martes, 17 de noviembre de 2009

IMPORTANCIA DE LA ESCRITURA EN LOS JUICIOS ORALES

CARLOS ARELLANO GARCÍA

Constituye un error mayúsculo pretender que en los juicios orales se elimine la escritura, aunque sea dicha supresión en forma parcial. De todo lo acaecido procesalmente en forma oral, dentro de los juicios penales de carácter oral, debe de haber versión escrita. Para corroborar lo anterior, recordamos dos sabias expresiones relativas a la importancia de la escritura: "La palabra hablada se la lleva el viento", y "Papelito habla". La primera frase señala que, sin constancia escrita, se carece de elementos certificadores de lo que acaeció y la segunda frase permite apreciar el valor probatorio que corresponde a lo que ha sido escrito. Acerca del apoyo de la escritura a la oralidad, nos permitimos asentar que, hemos estado presentes en un juicio oral real, en la Corte Superior del Estado de Arizona, en la Ciudad de Tucson y nos consta la presencia de dos personas, con el carácter de personal oficial en la Sala de Audiencias. Dichos servidores públicos tenían la calidad de estenógrafos y, cada uno de ellos, con su maquinita de estenografía, tomaba nota fiel de todo lo acontecido oralmente. Si esto no ocurriese de esa manera, no quedaría huella de hechos y datos ocurridos en las respectivas audiencias. Nos informaron que, esos empleados, después de la audiencia, redactan el texto de lo que registró cada una de las máquinas estenográficas. Por supuesto que hay registro escrito de toda oralidad ya que, si no fuera así no sería posible apoyar una resolución futura en una segunda instancia, o, en un procedimiento constitucional.Además, se carecería de datos fidedignos para, en el futuro, invocar, como un precedente, un juicio anterior y, sabemos lo que significan los precedentes en el sistema jurídico norteamericano. Alrededor de los precedentes cabe asentar su considerable valor: dada la amplitud de aplicación del "Common Law", que es el Derecho Consuetudinario. La costumbre, que es huidiza y múltiple, que, además, requiere ser probada, no quedaría acreditada, y esto se logra a través de la aplicación que hacen los juzgadores de ella en los procedimientos jurisdiccionales de carácter penal, con el registro escrito de todo lo ocurrido en el juicio respectivo. En Norteamérica, es de explorado derecho que la jurisprudencia, representada a través de los precedentes, complementa y hace posible la aceptación y desarrollo del sistema consuetudinario. Asimismo, la importancia de los precedentes, que son registro escrito de los procedimientos penales y sus respectivas sentencias, se puede corroborar a través de lo que es sabido en el mundo jurídico norteamericano. Ocurría que los egresados de la Universidad de Harvard, el centro de estudios superiores más antiguo y prestigiado en lo jurídico, al presentar su examen para ejercer su profesión, después de graduados, en algún tribunal, o en algún colegio de abogados, reprobaban. Se preguntaban: ¿"En qué habremos fallado"?. Un joven profesor de Harvard, de nombre Christopher Columbus Langdell expuso la razón: no se enseñaba adecuadamente la práctica del Derecho. Se formaban abogados teóricos. A continuación, este maestro adicionó a los tratados y manuales jurídicos los denominados: "Libros de casos" y, en una época reciente, hará aproximadamente diez años, el profesor de Harvard Arturo Von Mehren, en una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México, manifestó que, los estudios en Harvard utilizan el ochenta y cinco por ciento de los estudios, los Libros de Casos. Por cierto que dichos libros ocupan un lugar muy importante en los despachos de los abogados norteamericanos, mismos que apoyan su argumentación frecuentemente en los precedentes. También las sentencias se fundan en precedentes que pueden ubicarse a través de los Libros de Casos. En México, se han representado alguno o algunos casos jurisdiccionales norteamericanos y esto no hubiera sido posible sin las constancias escritas del juicio correspondiente, a las que se apega la representación, con los nombres de los intervinientes, así como las argumentaciones de todos los participantes, conforme a lo que ocurrió en el caso respectivo.