin embargo, debo subrayar que en esta ocasión menor cobertura de la lista nominal significa mayor actualización y certeza sobre quiénes podrán ejercer su derecho al sufragio, ya que no habrá un solo registro de credencial 03.
Tanto por la participación permanente de los partidos políticos en dichos procedimientos como por los requisitos dispuestos en la ley para tramitar la credencial para votar, puede afirmarse que la jornada electoral del próximo 1 de julio contará con el padrón electoral más confiable que haya generado el IFE.
Debo señalar que la revisión de las listas nominales por parte de los partidos políticos, y la que los ciudadanos pueden hacer permanentemente, sólo es uno de los múltiples procesos de verificación del padrón electoral. A esta revisión hay que agregar los resultados de la Verificación Nacional Muestral, que concluirá el 15 de mayo, y los análisis de los integrantes del Comité Técnico del Padrón Electoral conformado por cinco académicos y especialistas en estadística, matemáticas, cartografía y sistemas, que presentarán sus resultados el próximo 30 de abril, mismos que comentaré en un artículo posterior, cuando estén disponibles los resultados.
En síntesis, por el cuidado institucional invertido, por la permanente participación de los partidos políticos en los distintos procedimientos tecnológicos y técnicos que permiten actualizar los instrumentos electorales, así como por el impulso a la depuración que provocó la pasada reforma electoral, el padrón electoral que utilizaremos el 1 de julio será, indudablemente, el más actualizado de los que hayamos empleado en los ocho procesos electorales organizados por el IFE.
En tal sentido, si coincidiéramos en que la confianza del padrón electoral permeó a otras instituciones de nuestra transición a la democracia, el que hoy tengamos el padrón electoral y la lista nominal más actualizados de nuestra historia debería ser un motivo para reconocer el compromiso de los mexicanos con su democracia y sus instituciones.

*La cobertura se entiende como el porcentaje de ciudadanos que recogieron su credencial de cada 100 que tramitaron su incorporación al padrón electoral.

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