miércoles, 21 de octubre de 2009

ECOS NUPCIALES

SERGIO AGUAYO QUESADA

Fue una boda memorable. Presumieron su poder, trivializaron los derechos humanos y dieron un recital sobre conflictos de interés. Un eco nupcial es la pregunta que confronta al Senado: en la elección del nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ¿continuidad o renovación?

En junio del 2008 se casaron Sylvana Beltrones y Pablo Escudero. Ella es hija de Manlio Fabio, el poderoso líder de la bancada priista en el Senado y trabajaba en la CNDH; él era oficial mayor de la misma Comisión. Fue otro acto privado hecho público. La revista Caras de Televisa se llevó la exclusiva: dedicó la portada y 21 páginas de fotografías a un evento con mil invitados. Quienes conocen el mundo de las revistas del corazón aseguran que es poco común que Caras dedique tanto espacio a un evento de este tipo. O pagaron una fortuna o intercambiaron favores.

Las imágenes exaltaron el infinito placer de saberse exclusivos, diferentes y superiores. Enciclomedia podría usarlas para una clase sobre la desigualdad. Estaban los novios y sus padres, el Niño Verde y el Jefe Diego, el líder del sindicato petrolero y Agustín Carstens, una fuente con botellas de champagne francés Moët & Chandon y el menú bordado en lujosas servilletas de lino. De los breves textos emanaba cursilería y veneración del poder: "una de las mesas más solicitadas fue la conformada por Juan Camilo Mouriño, Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari".

El reportaje gráfico también proclamó la versión oficial de los derechos humanos. Hubo sólo siete testigos y uno de ellos fue el presidente de la CNDH, José Luis Soberanes, a quien le reconocían con la deferencia su función de casamentero. El todavía ombudsman contrató a Pablo y Sylvana, quienes trenzaron su relación en los corredores de la CNDH. Colegas suyos en ese organismo coinciden en calificar a Pablo de oportunista y a Sylvana de joven empeñosa que subsanó con dedicación su ignorancia sobre los temas que ahí se manejaban. Sea como fuere, resultó pasajero el compromiso de ambos con los derechos humanos. Después de la boda, Sylvana reorientó su carrera a la venta de exclusivos pastelillos y Pablo se fue de candidato a diputado por el Verde Ecologista, en donde empleó su carismática sonrisa para promover la pena de muerte.

Así pues, en la boda abundaron los conflictos de interés que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE (de la cual forma parte nuestro país), define como el choque entre el "deber público y los intereses privados de un funcionario público, en el cual el funcionario tiene intereses privados que podrían influir impropiamente en el desempeño de sus deberes oficiales y responsabilidades". Podrán decir lo que quieran los de la OCDE; en México se habla de -pero no están regulados- esos conflictos.

Uno de los practicantes más virtuosos ha sido Soberanes quien, según ex funcionarios de la CNDH, concedió una gran prioridad a cultivar la buena voluntad de quienes podían beneficiarlo. Y por las nóminas de la CNDH han pasado o siguen enchufados parientes de ministros de la Suprema Corte, hermanos de mandarines de la abogacía y, por supuesto, los allegados a senadores, en especial los del PAN y el PRI. El representante de la CNDH en Aguascalientes es Francisco Zapata Perogordo, hermano de un senador panista. El priista Sadot Sánchez presidió la Comisión de Derechos Humanos del Senado, desde la cual urdió la reelección de Soberanes en el 2005; cuando dejó el cargo en el 2006, brincó a la CNDH, donde recibe un generoso salario.

La contratación de Sylvana por la CNDH es otra cuenta en el rosario de favores mutuos entre Soberanes y el senador Beltrones. Tanta cercanía seguramente influyó en la protección otorgada por el PRI a la gestión del polémico ombudsman: en una década jamás quisieron hacerle una auditoría integral. En los próximos días, el Senado optará por la continuidad o la renovación en la CNDH. Si optan por lo primero, su apuesta más segura será votar por Mauricio Farah, Javier Moctezuma y Raúl Plascencia quienes, como fieles lugartenientes de Soberanes, probablemente sepultarán lo que ahí sucedió durante la última década. Si consideran necesario un cambio, tienen de donde escoger. Por mi parte pienso que la mejor opción es Emilio Álvarez Icaza.

Para enfrentar los conflictos de interés, la OCDE recomienda "la exclusión del funcionario de la toma de decisiones que le resulten conflictivas". Con ese criterio, Manlio Fabio Beltrones debería excusarse de participar en la selección del próximo ombudsman. No lo hará porque su historial lo ubica entre quienes equiparan el compromiso social con las páginas de sociales. Ojalá y una mayoría de sus colegas entiendan la diferencia.


La Miscelánea


Este jueves 22 continuará a las doce del día en El Colegio de México el ciclo "¿A dónde va la izquierda?". La conferencia la dictará Jesús Ortega, comentará Reynaldo Ortega y moderará Marta Tawil.

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